Afganos atrapados en Kabul: "Tenemos miedo de que el mundo deje de ocuparse de nosotros"

Ocultos. Moviéndose constantemente para no ser localizados. Sin ingresos y con la sensación de haberse quedado atrás. Así viven Su y su familia desde que los talibanes se hicieron con el poder en Afganistán y las tropas occidentales culminaron la retirada. El padre de este estudiante de Medicina de la Universidad de Kabul fue militar del Gobierno derrocado y él es considerado espía por los nuevos dirigentes al haber estudiado en otro país. En esas circunstancias, sus vidas corren peligro y solicitan venir como refugiados a España.

"Cambiamos de ubicación para que no puedan rastrearnos. Una vez nos encontraron y se llevaron nuestro coche. Desde entonces nos preocupa que la próxima vez vengan a por algo más que eso", cuenta este joven a 20minutos a través de una conversación de WhatsApp y por seguridad, pide no ser identificado con su nombre completo. "Antes de todo esto vivíamos una vida feliz. Mi padre trabajaba y mi hermano, mi hermana y yo estudiábamos Medicina mientras también teníamos un trabajo a tiempo parcial. No le temíamos a nada y teníamos ilusiones. Ahora ni siquiera podemos ir a estudiar y tratamos de quedarnos en casa todo lo que podemos", lamenta, sin saber si podrá retomar sus estudios y cumplir su sueño de ser médico.

Las últimas tropas occidentales en retirarse de Afganistán fueron las estadounidenses. Lo hicieron el pasado 30 de agosto. Solo hace dos semanas y el interés sobre esta crisis ya ha empezado a menguar. Algunos corresponsales han regresado con el objetivo de que el atropello de los derechos humanos por parte de los talibanes no caiga en el olvido, pero el volumen informativo ya no es el mismo que a mediados del mes pasado. Y los afganos que se han quedado allí pendientes de una salida no son ajenos a ello.

"Me afectó ver que todos los países se habían ido. Y que se llevaron a muchos de mis amigos. Me sentí feliz por ellos pero me quedé triste por mí. El efecto más importante es que tenemos miedo de que el Gobierno ya no sea reconocido a nivel internacional y de que el mundo deje de ocuparse de nosotros. No podremos viajar a ningún lado ni establecer relaciones comerciales, lo que afectará a nuestra economía y nuestras vidas", manifiesta Su.

Él estuvo de intercambio en la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela hace unos años. Su historia es similar a la de Hujjat, un estudiante de Odontología que también estuvo de Erasmus en la ciudad gallega. Sus antiguos compañeros de clase iniciaron una recogida de firmas en Change.org para implorar al Ejecutivo de Pedro Sánchez que lo evacuase junto a su familia. E inspirados en aquel caso, los amigos españoles de Su han actuado igual. "Estamos preocupados y no sabíamos muy bien qué hacer ni a quién acudir. Hasta que vimos la noticia sobre Hujjat y decidimos hacer lo mismo", afirma Ana Denisa, creadora de una solicitud que ha abierto en paralelo a los intentos de entablar contacto con diferentes instituciones.

La campaña en apoyo del futuro odontólogo se inició a las pocas horas de que los talibanes se hicieran con el control de la capital y el chico logró llegar a la madrileña base de Torrejón de Ardoz en uno de los últimos vuelos fletados por España. Su, sin embargo, aún sigue atrapado mientras la situación a su alrededor empeora. Los temores de que las promesas de cambio del grupo fundamentalista no fueran ciertas y de que actúe como lo hizo cuando gobernó entre 1996 y 2001 empiezan a hacerse realidad.

"No permiten que los niños usen pantalón o camiseta, que se afeiten o se recorten la barba, ni que las mujeres trabajen. Separan a los niños de las niñas en clase, golpean a las personas que no les obedecen y usan la fuerza para aplicar su mando", relata. El recién constituido Gobierno, sin representación femenina, ya ha acabado con las aulas mixtas, ha prohibido que las mujeres hagan deporte y ha reprimido con dureza las tímidas manifestaciones en su contra. También se han registrado denuncias de torturas a periodistas.

Junto a la falta de seguridad y la vulneración de derechos y libertades preocupa la economía. "Todos los bancos están cerrados, nadie paga los salarios y el coste de la vida se encarece día a día", alerta este afgano desde un país que ya tenía al 72% de su población por debajo del umbral de la pobreza.

En agosto, antes de terminar su misión en Afganistán, España atendió en Torrejón a 2.181 personas evacuadas en 17 vuelos a lo largo de nueve días y, hace una semana, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, notificaba que 1.672 ya se encontraban en los recursos de acogida ubicados en 16 comunidades. Muchos habían sido colaboradores de las tropas españolas, pero también se dio cobijo a otros ciudadanos que corrían peligro. Moncloa asegura que, pese a haber dejado de tener presencia en el país, continuará ayudando a salir a afganos que lo necesiten pero el proceso ahora es más complicado y, frente a la urgencia de muchos civiles, se ha ralentizado.

Cerrado el salvoconducto aéreo que ofrecían las potencias internacionales, Su desconoce cómo podrán huir pero no pierde la esperanza: "Los talibanes han dicho que permitirán que la gente viaje fuera del país si tiene los documentos necesarios. Espero poder obtener un visado y otros documentos y viajar". Su deseo es que en ese viaje le acompañe su familia porque el mayor temor es perder a alguno de ellos: "Han sufrido mucho y merecen una vida en paz".

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