Aires de los 70

La inflación disparada, el precio del crudo por las nubes y un gobierno insistiendo en que no hay que ceder a los huelguistas. La vida actual en el Reino Unido tiene cierto aire de los años 70, coronado estos días por la vuelta de la mítica cantante Kate Bush al número uno de la lista de sencillos del país, como hizo en 1978 con su canción Wuthering Heights.

La canción Running up that hill (subiendo esa colina) que sacó unos años más tarde está de nuevo arrasando en todo el mundo gracias a su utilización en la popular serie de Netflix Stranger Things. Ha llegado a los Top 10 en las listas de música de 34 países; aparece entre los temas más escuchados a nivel mundial en Spotify y su vídeo de un baile interpretativo con Michael Hervieu supera los 76 millones de reproducciones en YouTube.

“El mundo entero se ha vuelto loco”, ha reaccionado la cantante con modestia en una entrevista en el programa Woman’s Hour de la BBC, pero el renovado éxito de la canción es una prueba de que existe sabiduría en un mundo loco. “El público británico a veces es de fiar”, resume un hombre en twitter.

En Stranger Things, Running Up That Hill es la canción favorita del personaje Max Mayfield e incluso le salva la vida. “Si tan solo pudiera/Haría un trato con Dios/Y le haría cambiar nuestros lugares”, canta Bush. La idea detrás de la canción es que un hombre y una mujer podrían mejorar su relación poniéndose en el lugar del otro. "Estaría corriendo por ese camino/Estaría corriendo por esa colina/Sin problemas", cuenta el estribillo. Un sano ejercicio para cualquier relación.

Cómo toda poesía, se puede interpretar la letra de Bush de mil maneras. Tal vez Max, que se siente aislada de los demás, podría entender "el pacto con Dios" como "el milagro de comprensión y apoyo" que necesita para "subir las cuestas de la vida", como sugiere la responsable de música de la serie, Nora Felder.

Viendo la serie, unos adolescentes preguntan a sus padres si conocen la música de Kate Bush. La cantante, que apenas da entrevistas, cuenta a la BBC que le encanta que una nueva generación haya descubierto su música. Descubren así los jóvenes una mujer inspiradora que solo con 19 años venció las resistencias de la discográfica para que su primer single fuera Wuthering Heights, basado en la novela victoriana que Emily Brontë publicó en 1847 bajo un seudónimo masculino. La discográfica quiso lanzarla con una canción más comercial, pero la apuesta de Kate Bush llegó al número uno. El álbum The Kick Inside, con la mayoría de las canciones escritas cuando Bush tenía 15 años, triunfó.

“De repente (mostró) que no tienes que ser un hombre roquero gritando sobre el infierno y la destrucción, que puedes ser una chica estudiosa y 'cerebrita', ir a la televisión en camisón y llegar directamente al número uno", aplaude la columnista Caitlin Moran en Woman’s Hour, abrazando la "feminidad sin compromisos" de Bush.

Rápidamente produjo sus álbumes ella misma y formó su propia empresa de gestión. Tecnológicamente innovadora y teatral en sus interpretaciones, muchas veces fue descrita, sobre todo por periodistas hombres, como "mística" y "reclusiva", porque sus canciones fueron historias imaginativas y no simple autobiografía, y porque no sacaba álbumes cuando quería dedicarse a la familia. Aunque poco se sabe de su vida privada, da la impresión que ha conseguido ser feliz en una industria dura mentalmente.

Estos días las radios y las televisiones celebran la música y la vida de una mujer que a lo mejor es más apreciada hoy por lo que consiguió que en los años 70 y 80. "Es una artista verdaderamente original que controlaba su propia carrera sin ceder a las reglas de la industria de la música", dice el presentador Mark Radcliffe.

En los tiempos que corren la música de Bush puede ser una buena alternativa a tener que escuchar en las noticias el último dato aterrador del IPC.

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