Alberto Aza, portavoz de CECA: "La banca española es más eficiente que la alemana"

Alberto Aza es el portavoz de CECA, asociación bancaria que representa a entidades bancarias muy importantes como Caixabank, Ibercaja, Kutxabank, Unicaja, Abanca, Liberbank o Cecabank.

Aza aborda en esta entrevista para 20minutos numerosos asuntos de actualidad, como la evolución de la economía española y el desempleo, las nuevas formas de pago digitales y el boom del Bizum, el probable auge de la morosidad, el incremento del ahorro a niveles récord o hacia dónde va la banca española, inmersa en un profundo proceso de reestructuración que está provocando una reducción de oficinas y de plantillas.

España ha sufrido un fuerte impacto económico a raíz de la crisis del coronavirus. ¿Cómo ha ayudado el sector financiero a las empresas, a las familias y a la sociedad en general?

La banca ha tenido un papel esencial en este año de pandemia porque básicamente ha ayudado a contener esta crisis de enorme calado a la que nos vamos a tener que enfrentar en esta recuperación y ha protegido al sector productivo al tiempo que ha permitido sostener las rentas de las familias.

Eso se ha realizado a través de tres palancas para proveer de liquidez. La primera palanca ha sido la financiación, tanto con avales públicos como sin avales públicos, es decir, con la propia financiación que las propias entidades pusieron a disposición de las empresas y familias. Ahí tiene una gran importancia la financiación del ICO, 125.000 millones de euros.

Otra línea han sido las moratorias con el objetivo de aliviar las cargas, especialmente a las familias aliviando los gastos en hipoteca y consumo. Hubo una moratoria gubernamental, pero la banca la amplió en cuanto a plazos y número de beneficiarios. Y por último habría una tercera palanca, el anticipo, que era muy urgente para los jubilados o personas con desempleo o ERTE. La banca llegó adelantar 90 millones de anticipo.

Aparte hubo otras medidas coyunturales como no cobrar comisión en los cajeros o no cobrar del Fondo Social de Vivienda.

¿Cómo le ha afectado la crisis del coronavirus a la propia banca?

Este contexto excepcional ha afectado muchísimo. La banca ha tenido que dotar de unas provisiones excepcionales para hacer frente a los posibles impago que se van a producir este año. La banca, en esta crisis, parte de una situación que no tiene nada que ver con la de 2008, que fue una crisis financiera.

En esta crisis la banca parte de una situación de solidez financiera, no tiene problemas de liquidez, ha saneado los balances y ha mejorado sus gobiernos corporativos. Por tanto, está en una situación muchísimo mejor para hacer frente a la crisis y también a apuntalar la recuperación.

El sector de la banca ya antes de la crisis estaba acometiendo una reestructuración profunda, apostando por la banca digital, impulsando fusiones o absorciones bancarias y reduciendo el número de oficinas y trabajadores. ¿Era un cambio necesario? ¿La tendencia seguirá?

El sector está en un proceso de transformación que no es único del sector bancario. Muchos sectores se están transformando. Esta transformación viene motivada por factores exógenos a la banca. La digitalización es uno de ellos pero también sigue prevalenciendo desde 2014 tipos de interés negativos, lo que estrecha el margen y afecta a la rentabilidad. Y eso afecta también al tipo de consumo, los clientes quieren una banca mucho más ágil, más rápida y apenas quieren desplazarse a las oficinas.

La banca española es la banca con más oficinas después de Francia por número de habitantes. En este contexto parece lógico que la banca tenga que buscar fórmulas para mejorar su eficiencia y su rentabilidad. Si mejoras la eficiencia, mejoras la rentabilidad. Y si mejoras la rentabilidad puedes conceder el crédito en mejores condiciones, que es lo que tiene que hacer la banca. En este escenario la banca se está moviendo, la digitalización ayuda a ganar en eficiencia.

¿Qué otros cambios vislumbra a medio y largo plazo en el sector bancario? ¿Hacia dónde va la banca?

La banca va fundamentalmente hacia la digitalización. Es un proceso imparable. Es fundamental para ganar en competitividad y hacer frente a otros competidores como las Fintech y las Victech. Otro eje importante será reorientarse hacia el asesoramiento a los clientes para ofrecer valor añadido, y no tanto enfocarse al producto y al canal, que es lo que tradicionalmente ha hecho la banca.

Además, se está produciendo ya una evolución hacia un servicio micropersonalizado gracias a la inteligencia artificial. La banca es tenedora de un número importante de datos que maneja desde siempre en un entorno de máxima seguridad. Esa microsegmentación será otra tendencia.

En medio de este proceso, ¿el dinero en efectivo seguirá yendo a menos y otras forma de pago digitales irán a más?

Lo que sí es cierto es que el uso del efectivo en un momento concreto se redujo de forma importante. Vamos hacia un modelo en el que coexistirá el dinero en efectivo pero el pago digital adquirirá más importancia. Basta con ver cómo ha evolucionado Bizum, que permite los pago inmediatos por móvil. El crecimiento de Bizum ha sido exponencial y lo están utilizando los nativos digitales, pero también las personas de edad avanzada.

Hay otra tendencia que son los micropagos con tarjetas de crédito, pagos muy pequeños en taxis, supermercados, farmacias... La tarjeta de crédito ha aumentado su uso.

En España prácticamente han desaparecido las Cajas de Ahorro, pero no ha ocurrido en otros países como Alemania. ¿Por qué ha ocurrido en España?

Las Cajas de Ahorro se reconvirtieron en dos entidades: las entidades bancarias y las Fundaciones que siguen gestionando la Obra Social, que es lo que dio origen en su día a la creación en el siglo XVIII de las propias Cajas de Ahorro.

La diferencia con el sistema alemán es que ellos tienen cajas muy pequeñitas que están adscritas al territorio, más allá de ese territorio no pueden operar. Es un concepto de arraigo llevado hasta el extremo. En España eso no ocurrió.

La banca española es más eficiente que la alemana. La banca alemana no es de las más concentradas, la banca española tiene un nivel intermedio de concentración. La banca alemana tiene un bajo nivel de eficiencia.

¿Cuánto prevén que crezca la economía española y hacia dónde vamos? ¿Habrá una recuperación importante los próximos dos años?

Nosotros nos basamos en los datos de Funcas, que es el Think Tank de CECA y que suele ser bastante acertado. Además, hay una cierta unanimidad. Funcas prevé una recuperación del 6% del PIB en 2021 y un 6,2% el siguiente año, con lo que se llegaría a una recuperación del nivel precrisis. Las previsiones apuntan a que se llegaría a ello en el tercer trimestre de 2022.

¿En cuanto a nivel de paro, cuáles son las previsiones?

El paro se estaría manteniendo en un nivel del 16-17%. Las políticas públicas han contenido los niveles de paro y estamos viendo cómo la reactivación de la económica reactiva la empleabilidad.

Lo que es clave en este proceso de recuperación es que el Plan de Recuperación y Resiliencia se pueda realizar con eficacia. Estamos hablando de gestionar 140.000 millones de euros en un periodo de tiempo relativamente corto y a través de muchísimos proyectos. Es muy importante el papel que pueda tener la banca a través de la canalización de los fondos, igual que hizo con los ICO.

¿Los españoles, los que han podido, han ahorrado más durante esta pandemia?

El ahorro ha llegado a unas tasas récord que no habíamos visto nunca. Se denomina 'ahorro-precaución'. Las familias ante un escenario incierto prefieren ahorrar. Pero desde que ha empezado la fase de recuperación el ahorro empieza a encauzarse hacia el consumo. Un consumo que estaba contenido. La gente empieza a comprar vehículos, casas y otros productos.

¿La morosidad ha subido?

No, la morosidad a día de hoy es menor que la que teníamos a finales de 2019. Eso ha sido gracias a las moratorias y los anticipos. Pero es cierto que ahora esperamos un repunte de la morosidad. De hecho, la dotación de provisiones excepcional anticipa este movimiento. La banca ha hecho una anticipación prudente anticipando esa probable morosidad.

Pero, además, se va a poner en marcha un Plan de Choque contra la Morosidad, que tiene dos vertientes. Un real decreto que prevé extender los plazos de los préstamos ICO o mantener los avales en caso de que esos créditos se conviertan en créditos participativos, que es una fórmula intermedia entre el capital y el préstamo. Además, hay un código de buenas prácticas que es el marco en el que las entidades van a ejecutar este real decreto. El objetivo último es ayudar a sostener y apuntalar las empresas solventes.

Lo que la banca siempre tiene que hacer es velar por la correcta gestión del riesgo. Si la banca no hace eso, puede afectar a la estabilidad del sistema financiero. Por lo tanto la banca siempre tiene que buscar el equilibrio entre la generosidad crediticia y la gestión del riesgo.

Por lo tanto, en la medida en que la recuperación vaya asentándose y las rentas de los clientes se fortalezcan la banca seguirá concediendo las hipotecas y los préstamos. Si miramos el volumen de hipotecas concedidas vimos una parálisis durante el confinamiento, pero luego ha subido la concesión de hipotecas.

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