Andrés Montes, más allá de los motes, 10 años después de su muerte

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Andrés Montes

“La vida puede ser maravillosa” es una frase que acompañará para siempre una forma de vida. Es así como entendía el día a día Andrés Montes, maestro de narradores, que murió tal día como hoy hace diez años. El mítico periodista de origen cubano se hizo un hueco en los corazones de los aficionados de la NBA, primero, y del fútbol.

Hablar de Montes es hacerlo de la pelota naranja y de los motes con los que calificaba a sus bailarines. Muy pocos sabían cómo definir las bandejas que ponía José Manuel Calderón con España, o cómo un alien llamado Pau Gasol entraba en América rompiendo la puerta para colocar al baloncesto español en el mapa de la NBA. Él se inventó a ‘Mr. Catering’ y a ‘ET’, como antes había fundado las ‘aerolíneas Jordan’ para explicar lo que sentía al legendario Michael Jordan.

La canasta del ‘23’ con la que conquistó su sexto anillo de campeón está innegablemente unida a los gritos de Montes al micrófono.

Y antes sacó el bote de ‘Caviar’ Herreros’, miró al ‘rascacielos más alto de la ciudad’ llamado Arvydas Sabonis o se sorprendió cuando ‘de repente un extraño’ Rafa Vecina salía a la cancha. Eso en la ACB, porque en la NBA se ponía en pie cuando aparecía el presidente del consejo de administración de Geppeto Brothers Shaquille O’Neal, o el hoy entrenador de los Warriors Steve Kerr sacaba el revólver y se convertía en Wyatt Earp. Y tantos y tantos motes, imposibles de resumir en una palabra.

En lo personal era igual de único. Siempre elegante, coqueto y presumido, lo de las pajaritas no era postureo: a él le gustaban y tenía una colección impresionante. Aprendió y sufrió con José María García (contaba que incluso le llegó a sacar de una boda porque tenía que ir a narrar un partido), pero también entendió que el periodismo, y especialmente el deportivo, era “una gran mentira”.

“Hay que vender el pollino y estirar el chicle”, contaba a los jóvenes que empezaban y le miraban entre admirados y asustados, fuera en la tele o en la radio. Aquel “No sabes cómo te quiero” de Radio Marca, que le dedicaba día tras día a su mujer y sus hijos Orson y Nelson con el ‘It’s a shame’ de los Spinners de fondo, tenía una escaleta de seis líneas. Y con ella, montaba un show de radio que ya quisieran muchos hoy.

Inventor del término 'tiki-taka'

Si su voz acompañó a la de Antoni Daimiel en las noches de Canal+ con la NBA, el gran público el descubrió con sus narraciones de LaLiga en LaSexta. Los que no tenían ni idea de baloncesto, se enteraron de que Carles Puyol era un escualo y que a Julio Salinas se le habían perdido las llaves. Y previo lo que luego se convirtió en sello y marca de una manera de jugar al fútbol: el ‘tiki-taka’. Si Luis Aragonés inventó un estilo de fútbol, Montes lo bautizó.

La mejor palabra que define la carrera del ‘Negro’ (él también tenía mote) fue una que él mismo usaba: milonga. “Yo cuento milongas, vengo, hablo de lo mío y me voy”, decía en las distancias cortas. Y así se fue, una noche del 15 al 16 de octubre de 2009, dejando huérfana a una generación de periodistas que le admiraban y mil y un nombres en la memoria de todos.

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