Aplazar pagos, obtener financiación, reducir gastos... consejos para evitar la quiebra de una pyme por el coronavirus

Miles de pequeñas y medianas empresas (pymes) españolas están sufriendo una crisis económica sin precedentes a raíz de la pandemia de coronavirus y la casi completa paralización de la economía.

Tanto el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, como el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, reclaman al Gobierno medidas urgentes, como la suspensión de los impuestos, para evitar la quiebra masiva de empresas.

Pero mientras esas posibles soluciones se discuten a alto nivel por videoconferencias o llamadas telefónicas, miles de pequeños empresarios se las ven y se las desean para tratar de cuadrar las cuentas en un panorama de, en muchos casos, de ausencia de ingresos y mantenimiento de gastos.

En ese contexto, las decisiones que tome una pyme a corto plazo, erróneas o acertadas, pueden marcar el devenir futuro de la empresa.

Según asegura a 20minutos.es Miguel Camiña, cofundador de Micapittal, "ahora la clave está en resistir, en mantenerse vivos, para que el cierre sea temporal, y cuando todo esto termine puedan aprovechar el indudable repunte de la actividad económica para restablecer sus constantes vitales lo antes posible".

No obstante, Camiña admite que "resistir no resulta sencillo, no todas las empresas tienen el suficiente músculo financiero o un colchón económico lo suficientemente mullido como para no sentir el golpe".

No obstante, el dirigente de la fintech de inversiones recalca que "siempre hay medidas que pueden ayudarnos a sobrellevar mejor estas circunstancias".

En primer lugar, según Miguel Camiña, "es importante proyectar los flujos de caja, tanto los ingresos (si la empresa mantiene aún algún tipo de actividad) como los gastos, para poder visualizar qué va a pasar con el negocio y, sobre todo, cuándo va a pasar".

El segundo paso, según aconseja el cofundador de Micappital, "es analizar bien todos los gastos para ver cuáles de ellos es posible reducir: programas o servicios de pago mensual que se puedan bloquear temporalmente, compras de material que estuvieran previstas y se puedan posponer; incluso, si existe un gasto de alquiler de local, puede ser posible solicitar su aplazamiento".

En estos casos, Miguel Camiña recomienda "ponerse siempre en la peor situación posible a la hora de hacer todos los cálculos, estresar al máximo los números, pues de ese modo siempre podremos llevarnos luego alguna agradable sorpresa, por pequeña que sea".

Es momento para recordar los inicios, cuando comenzamos con el negocio, con poco dinero, y cómo llevábamos el día a día con el máximo control, y volver a aplicar los trucos o estrategias de aquella época.

También es buen momento para reflexionar y revisar nuestro modelo de negocio: a veces las situaciones críticas nos ayudan a ser más eficientes y a reinventarse, encontrando variantes del negocio sobre las que poder pivotar.

La medida más dolorosa a adoptar es la reducción de personal. Es cierto que habrá empresas a las que, como decíamos, no les quede más remedio que llegar a este punto, si ha cesado su actividad total; pero si no, nuestra recomendación es que sea el último gasto que nos planteemos recortar: nuestros empleados están en la misma situación que nosotros, por lo que pueden ayudarnos a buscar salidas, a encontrar esas variantes posibles del negocio…

Son muchas cabezas pensantes remando en la misma dirección, y la inteligencia colectiva es una de las armas más poderosas. Además, como ya hemos dicho, cuantos más profesionales podamos mantenernos en activo y con ingresos, mejor y más rápido fluirá después la ansiada recuperación económica, según Miguel Camiña.

El economista Mario Cantalapiedra aconseja renegociar con los proveedores. "Esta renegociación, que incluya un aplazamiento en los plazos de pago, se podrá hacer especialmente con los de mayor confianza. Hay que intentar que nuestros proveedores entiendan que vamos a seguir atendiendo sus facturas, aunque sea un poco más tarde", explica.

"Es decir, analizar mejor que nunca a quién se vende y las posibilidades reales de cobrar las facturas", alerta Mario Cantalapiedra.

Esto se hará con las entidades financieras con las que ya trabajemos, explica el economista y profesor de la Universidad Nebrija. "Al enfrentarnos a una situación que puede conllevar tensiones de liquidez de carácter temporal, se puede tratar de negociar una especie de créditos de campaña, como los que se dirigen a financiar los desfases en actividades que poseen gran estacionalidad, como es el caso de las agrícolas".

Al respecto, agrega que "habrá que ver la voluntad de las entidades de crédito para esta propuesta, en un momento especialmente complicado para todos. En cualquier caso, se deben intentar renegociar los tipos de descubierto y las comisiones en cuentas corrientes y de crédito, por si llegada la situación hay que entrar en números rojos de forma puntual".

Cantalapiedra aconseja informarse sobre las ayudas directas a pymes y autónomos que se están habilitando desde los poderes públicos, para apoyar su liquidez (líneas ICO, etcétera). En este sentido, pueden abrirse programas limitados en cuantía o en el tiempo, en los que hay que intentar ser de los primeros solicitantes para no quedarse fuera.

Zircon - This is a contributing Drupal Theme
Design by WeebPal.