Arranca la reunión entre PSOE y Unidas Podemos para intentar desatascar la investidura

CLARA PINAR

Pablo Echenique y Carmen Calvo

Los equipos negociadores del PSOE y de Unidas Podemos se encuentran ya reunidos en el Congreso de los Diputados para intentar desatascar un acuerdo que permita la investidura de Pedro Sánchez. Para ello, las partes aún tienen que acercar bastante sus posturas, que van desde el acuerdo programático que proponen los socialistas a la coalición que exigen los morados. Son diferencias tan acusadas que hacen que una repetición electoral aparezca de momento como una opción más que probable.

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, vuelve a encabezar el equipo del PSOE, del que también forman parte la portavoz del Congreso, Adriana Lastra, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Unidas Podemos sí ha modificado el equipo con el que afrontó las fallidas negociaciones de julio. Sigue encabezado por Pablo Echenique y, junto a él, la portavoz adjunta en el Congreso, Ione Belarra, pero a ellos se han sumado este jueves representantes de todas las confluencias que forman Unidas Podemos. Enrique Santiago por IU, Jaume Asens por En Comú Podem, Yolanda Díaz por Galicia en Común y Juantxo López de Uralde por Equo.

Los planteamientos de partida difieren. El presidente del Gobierno en funciones lanzó este martes una nueva oferta a Unidas Podemos que consiste en "un acuerdo de gobernanza" compuesto por un nuevo programa de Gobierno, con aportaciones de los morados y de colectivos de sociedad civil y abierto a nuevasincorporaciones, y una "triple garantía" de que el Gobierno en solitario que aspira a formar lo cumplirá. Se creará una oficina de supervisión de cumplimiento del pacto en el Ministerio de Hacienda, sendas comisiones de seguimiento en el Congreso y en el Senado y un observatorio donde participe la sociedad civil.

Las diferencias han quedado también en evidencia con la manera en la que cada una de las partes afronta el encuentro. Unidas Podemos ha intentado rebajar la importancia, "para no dramatizar", y ha evitado una imagen conjunta de los negociadores. Tampoco está previsto de momento que nadie dé explicaciones al final. El objetivo es "no dramatizar", dicen fuentes moradas. De camino a la reunión, Echenique se ha limitado a declarar sobre sus expectativas que iban "a ver qué nos cuentan". En contraste, la vicepresidenta en funciones ha asegurado tener "todas" las esperanzas en que vaya bien.

Programa y control desde fuera

Además, Sánchez ofreció a los de Iglesias formar parte de "importantes instituciones" del Estado pero fuera del Consejo de Ministros. Entre los organismos en los que está pensando el PSOE figuran el la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV) o el CIS, una idea que Unidas Podemos ha coincidido con el PP en rechazar por suponer una "politización" de entidades que, en el caso de la primera, son de supervisión y deberían ser independientes.

El PP también ha protestado en contra de crear una oficina dependiente de Hacienda para vigilar un acuerdo "privado". Su portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, ha presentado una pregunta escrita al Gobierno contra lo que considera que supone "pagar con dinero de todos los españoles una oficina creada para controlar el cumplimiento de un acuerdo privadao entre dos formaciones políticas y superar así la desconfianza que mantiene sobre ellas". Así, la popular pregunta al Ejecutuvo si cree que tal cosa "puede constituir presuntaente un delito de prevaricación o malversación"  y si ha valorado "las implicaciones económicas, legales y penales" de tal compromiso.

Por otra parte, esta oferta está muy alejada de la pretensión de Pablo Iglesias, que insiste en un Gobierno de coalición en base a la última propuesta que le hizo el PSOE en julio y que Unidas Podemos rechazó, es decir, una vicepresidencia y tres ministerios, además de las políticas activas de empleo, que él pidió en el último momento sin éxito antes de la votación.

Las dos partes aseguran querer llegar a un acuerdo para evitar una repetición electoral que podría dar con la suma de PP, Ciudadanos y Vox para formar Gobierno. No obstante, antes de la reunión de este jueves, las voces que salían de PSOE y Unidas Podemos seguían estando muy distanciadas. También por parte de sus líderes, que se han enviado recados esta mañana. El presidente en funciones ha advertido en un desayuno informativo que de que "saber negociar es querer negociar, no imponer sino acordar". Iglesias ha afeado a Sánchez que no quiere que Unidas Podemos entre en el Gobierno para que no le "hagan sombra".

Tras conocer el último acuerdo programático que le proponía el PSOE, Unidas Podemos aseguró que lo iba a estudiar con "rigor" y este jueves Iglesias lo ha considerado un "paso atrás" por la ausencia de algunas cuestiones ya acordadas en algún momento con ellos y la inclusión de otras que ya se han puesto en marcha. En todo caso, Unidas Podemos ha acudido a un encuentro que la vicepresidente en funciones cree que e un "buen síntoma" para el entendimiento, pero para "completarlo", no sólo en cuanto a medidas, también en cuanto a la "estructura de Gobierno" de la que ellos quieren hablar y el PSOE de ninguna manera.

Frente a la coalición que pide Podemos, Sánchez recurrió al concepto de "tercera vía" para calificar su última propuesta de programa, supervisión y colaboración en la "gobernanza" desde fuera del Ejecutuvo. Está por ver si Iglesias termina hallando su propia opción alternativa, una idea que ya empieza a escucharse en su entorno y que consistiría en permitir la investidura de Sánchez, pero sin llegar a ningún acuerdo con el PSOE que les ate en su labor de oposición posterior, algo que dificultaría la legislatura mucho a Sánchez, con enfrentamientos que previsiblemente volverían a ponerse en evidencia con los Presupuestos del año que viene.

Reunión clave

Con esta reunión, PSOE y Unidas Podemos retoman los contactos personales después del intento fracasado de volver investir a Sánchez el pasado julio, cuando la negociación terminó entre reproches mutuos que, particularmente por parte de los morados, han continuado este mes de agosto en las redes sociales, en relación a quién tenía la culpa del fracaso del primer intento.

En este sentido, la reunión de este jueves en el Congreso será clave para empezar a saber si habrá uno nuevo en septiembre, antes del que el día 23 se disuelvan las Cámaras y se convoquen elecciones automáticamente si no hay nuevo presidente. Esta semana, el PSOE condicionó a la marcha de este encuentro entre los negociadores la reunión prevista entre Sánchez e Iglesias para la semana que viene. Si no hay visos de un acuerdo con los que empezar a hacer la suma de los escaños necesarios para tener una mayoría, el presidente en funciones no volverá a intentar ser investido por el Congreso. Para ello, además, debería volver ser designado candidato a la investidura por el rey, que aunque está previsto que haga una nueva ronda de consultas entre todos los grupos, no estaría dispuesto a nombrar de nuevo candidato si no hay signos de que tenga los apoyos suficientes.

Es la cuarta que el PSOE celebra esta semana con distintas fuerzas políticas. Este miércoles, Sánchez se reunió en Santander con Miguel Ángel Revilla, el presidente del Partido Regional de Cantabria, el único que en julio le dio el apoyo de su único diputado en el Congreso. Después recibió en Ferraz al presidente del PNV, Andoni Ortúzar, horas después de una reunión en el Congreso entre José Luis Ábalos, Lastra y el portavoz de ERC, Gabriel Rufián. Estos dos dirigentes enviaron un mismo mensaje, que no serán "obstáculo" para la investidura pero que Sánchez e Iglesias tienen que ponerse de acuerdo.

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