Así es el nuevo concepto estratégico de la OTAN: Rusia como la mayor amenaza, alarma en el flanco sur y muy duro contra China

Diez años. Ese es el tiempo que ha tardado la OTAN en renovar su concepto estratégico: el nuevo, aprobado este miércoles por los líderes en la cumbre de Madrid, se adapta al giro que ha dado el mundo desde que se inició la invasión rusa de Ucrania. Tanto es así, que el plan de presente y futuro de la Alianza Atlántica incluye el mayor despliegue defensivo desde la Guerra Fría y alerta de que el escenario geopolítico es el más complicado desde la Segunda Guerra Mundial, también desde el flanco sur. El documento destaca tres pilares e incluye como novedad una mención directa a China, a quien la OTAN considera directamente un rival geoestratégico.

El mensaje fundamental es uno: la Rusia de Putin es la mayor amenaza. externa para Occidente. "Nuestro mundo es conflictivo e imprevisible. La guerra de agresión de la Federación Rusa contra Ucrania ha destrozado la paz y ha alterado gravemente nuestro entorno de seguridad. Su invasión brutal e ilegal, las repetidas violaciones del derecho internacional humanitario y los atroces ataques y atrocidades han causado un sufrimiento y una destrucción indecibles. Una Ucrania fuerte e independiente es vital para la estabilidad de la zona euroatlántica", alerta el documento. El mundo ha cambiado del todo y con él también cambian los planes de la OTAN.

Los tres pilares del documento estratégico son disuasión y defensa; prevención y gestión de crisis; y seguridad cooperativa. "Subrayamos la necesidad de reforzar significativamente nuestra disuasión y defensa como columna vertebral de nuestro compromiso del Artículo 5 de defendernos mutuamente". Pero, ¿qué dice exactamente el concepto estratégico de Madrid?

Rusia como amenaza principal

El área de la OTAN "no está en paz" en estos momentos, recuerdan los aliados que, eso sí, insisten en que se trata de una organización "defensiva". En este sentido, el concepto estratégico empieza con un mensaje: "La OTAN seguirá cumpliendo tres tareas fundamentales como son la disuasión y defensa; la prevención y gestión de crisis y la seguridad cooperativa. Estas tareas son complementarias para garantizar la defensa y seguridad colectivas de todos los Aliados".

Rusia es el elemento principal del concepto estratégico, y la OTAN acusa a Moscú de haber "roto el orden de seguridad internacional". El mundo se ha vuelto más peligroso. "La competencia estratégica, la inestabilidad generalizada y los choques recurrentes definen nuestro entorno de seguridad más amplio. Las amenazas a las que nos enfrentamos son globales y están interconectadas", explica el concepto.

El régimen de Vladimir Putin también protagoniza una crítica directa a los "sistemas autoritarios", por lo que la OTAN profundiza en un esquema del mundo bipolar, como en el marco de la Guerra Fría. "Están invirtiendo en sofisticadas capacidades convencionales, nucleares y de misiles, con poca transparencia o respeto a las normas y compromisos internacionales", recuerdan. Además, piden prevenirse de los ciberataques y de los "intentos de erosión de la democracia", puesto que Rusia (y en menor medida China) están haciendo "un esfuerzo deliberado por socavar las normas e instituciones multilaterales".

Dureza con China: otro gran desafío

Precisamente el gigante asiático aparece citado por primera vez en un concepto estratégico de la Alianza Atlántica, aunque no tanto como amenaza "sino como desafío". Eso sí, el documento es muy duro con Pekín. "Emplea un amplio abanico de herramientas políticas, económicas y militares para aumentar su huella global y proyectar poder, al tiempo que mantiene la opacidad sobre su estrategia, sus intenciones y su acumulación militar", esgrimen. La OTAN, asimismo, alarma sobre el acercamiento de Pekín a Moscú. Señala directamente a Pekín por "utilizar su influencia económica para crear dependencias estratégicas y aumentar su influencia" y por tratar de "subvertir el orden internacional basado en normas, incluso en los ámbitos espacial, cibernético y marítimo".

La contraparte de la OTAN son los gobiernos de Xi Jinping y de Vladimir Putin. "La profundización de la asociación estratégica entre la República Popular China y la Federación Rusa y sus intentos de sus intentos de socavar el orden internacional basado en normas, que se refuerzan mutuamente, son contrarios a nuestros valores e intereses", sentencia el concepto estratégico.

En todo caso, a China le dejan la mano tendida. "Seguimos abiertos a un compromiso constructivo [con Pekín], que incluya la construcción de transparencia recíproca, con vistas a salvaguardar los intereses de seguridad de la Alianza", pero en caso de que eso no llegue los miembros de la OTAN se comprometen a "trabajar juntos de forma responsable para abordar los retos sistémicos que plantea China para la seguridad euroatlántica".

Inestabilidad en el flanco sur

Otro capítulo del concepto estratégico de Madrid se refiere al flanco sur, pero sin menciones a Ceuta y Melilla, como pretendía España en un primer momento. El foco se centra en el terrorismo, con el Sahel como un territorio inestable y susceptible precisamente a la influencia tanto de China como de Rusia. "Los conflictos, la fragilidad y la inestabilidad en África y Oriente Medio afectan directamente a nuestra seguridad y a la de nuestros socios.

"La vecindad meridional de la OTAN se enfrenta a retos interconectados de seguridad, demográficos, económicos y políticos", resaltan. De esta forma, esas zonas se convierten, dice la Alianza, "en un terreno fértil para la proliferación de grupos armados no estatales, incluidas las organizaciones terroristas y permite la injerencia desestabilizadora y coercitiva de competidores estratégicos", en otra referencia implícita a Moscú y Pekín. Y es una cuestión que los aliados creen que hay que abordar de forma rápida porque de lo contrario la situación desembocará en "situaciones de violencia, especialmente contra mujeres y niños". Esta inestabilidad, sostiene la OTAN, "contribuye al desplazamiento forzoso, alimentando el tráfico de personas y con un impacto muy grande en las minorías".

Defensa... y apartado nuclear

Pese a reiterar en varias ocasiones en el documento su naturaleza "defensiva", la Alianza Atlántica confirma su rearme en el concepto estratégico aprobado en Madrid. "La postura de disuasión y defensa de la OTAN se basa en una combinación adecuada de capacidades nucleares, convencionales y de defensa antimisiles, complementada con capacidades espaciales y cibernéticas", reflejan. "Seguiremos mejorando la preparación colectiva, la capacidad de respuesta, la capacidad de despliegue integración e interoperabilidad de nuestras fuerzas", terminan diciendo, en una línea marcada por el propio Stoltenberg en rueda de prensa: habrá fuerzas preasignadas por primera vez desde la Guerra Fría. Alemania y Canadá contarán con unidades listas para enviar a Lituania y Letonia respectivamente.

En el mismo capítulo la Alianza reivindica la necesidad de preservar la ciberseguridad y de controlar también los elementos marítimos, pero sobre todo guarda unas líneas para la amenaza nuclear, pese a que en estos momentos no la ve cercana porque Rusia no ha realizado nuevos movimientos en los últimos meses. "Las armas nucleares son únicas. Las circunstancias en las que la OTAN podría tener que utilizar armas nucleares son extremadamente remotas. Cualquier empleo de armas nucleares alteraría fundamentalmente la naturaleza de un conflicto. La Alianza tiene la capacidad y la determinación de imponer a un adversario costes que sería inaceptable", avisan en todo caso los 30 miembros.

Sigue la política de puertas abiertas

¿Y para el futuro? Una vez que Finlandia y Suecia ya serán bienvenidos, la ampliación de la OTAN se mantiene como una posibilidad. "Reafirmamos nuestra política de puertas abiertas, coherente con Artículo 10 del Tratado del Atlántico Norte, como expresión de nuestros valores fundamentales y de nuestro interés estratégico en la paz y la estabilidad euroatlánticas", sostiene el concepto estratégico de Madrid.

No obstante, la Alianza defiende la decisión que se tomó en el año 2008, en la cumbre de Bucarest, de bloquear (por iniciativa entre otros de Alemania) cualquier avance en la adhesión de Ucrania. Pese a ello, la OTAN se compromete "a trabajar por los intereses comunes" con Kiev, al tiempo que con Georgia y Bosnia, que también están en la lista de espera atántica.

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