Los astronautas podrían usar su propia sangre, sudor y orina para fabricar el hormigón con el que construir bases en Marte

Los primeros invasores que lleguen al planeta rojo necesitarán espacios habilitados para trabajar y descansar, para ello, es necesario llevar a cabo una serie de obras en la superficie marciana. El hecho de construir la primera base humana en Marte va a resultar una tarea complicada por hacer, teniendo en cuenta que a lo mejor se requiere sangre y orina por parte de los astronautas, pero, ¿cómo es posible que se necesiten los dos últimos?

Los investigadores de la Universidad de Manchester han planteado un método para fabricar un hormigón en el suelo marciano que esté compuesto por plasma sanguíneo y urea, además, este estudio se ha publicado en Materials Today Bio para llevar a cabo esta idea si llega a ser viable en un futuro.

Todos sabemos que es muy difícil pisar el suelo de Marte, debido a que apenas existen recursos aprovechables, suministros, maquinaria y materiales de construcción, es decir, se van a tener que transportar desde la Tierra aunque cueste mucho dinero. Mientras tanto, los científicos siguen buscando alternativas para aprovechar las existencias del planeta rojo para que los costes no sean tan elevados.

El hormigón se puede conseguir al mezclar la capa superficial del suelo marciano -contiene rocas, minerales y polvo de otros materiales- con albúmina -una proteína común del plasma sanguíneo-, por consiguiente, el resultado final será bautizado como ‘AstroCrete’ y tendría la misma resistencia que dicho material para fabricar ladrillos o alimentar a las impresoras 3D que lleven a cabo las construcciones.

Por otro lado, si mezclan sangre con arena para conseguir otro de material de construcción, conseguirían un mecanismo de unión con el que se quedarían todos los compuestos pegados entre sí. Además, existe la posibilidad de añadir orina, sudor y lágrimas para que la resistencia aumente, así se consigue que la mezcla sea más fuerte que el hormigón tradicional.

Las primeras pruebas para fabricar estos materiales ya se han llevado a cabo, teniendo como resultado grandes éxitos. Sin embargo, es necesario destacar que se realizaron en un suelo marciano simulado -puede que en Marte sea lo mismo, pero aún está pendiente de comprobar-.

La NASA está planteando la posibilidad de incluir la electrólisis del regolito fundido que necesita poner a este material a casi 1.650º C, o también los ladrillos de regolíto muy compactos que requieren una maquinaria específica para comprimir el material.

De momento, los científicos aún necesitan demostrar que este proyecto funcionaría en condiciones marcianas, asimismo, demostrar que la extracción regular de sangre por parte de los miembros de la tripulación es otra tarea pendiente por asegurar. Veremos si en los próximos años pueden existir otras alternativas para llevar a cabo las construcciones en Marte.

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