La Autoridad Fiscal alerta de una inflación "cada vez más persistente e intensa"

El vigilante de las finanzas españolas, la Airef, ha advertido este lunes de que la inflación es "cada vez más persistente e intensa" y se traslada a toda la cesta de consumo. Algo que supone una "pérdida de competitividad" de la economía española respecto a sus vecinos europeos. Así se ha expresado la presidenta del organismo, Cristina Herrero, que ha comparecido este lunes en la comisión de Hacienda y Función Pública del Congreso de los Diputados para presentar su informe sobre el Programa de Estabilidad 2022-2025 del Gobierno.

Herrero ha destacado que la inflación "afecta de manera particularmente dura a nuestro país", algo que se refleja en un mayor diferencial de precios respecto a la media europea y las grandes economías de los Veintisiete. La Airef estima que los precios se han disparado un promedio del 6,9% desde septiembre del año pasado, mientras que en la UE el repunte ha sido del 5,7% en esa misma ventana de tiempo. Alemania (6,2%), Italia (5,1%) y Francia (4,1%) han visto crecer sus precios de consumo por debajo del nivel de España.

Además, la energía y los alimentos se han encarecido en España claramente por encima de la media de los Veintisiete. Estas dos categorías han repuntado de precio un 5,4% en los últimos nueve meses, un porcentaje que se reduce al 3,8% en el caso de la media comunitaria. "Más del 50% de la cesta de la compra tiene incrementos mayores al 3%", ha subrayado Herrero.

Esta inflación más elevada y persistente de lo que se esperaba alimenta las posibilidades de que se produzcan los temidos efectos de segunda ronda. Estos se producen cuando los trabajadores o las empresas interiorizan que la inflación seguirá alta y tratan de protegerse de ella a través de subidas de precios de venta y mayores exigencias salariales. La ortodoxia económica sostiene que estos comportamientos hacen que la inflación se extienda durante más tiempo.

Cristina Herrero ha afirmado que el empeoramiento de las expectativas se traducirá en una revaluación de las proyecciones de crecimiento (previsiblemente a la baja) y, sobre todo, de las de inflación, en la misma línea en la que están apuntando organismos como el Banco de España, la OCDE o la Comisión Europea. En lo que respecta al crecimiento económico, la Airef apunta a que la pérdida de poder adquisitivo y la merma en la confianza de los consumidores ralentizará el consumo privado, uno de los puntales de la recuperación económica en España.

13.000 millones para mitigar los efectos de la guerra

El avance de la inflación está disparando los ingresos del Estado. Hasta tal punto que el vigilante fiscal revisará al alza los ingresos previstos por IVA e IRPF (las dos figuras tributarias que más ingresos aportan) el próximo julio. Estas ganancias extra suponen un pequeño balón de oxígeno para las cuentas públicas, que se están viendo sometidas a estrés por otros frentes.

De entrada, las subidas de tipos de interés previstas por el Banco Central Europeo y el final del programa de compra de deuda encarecerán el coste que debe afrontar España para financiar sus déficits. Sin embargo, este mayor pago en intereses de la deuda no será especialmente destacado, dado que el Tesoro ya ha colocado en torno al 60% de deuda prevista para este año.

Pero el gran frente para las cuentas públicas, al menos este año, vendrá por el lado del plan del Gobierno para tratar de mitigar el impacto de la inflación. En concreto, la Airef estima que la ampliación de las medidas del decreto aprobado por el Gobierno el pasado sábado costará un total de 6.989 millones de euros, que hay que sumar a los 6.074 que se han gastado ya hasta junio. En total, se estima que el plan del Gobierno costará unos 13.000 millones de euros, que implican un incremento del déficit del 1% sobre el PIB.

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