Caos organizativo en el GP de España: accesos colapsados, desabastecimiento de agua, transporte muy deficiente...

La ilusión con la que los fans han regresado al Circuit de Barcelona-Catalunya en Montmeló después de dos años de restricciones por la pandemia se convirtió en indignación ya desde el sábado del GP de España.

Pese a que desde hace semanas se auguraba un lleno absoluto durante los tres días, los organizadores de la carrera no previeron los problemas que podía conllevar el éxito de la venta de entradas lo que derivó en un caos absoluto, especialmente para salir del Circuit. Numerosos aficionados han mostrado su malestar en las redes sociales después de vivir lo que califican como "uno de los peores días" en sus visitas al trazado catalán.

Los problemas de infraestructuras se hicieron ya notar desde primera hora del sábado. Desde la organización pidieron a los fans que se acercaran en transporte público, pero aún así muchos decidieron ir en sus coches particulares. Para ello, se vendieron entradas a un párking que, en palabras de un aficionado en conversación con este medio, "estaba en medio del monte". "Es un trozo de monte, compras entrada y nadie te la comprueba al aparcar. No tienen prácticamente señalización. Al salir del parking nadie controla el tráfico y por lo tanto se forma el caos", cuenta este espectador, que viajó desde Galicia a Barcelona para ver la carrera.

Para ver de manera más clara lo ocurrido, David Pereira, aficionado desde hace muchos años que no falta a su cita con el GP de España desde 2016, ha compartido un hilo en twitter muy gráfico al respecto donde muestra su indignación porque ese párking era de pago... aunque no para todos: al no haber control de acceso, muchos se colaron lo que generó aún más problemas.

Los que hicieron caso a las recomendaciones de la organización se encontraron con una situación aún peor. Según relatan varios aficionados, algunos tardaron más de cuatro horas entre que pudieron salir del Circuit hasta que llegaron a los trenes de Cercanías, cuya frecuencia no se aumentó con respecto a un sábado normal y se formaron inmensas colas.

Los problemas, no obstante, también se produjeron a la llegada. "Coger la línea de tren desde Barcelona es sencillo y bien, pero llegas al pueblo de Montmeló y empieza el caos. Para coger los buses lanzadera tienes que ir andando primero 10 minutos y como sólo tienen cuatro de estos buses dando vueltas, tienes que hacer una hora de cola para subirte. Son buses de pago y cobra el conductor sólo en efectivo por lo que se tardan muchísimo tiempo en llenar antes de arrancar", explica el citado aficionado gallego.

"Luego estos son buses lanzadera que en la web del Circuit pone que van pasando por todas las puertas del circuito y te bajas en la tuya, pero esto es mentira. Los buses estos hacen un recorrido de 10 minutos y te dejan muy lejos. La puerta más cercana es la 4 (10 minutos andando hasta ella de nuevo), pero la nuestra era la 6 y tardamos 20 minutos desde donde nos dejó el bus", se lamenta este aficionado, que se perdió los terceros entrenamientos libres del sábado por este motivo.

Si la llegada al Circuit fue complicada, la salida lo fue mucho más porque, de nuevo, la organización no estuvo a la altura. "Como ya vimos el percal de la ida, a la vuelta fuimos andando hasta la estación de tren de Montmeló. Desde la puerta 6 hasta allí tardamos solamente 25 minutos, así que tú me dirás la pantomima de los buses lanzadera. Además, este servicio este de buses terminaba a las 18:00 h, cuando la actividad en pista terminaba a las 18:40 h (carrera de F2), que fue cuando nos marchamos nosotros", relata.

Pero al llegar a pueblo, la situación empeoró. Montmeló es una localidad relativamente pequeña, y en los días de Gran Premio de MotoGP o F1 es donde se nota. "Hordas de gente acumulada a las puertas de la estación y una cola interminable que prácticamente no avanzaba. Desde que llegamos a la cola hasta que pudimos subirnos al tren pasaron 2 horas y media de espera de pie. Resumen: desde la puerta 6 del Circuit hasta llegar al centro de Barcelona en Cercanías pasaron casi 4 horas", explica, además de adjuntarnos una foto de cómo se pusieron los andenes de tren en la estación.

Falta de agua y de baños

Una vez dentro del circuito y ya sentados tampoco mejoró mucho la organización. Pese al intensísimo calor que asoló Montmeló durante todo el fin de semana, hubo un preocupante desabastecimiento de agua en los puestos de comida instalados cerca de las gradas.

"Hay poquísimos chiringuitos de venta de comida y bebida (menos de 1 por grada) y no están bien abastecidos. Colas de una hora para comprar algo y justo antes de que empezase la clasificación colgaron el cartel de que no había más agua. Hacía 32º al sol", se queja. Además, también se lamenta de que había pocos baños portátiles ("el único sitio para refrescarte"), por lo que muchos aficionados tuvieron que elegir entre aguantarse sus necesidades hasta límites insanos o buscar algún arbusto.

Mala imagen para el exterior

El GP de España suele ser uno de los más concurridos no solo de afición nacional, sino también extranjera. Ellos también han sufrido los problemas para acceder y salir al circuito, algo que han mostrado en sus redes sociales desde primera hora.

Periodistas experimentados, como la británica Jennie Gow o el alemán Fritz-Dieter Rencken, han mostrado también su malestar y han hecho de altavoz de las quejas de los aficionados.

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