Charo Heras, pionera de eficiencia energética: "El derroche es gordo. Se nos vende que vivir bien es aire acondicionado y chaqueta"

Ola de calor y precio de la luz por las nubes. Estos dos elementos han sido inseparables en España en la última semana y habrían sido una buena oportunidad para usar el "sentido común energético" y "utilizar nuestras casas" para aprovechar sus posibilidades en el ahorro de energía. Estas son las premisas con las que trabaja desde hace cuatro décadas Charo Heras (Zamora, 1950), pionera en España de la energía solar térmica -"la energía solar que calienta"-, para su aplicación en los edificios para reducir el consumo de energía, que desde hace meses se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para las familias.

"Últimamente estoy hablando muchísimo de la importancia de que el ahorro de energía depende del usuario. El ciudadano no sabe lo que tiene entre manos", remacha, antes de advertir de que "en España el derroche energético es muy gordo. ¿Por qué en verano los termostatos están a 18º? Se nos ha vendido que vivir bien es eso, en invierno con calefacción y manga corta por casa y en verano, chaqueta con aire acondicionado".

"En invierno, lo lógico es que tu casa esté a 20 ó 22 grados, no estar en manga corta. En verano, de 24 a 26 grados. Cada grado que bajas estás pagando entre un 5% y un 7% más de energía", dice en plena ola de calor un día después del decepcionante estreno del límite del precio de gas, en el que la luz marcó más que la víspera.

"En invierno, lo lógico es que tu casa esté a 20 0 22 grados, no estar en manga corta. En verano, de 24 a 26 grados. Cada grado que bajas estás pagando entre un 5 y un 7% más de energía"

Heras lanza así una de las 'regañinas' en la entrevista que concede a 20minutos en el salón de su casa, un piso en la zona norte de Madrid construido en los años sesenta y revestido en el exterior con piedra. En una mañana en plena ola de calor, el ambiente es fresco sin necesidad de poner aire acondicionado, que no tiene. Es una de esas viviendas que se todavía se construyeron "teniendo en cuenta las condiciones térmicas". No como empezaría a ocurrir pocos años después, en los años setenta y ochenta, que son las que cree que hay que rehabilitar. "Tenemos un parque de edificación que es catastrófico".

La vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, le entregó a principios de mes uno de los premios extraordinarios de Energía que concede el Gobierno, en una ceremonia en la que por primera vez se entregó otro que lleva su nombre. Si el galardón a la conservación de la naturaleza se llama ‘Félix Rodríguez de la Fuente’, el nuevo Premio Nacional de Energía se denomina “María del Rosario Heras”.

Es el último reconocimiento de una larga lista de premios -incluida la medalla de oro de Castilla y León- que ha recibido a lo largo de su carrera una doctora en Física que es considerada una "pionera del ahorro y la eficiencia energética", a lo largo de 45 años de "intensa actividad científica", como motivó el jurado del Ministerio. Allí hubo unanimidad en torno a su candidatura, entre políticos y expertos a los que conoce, con los que ha coincidido y trabajado a lo largo de los años, incluida la vicepresidenta. "Yo doy mucho la lata", dice Heras con una desbordante energía, valga la redundancia.

A sus 72 años y jubilada solo desde hace dos, apuntó maneras desde muy pronto. Su tesis, leída en 1980 después de cinco años trabajando e investigando en la facultad de Físicas de la Complutense, versó sobre los distintos recubrimientos que podían tener los captadores térmicos que permiten que "entra el agua fría, se calienta y sale agua caliente" del edificio. Es "el mundo de la térmica, que es la energía solar que calienta, distinta a la energía solar, que produce energía eléctrica, que es la fotovoltaica, que está muy de moda", dice días después de otra 'regañina', la que lanzó a Ribera al recoger su premio. "Le voy a decir a la vicepresidenta que cuando hablemos de renovables hablemos de todas, porque solo se habla de fotovoltaica y de eólica", dijo entonces. "Yo solo le decía a la ministra que hay que potenciar la térmica, porque el agua caliente sanitaria es obligatoria ya".

"Falta cultura energética"

Se refiere a la normativa que desde 2006 obliga en España a que las viviendas de nueva construcción cubran una parte variable -en función de la latitud en la que se encuentre- de su demanda energética con captadores solares para agua caliente sanitaria, es decir, para las duchas, la cocina, para poner suelo radiante con agua caliente en invierno y aire acondicionado solar en verano. Es una forma de "intentar que el edificio se adapte al clima", un objetivo al que Heras ha dedicado más de cuatro décadas de investigaciones, entre la incomprensión, el dejar hacer y, ahora, la contrariedad de constatar que "en España falta cultura energética", dice años después de realizar una encuesta donde preguntaba en qué lugar de la casa se consume más luz. "La mayoría decía que en el cuarto de estar por la televisión encendida todo el día. ¡Es el la cocina! donde tenemos el frigorífico, la cocina, la lavadora...". Además, dice que miramos demasiado el coste de hacer viviendas y oficinas eficientes y no el "infra coste", es decir, el ahorro que algo así supone en la factura de la luz.

La ley dice que una vivienda en Madrid tiene que tener el 60% de agua caliente sanitaria y el resto lo cubre la energía convencional, el gas o el petróleo. "¿Qué es lo que ocurre? Que con la poca cultura energética que tenemos, hacemos el mantenimiento del ascensor pero si tenemos un captados solar arriba, que te está dando agua caliente sanitario, lo que no sabemos lo que estamos ahorrando en gas y al menor problema que tiene el captador solar, lo que se hace es cerrarlo y que el que te vende el gas sigue metiendo metros cúbicos", lamenta.

Pilotito rojo

Pero no hay que ir tan allá y hablar de elementos estructurales de un edificio. Heras, en su cruzada contra el "derroche energético", da un dato muy concreto: "Ahora mismo, el 8% de la energía se gasta en España es por el stand by" , es decir, "por el pilotito rojo" que dejamos encendido cuando apagamos la tele con el mando a distancia pero no la desenchufamos o cuando dejamos en el enchufe el cargador cuando ya no está cargando ningún móvil. "Es el chocolate del loro", dice sobre lo que algo así supone para cada uno de nosotros. "Pero tenemos un loro completamente obeso en España", añade. "Estamos tirando energía casi tanto como la que se produce".

"Ahora mismo, el 8% de la energía se gasta en España es por el stand by, por el pilotito rojo"

Otras cuestiones básicas, como saber qué orientación tiene nuestra vivienda, "porque la diferencia entre orientación norte y sur son 5 grados" de diferencias, o que en tiempo de calor como ahora si da el sol hay que bajar las persianas o abrir la ventana por la noche para refrigerar. "Lo que nosotros llamamos técnicas naturales de acondicionamiento, de calefacción y refrigeración", explica Heras. Es la "arquitectura bioclimática" que se basa en la "arquitectura popular".

Pocos y raros

La eficiencia energética está en el centro de la carrera de Heras, hija de maestros, que tras licenciarse en 1975 empezó a dar clase e investigar en la Facultad de Físicas de la Universidad Complutense. En 1980 se doctoró con una tesis sobre energía térmica y en 1986 dio el salto al Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), donde creó la unidad de Eficiencia Energética en Edificación. Empezó ella sola ante la incredulidad hasta de sus superiores -"eso vuestro, nos decían"-."Éramos poquitos" y "bastante raros", dice sobre los primeros tiempos en que un puñado de físicos y de ingenieros empezaban a estudiar "cómo utilizar el sol para calentar". Cuando por fin la dejaron jubilarse en 2020, en pleno confinamiento, eran 20 personas, más ella, que sigue como investigadora emérita.

Su estreno en el CIEMAT coincidió con el estreno de España en la UE -la adhesión fue en enero de 1986-, que fue el suyo también en Bruselas. "El director [del CIEMAT) me dijo que en la Dirección General de I+D+I [de la Comisión Europea] hay un proyecto de esas cosas tuyas de energía solar térmica", le dijo. "Y me fui a Europa", cuanta Heras, que con 36 años se convirtió en la única mujer de un grupo con otros 14 hombres de todos los Estados miembros. Se trataba de "intentar que el edifico se adaptara al clima", dice sobre unos años que pasó "viendo lo que hacía Europa, venir a España, moverme por las comunidades, por grupos de investigación", para intentar que la eficiencia energética entrara en la agenda,. Además, fueron el origen de los borradores comunitarios sobre la eficiencia que la Comisión Europea reclama ahora a marchas forzadas a los Estados miembros para ahorrar energía.

En más de cuatro décadas ha habido de todo. En muchas ocasiones ha sido casi como clamar en el desierto, pero también contar con cuantiosos recursos públicos para aplicar sus investigaciones a edificios y viviendas oficiales. Desde la rigurosa medición de indicadores físicos para comprobar el ahorro mediante la energía térmica, hasta la aplicación del más puro "sentido común energético". "Cuando íbamos al pueblo, no había duchas y se ponía un barreño al sol y allí nos lavaban".

Ruiz-Gallardón y Jesús Gil

También la pena de que países como China se quedaron con el talento español que España no pudo aplicar y ahora importamos captadores solares chinos que ellos aprendieron a fabricar de Heras y de su equipo. Esto fue cuando diseñaron para la Expo de Shangai el edificio Madrid con el que el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, quiso quitarles la idea extendida en ese país de que la capital de España era Barcelona. "Como mi nombre y el de CIEMAT sonaba...", justifica Heras el encargo. No fue la única vez que un político conocido confió en ella, a pesar de no tener mucha idea de qué se disponía a hacer exactamente. En 1991 tenían que medir la eficiencia energética de un edificio en Marbella. "Tuve que ir a pedir permiso a Jesús Gil y Gil", recuerda y también su respuesta: "No sé lo que me está usted contando, pero adelante". El resultado lo valoró dos años después una vecina, que le dijo que "no gastaban nada en energía para calefacción y refrigeración".

"En 1991 tuve que ir a pedir permiso a Jesús Gil para medir la eficiencia de un edificio en Marbella. 'No sé lo que me está usted contando, pero adelante'".

En ocasiones, también contó con fondos públicos y privados para acondicionar primero y medir durante un año la eficiencia de viviendas de protección oficial. Una vez terminados, Heras y su equipo hacían la medición del ahorro de energía. "No sé lo que vas a encontrar, pero verás que no hay ni un aparato de calefacción ni de aire acondicionado y la gente no se me queja ni de frío ni de calor", recuerda que le dijo el director de un proyecto que financió en 1982 la Caja del Mediterráneo en Crevillent. Entre 2005 y 2012 el Gobierno de Rodríguez Zapatero financió con 36 millones el proyecto PSE-ARFISTROL, para rehabilitar siete edificios públicos -del CIEMAT y universitarios- por toda España, que contó con las grandes constructoras, con empresas de energía térmica y un total de 200 profesionales.

"Ahorramos energía. En calefacción y en refrigeración. Era la demostración de que las cosas se podían hacer", afirma Heras, que pasa ella misma a la siguiente pregunta. "Y ahora tú dices, ¿por qué no se hace más?". La respuesta corta es que hay otros intereses.

"Un edificio depende de muchas empresas. De las constructoras, de los instaladores, de los proyectos, los contratos... Ahí hay muchos intereses creados. ¿Ahora mismo, porqué la fotovoltaica y la eólica tiran para adelante? Porque hay grandes empresas detrás. ¿Por qué la térmica no? Porque las empresas de térmica se encuentran con otros problemas", añade, sobre el desmantelamiento en buena medida del sector.

Fondos para rehabilitación

A pesar de todo, la eficiencia y la rehabilitación de edificios para reducir su consumo de energía es uno de los objetivos clave del Plan Nacional de Recuperación para captar los Fondos Next Generation de la UE, en un camino que para Heras no empieza demasiado bien. "El otro día me llegaban noticias poco halagüeñas. Se están utilizando menos de lo que se debiera", dice sobre el hecho de hay más dineros que proyectos.

De nuevo, Heras lamenta la actitud de los ciudadanos, que se quejan porque son ayudas que no cubren del todo el coste de unas obras con las que terminarán ahorrando. También, de las "trampitas" en decretos del Gobierno

Cita el ejemplo, el que obliga a que las comunidades de vecinos cambien la calefacción central por contadores individuales en enero del año que viene, pero permite no hacerlo si el coste es elevado. "Tengo amigos que por lo general pagan mucho menos, porque solo pagan por lo que consumen". "La gente no sabe de lo que está hablando", dice Heras, acostumbrada ya a ser minoría absoluta en las juntas de vecinos de su comunidad. "Aquí teníamos carbón con calefacción centralizada. Yo quise poner biomasa y al final se puso gas. Somos 36 vecinos y yo soy un voto".

En el fondo último de todo esto está el imparable cambio climático, que Heras, que dice no estar en contra de al energía nuclear -"yo no soy antinuclear, porque además es una energía limpia. El problema es que ahora mismo son los residuos"-, ve aún lejos pero no la constatación de que "los seres humanos estamos modificando el clima".

"A mí me dio clase Mariano Medina, el primer hombre del tiempo, nos daba Meteorología Dinámica, y decía que en nuestro clima eso de las ciclogénesis explosivas no se daría nunca. No podía ocurrir, nunca. El año pasado hubo cinco".

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