Un cohete de 18 metros con espacio para 6 pasajeros: así es New Shepard, la nave con la que Bezos apuesta por el turismo espacial

Otro pequeño paso para la humanidad se ha cumplido con la hazaña de Jeff Bezos. El dueño y señor de Amazon se retiró hace unas semanas de su puesto de directivo en el gigante del ecommerce para centrarse en su sueño más astronómico: impulsar su compañía de aeronáutica Blue Origin como líder de un futuro mercado de turismo espacial. Y para demostrar que ese futuro está cerca, él mismo subió hasta el borde del espacio a bordo de su cohete New Shepard.

Este cohete de 18 metros, unos seis pisos de altura, pudo subir hasta la famosa línea imaginaria de Kármán, situada a 99,7 kilómetros de la Tierra y que en algunos ámbitos científicos se acepta como la división entre la atmósfera terrestre y el espacio exterior. Pero la clave del éxito es que el New Shepard es capaz de regresar a la superficie sin ningún rasguño para poder utilizarse una y otra vez.

Esa dinámica es la que reina ahora en el mundo de la aeronáutica. Lo hemos visto desde hace tiempo con SpaceX, la compañía de Elon Musk. Estos multimillonarios se han dado cuenta de que para que los viajes espaciales sean rentables hay que sacar el máximo provecho a los vehículos y sus componentes, y eso implica cohetes y cápsulas reutilizables.

Para entender mejor cómo se producen estos viajes espaciales lo primero y más importante es conocer el vehículo que los hace posibles. La New Shepard, bautizada en nombre de Alan Shepard, el primer norteamericano en volar al espacio en 1961, es una nave espacial compuesta por dos partes principales: un propulsor -comúnmente también llamado cohete- y una cápsula.

El de ayer fue un viaje de algo más de 10 minutos durante el cual el cohete subió a unos 250.000 pies -76,2 kilómetros- y a esa altitud la cápsula de la tripulación se separó y continuó hasta el borde de la atmósfera, mientras el cohete retrocedía a la Tierra y ejecutaba un aterrizaje vertical controlado. Para la reentrada, la cápsula con la tripulación se vale de un paracaídas.

Mientras la cápsula subía, los miembros de la tripulación se desabrocharon los cinturones de seguridad y experimentaron la ingravidez, vieron el cielo oscurecido y contemplaron el horizonte curvo de la Tierra durante unos minutos fugaces. Esa es la experiencia que Bezos quiere vender a sus clientes a partir de finales de este año.

En noviembre de 2015, la compañía obtuvo una victoria sobre SpaceX cuando aterrizó verticalmente un cohete propulsor por primera vez en la historia, un gran paso hacia la reutilización, que es clave para la visión de la compañía. Incluyendo ese primer aterrizaje, New Shepard ha logrado 15 vuelos exitosos y 14 aterrizajes con tres propulsores, uno de los cuales ha volado 7 veces.

La New Shepard permite llevar a bordo hasta seis personas a la vez, todos ellos pasajeros pues uno de los grandes hitos de esta nave es que no necesita piloto: a diferencia del avión espacial Unity de Virgin Galactic, que también ha alcanzado el espacio recientemente, el cohete de Blue Origin vuela de forma autónoma.

La cápsula de tripulación está presurizada y controlada ambientalmente “para mayor comodidad” y tiene “ventanas más grandes” para no perderse nada del viaje. Cada pasajero tiene su propio asiento junto a la ventana.

Las distintas compañías que están compitiendo por el mercado del turismo espacial todavía no han desclasificado cuánto tendremos que pagar por este paseo. No obstante, Blue Origin asegura que ya tiene una lista de pasajeros esperando su turno para hacer el viaje de sus sueños y según trascendió a la prensa uno de ellos es un cliente anónimo que ofreció 28 millones de dólares por la oportunidad de estar incluido en el vuelo inaugural, pero tuvo que posponerlo en el último minuto debido a “conflictos de programación”, dijo la compañía.

Virgin Galactic sí que ha anunciado ya que el precio de sus asientos será de 250.000 dólares cada uno, y se espera que la compañía, que dice que tiene reservados al menos 600 billetes, aumente el valor de los mismos todavía más.

Los más críticos cuestionan que esto del turismo espacial sea solo un teatro para los más ricos del mundo y afirman que ni Blue Origin ni Virgin Galactic están realmente ampliando el acceso al espacio con estos vuelos comerciales, sino que más bien se trata de viajes de placer para los multimillonarios y sus amigos. Si el precio de un billete es astronómico, el espacio sigue igual de lejos para el común de los mortales.

No hay duda de que los primeros pasajeros en estos vuelos serán predominantemente blancos y muy ricos, algo que en realidad tampoco sorprende: históricamente ha sido es 1% de la población el que ha realizado los viajes más exóticos y costosos, como por ejemplo ir a la Antártida, a los fondos marinos o la cima del Everest.

Bezos ha dicho en más de una ocasión que fundó Blue Origin porque quiere ayudar a crear un futuro en el que millones de personas vivan en el espacio, “residiendo en exuberantes mundos manufacturados giratorios en órbita”. Enviar pasajeros en vuelos suborbitales es un primer paso hacia esa visión.

En esta línea, Blue Origin está diseñando un módulo de aterrizaje lunar y un cohete más grande, llamado New Glenn -también bautizado en honor a un astronauta de la NASA, John Glenn, el primer estadounidense en orbitar la Tierra-, que podría llevar a los humanos a la órbita terrestre y más allá.

No obstante, no olvidemos que este es un negocio de lento desarrollo. Bezos fundó Blue Origin en 2000, pero la compañía permaneció inactiva hasta que el dueño de Amazon eligió un lugar para construir un puerto espacial y hasta 2005 no empezó a edificar su ‘Corn Ranch’ en Texas.

Y con respecto al viaje de ayer de la New Shepard, conviene recordar también que ese vuelo estaba previsto que ocurriera en 2018. Es solo una de las muchas fechas límite incumplidas -tanto por la de Bezos como por otras compañías aeroespaciales-. Pero Blue Origin sigue adelante.

Apúntate a nuestra newsletter y recibe en tu correo las últimas noticias sobre tecnología.

Zircon - This is a contributing Drupal Theme
Design by WeebPal.