Cómo combatir la disfunción eréctil

Según datos de Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA), la disfunción eréctil afecta al 10% de los hombres, y se dispara a partir de los 40 años, ya que el 30% en los varones de entre 40 y 70 años tiene algún problema para mantener la erección. Al tratarse de un problema multifactorial, las soluciones también varían mucho de un caso a otro, pero, en la mayoría de los casos es un problema con solución.

Todos los hombres, en algún momento de su vida, han tenido algún problema para conseguir o mantener una erección, especialmente si están cansados, tienen estrés o han bebido alcohol. Cuando esta dificultad de produce de manera continuada y mantenida en el tiempo -al menos tres meses- se habla de disfunción eréctil, que es la incapacidad persistente de conseguir y mantener una erección suficiente para permitir unas relaciones sexuales satisfactorias.

Cuando esto ocurre, hay que acudir al médico, pues la disfunción eréctil, más allá de las implicaciones que tiene para la vida sexual de quienes la padecen, no es algo asilado o una enfermedad en sí misma, sino que es un síntoma que puede esconder múltiples patologías.

Y es que, detrás de ella puede haber desde un problema psicológico (ansiedad o estrés), algo que ocurre en alrededor del 20% de los casos, hasta enfermedades como la diabetes, la hipercolesterolemia, ateroesclerosis, alternaciones hormonales, hipertrofia prostática, multitud de problemas neurológicos, la enfermedad de Peyronie.

Además, el estilo de vida también influye, pues tanto la obesidad como el tabaquismo favorecen la aparición de la disfunción eréctil. También el consumo de algunos fármacos.

El tratamiento de la disfunción eréctil depende muchos factores, como la causa o la gravedad. En cualquier caso, la causa siempre deber ser tratada, y, si es necesario, se prescribirán terapias complementarias.

La terapia psicológica, por ejemplo, siempre será útil, y no solo en los casos en los que la disfunción eréctil está provocada por la ansiedad y el estrés. Y es que, todo lo que tiene que ver con la sexualidad trasciende más allá de lo físico para pasar al plano psicológico y emocional, por lo que contar con ayuda psicológica puede hacer mucho más llevadero el proceso, al menos al principio.

En general, podemos hablar de tres tipos de tratamientos: farmacológicos, mecánicos y quirúrgicos.

Farmacológicos. Cada vez existen más fármacos eficaces para combatir la disfunción eréctil, especialmente los inhibidores de la fosfodiesterasa orales. Se suelen tomar antes de la relación sexual y actúan aumentando el flujo sanguíneo en el pene.

•Sildenafilo. Conocido popularmente como Viagra, se toma una hora antes de empezar y su efecto dura hasta cinco horas. Está contraindicado en caso de retinitis pigmentosa y puede provocar algunos efectos secundarios, como dolor de cabeza, sofocos, trastornos gastrointestinales o visuales. Su efecto se puede ver afectado si se consumen alimentos ricos en grasa.

•Tadalafilo (Cialis). También actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Se toma 30 minutos antes y sus efectos pueden durar hasta 24 horas. Puede provocar dolor de cabeza, rinitis, enrojecimiento facial o dolores musculares.

•Vardenafilo (Levitra). Se administra entre 25 y 60 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto dura hasta 5 horas. Puede provocar dolor de cabeza y náuseas hasta mareos o rinitis y su absorción disminuye con la ingesta de comida muy grasa.

•Avanafilo (Stendra). Se toma 30 minutos antes de la relación sexual y su efecto puede durar hasta 6 horas. Su eficacia también puede verse reducida con la ingesta de comidas ricas en grasas.

Todos estos fármacos deben tomarse bajo prescripción médica, pues pueden resultar peligroso si se combinan con medicamentos con nitratos y caso de enfermedad cardíaca e hipotensión.

Otros fármacos:

•Autoinyección de alprostadil. Este medicamento sirve para crear un erección que dure alrededor de una hora.

•Supositorio uretral de alprostadil. Consiste en colocar, con un aplicador especial, un diminuto supositorio de alprostadil dentro del pene en la uretra. La erección suele comenzar en 10 minutos y, cuando es eficaz, dura entre 30 y 60 minutos.

•Testosterona. En caso de que la disfunción se deba a un déficit de testosterona, se utiliza una terapia de reemplazo de esta hormona. En algunos casos requiere combinarse con otras terapias.

•Plasma rico en plaquetas. Consiste en inyectar en los cuerpos cavernosos del pene plasma rico en plaquetas con el objetivo de regenerar su estructura. Aunque algunas clínicas lo ofrecen, no es un tratamiento muy generalizado porque no tiene evidencia científica suficiente.

Mecánicos

•Anillo de constricción, indicado para los hombres que pueden iniciar la erección, pero no mantenerla. Tan pronto como se produce la erección, se coloca un anillo elástico alrededor de la base del pene, que ayuda a evitar que la sangre salga del pene y a mantener la firmeza de este.

Bomba peniana. Se trata de un dispositivo de erección por vacío que consiste en un tubo hueco con una bomba manual o a pilas. Se coloca sobre el pene, y la bomba se utiliza para aspirar el aire que está dentro del tubo hacia fuera. Esto genera un vacío que hace que la sangre llegue al pene.

Cirugía. En caso de que no funcionen los fármacos ni los dispositivos mecánicos, se puede recurrir a la cirugía para colocar un implante de pene. Estos implantes pueden ser, a su vez, en forma de barras rígidas de silicona o dispositivos hidráulicos que se pueden inflar y desinflar. Como toda cirugía no está exenta de riesgos, pero es un método altamente eficaz.

Todos estos tratamientos se deberán acompañar de un estilo de vida sana evitando la obesidad, el tabaco y moderando el consumo de tabaco.

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