¿Cómo hacer un botellón seguro y sin arriesgar tu salud en tiempos de Covid?

Tras el fin del Estado de Alarma por coronavirus, la llegada del calor y las limitaciones al ocio nocturno, el fenómeno del botellón ha crecido en los últimos meses.

Esta práctica está siendo uno de los focos de contagio más grandes del Covid-19. De hecho el propio Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, ya alertó a principios de junio a las personas que la practican: “Los jóvenes no pueden olvidar el esfuerzo que realizan sus mayores y el peligro al que exponen a sus familiares” y continua “No es cuestión de no divertirse pero este tipo de reuniones no son prudentes”.

Los datos del Instituto Carlos III muestran que si durante la primera ola de coronavirus solo un 6% de los contagios correspondían a jóvenes de 15 a 29 años, en la segunda ola este porcentaje aumenta hasta el 19,3% de los casos. La mayoría de estos contagios son asintomáticos y portadores del virus.

Pero los botellones han continuado y cada vez con más asiduidad. En Madrid, según datos de la Policía Municipal, se han puesto 8.755 denuncias por consumir bebidas alcohólicas en vía pública desde mayo. Varias comunidades autónomas los han prohibido como es el caso de Andalucía, Castilla la Mancha, Asturias o Galicia. Cataluña por su parte también los ha prohibido y ha impuesto sanciones por realizar botellón en vía pública de entre 3.001 y 15.000 euros.

La práctica del botellón está muy poco recomendada en estos momentos pero sí se pueden realizar ciertas acciones para reducir al máximo el riesgo de contagio. Vicente Soriano, profesor especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) explica a 20 Minutos que “lo primero es no criminalizar a nadie, no por ser joven vas de botellón”, matiza el profesor.

Soriano también destaca la “necesidad de interacción social” que tienen las personas después de un confinamiento tan estricto como el que se ha vivido. “Hay que hacer una balanza entre la diversión y la seguridad nuestra y de nuestros allegados”.

Por esto, explica el especialista, lo mejor es que este tipo de reuniones sociales se realicen “siempre al aire libre y no en espacios cerrados”. “En un espacio cerrado con muchas personas cualquiera tose o estornuda y ya ha contagiado a mucha gente, sin embargo esto no sucede al aire libre”, señala Soriano.

Los espacios abiertos, además, permiten mantener mejor la distancia social. “Hay que tener en la cabeza siempre la distancia social y nada de abrazarse o besarse”. Y el número de personas que realicen ese botellón también influye: “Cuando es una reunión multitudinaria hay más riesgo que con unos pocos amigos”.

¿Y qué sucede con los vasos y las botellas? Cuando se realiza un botellón las botellas se suelen compartir entre varias personas. Soriano comenta que “intercambiar la botella es un riesgo innecesario” y que “es mejor acudir con vasos de plástico desechables e individuales” ya que reducen mucho el riesgo de contagio.

Dentro de la distancia social entra el uso de mascarillas: “Sobre todo hay que llevarlas el mayor tiempo posible por que al hablar se liberan partículas que pueden llevar a contagio. Beber no es un riesgo pero sí quitarse la mascarilla o conductas peligrosas”.

Por supuesto en caso de presentar algún síntoma “Hay que guardar 48 horas de cuarentena para ver cómo evoluciona”. Y si existe alguien cerca de algún diagnosticado con coronavirus “que no vayan”, explica el experto, “y los asintomáticos por supuesto que se queden en casa”.

Soriano comenta que las medidas para reducir la capacidad de transmisión son muy efectivas. “La mascarilla molesta pero hay que llevarla”. También asegura que van a existir más brotes de Covid-19 dado que “queda mucha gente susceptible de infectarse” y el riesgo que conlleva la gente joven es que “son grandes portadores del virus aunque ellos sean asintomáticos”.

Nerea de 22 años ha realizado algún botellón en privado, como ella misma califica. "Creemos que hemos seguido todas las medidas de seguridad, éramos 10 o 12 personas y una vez juntos en un huerto nos sentamos separados en círculo e intentabamos no juntarnos mucho", asegura. Pero también piensa que es difícil mantener al 100% todas las medidas necesarias porque el virus es de muy fácil propagación. "No estamos acostumbrados a mantener tales medidas", confiesa.

A pesar de que el ocio nocturno en muchas ciudades se ha trasladado a la vía pública, realizar botellones siempre conlleva sus riesgos. Artemio Baigorri es profesor titular de sociología en la Universidad de Extremadura y varios de sus trabajos se han orientado hacia los jóvenes. Él explica que en sus investigaciones pudo observar que “en torno a un 10% de los asistentes a botellones no bebían bebidas alcohólicas por lo que se puede asistir a un botellón sin beber”.

Baigorri explica que “el postconfinamiento ha modificado los hábitos de ocio nocturno, al limitarse el aforo en muchos locales o incluso prohibirse”. “El botellón aparece ahora como alternativa, para toda la noche pero debería beberse poco y en muchos sitios se están prohibiendo”, asevera el sociólogo.

Con respecto a las medidas de seguridad policiales en los botellones también han cambiado. “Antes se buscaba evitar la presencia de menores, el tráfico de drogas y peleas, así como delimitar espacios para no molestar al vecindario ni exigir desplazamientos de riesgo”. Sin embargo ahora “es necesario que el control sea más estricto para mantener la distancia entre grupos de menos de diez personas, y utilizar la mascarilla pero esto es complejo de gestionar”, explica Baigorri.

“Tenemos que hacer ver a los menores que se lo pueden pasar bien y divertirse sin beber alcohol”, explica Silvia Jato, portavoz de la Fundación de Alcohol y Sociedad que lucha contra la ingesta de alcohol en menores a través de la educación. También asegura que “la ingesta de alcohol en menores tiene que ser del 0% - según dicta la ley- y no pueden beber de esa manera porque se ponen en riesgo muchas cosas”.

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