Complicaciones en el embarazo: la placenta envejecida

La placenta es un órgano muy importante durante el embarazo. Gracias a ella se le suministran nutrientes y oxígeno al bebé, al mismo tiempo que se facilita la eliminación de los desechos. Sin embargo, hay un concepto a veces confuso que conviene que tratemos a continuación. Se trata de la placenta envejecida.

Puede que en un primer momento la placenta envejecida nos haga pensar en la edad, pero no tiene nada que ver. Que una mujer esté cerca de los 40 años y se quede embarazada, esto no quiere decir que su placenta esté envejecida. Este concepto hace referencia a la evolución y maduración de la placenta.

La placenta tiene un ciclo de vida que pasa por diferentes grados. Estos los explica muy bien la publicación realizada por diferentes doctores en Correlación histopatológica y ecografía de la madurez placentaria en el embarazo de alto riesgo. El último es el 3, en el que la placenta está completamente madura.

¿Qué sucede con la placenta envejecida? Es la placenta que llega a este grado de madurez antes de la semana 36 del embarazo. Cuanta mayor es la madurez de la placenta, menos eficaz es. En el momento en el que aparece la placenta envejecida debe controlarse muy bien a la mujer embarazada.

La razón por la que esta es una situación delicada es debido a que con la placenta envejecida se empiezan a formar unos depósitos de calcio en los vasos sanguíneos que impiden la correcta llegada de nutrientes y oxígeno al bebé. Esto puede poner en riesgo su vida, por lo que hay que tomar medidas.

Cuando la placenta envejecida aparece antes de la semana 36 hay que desconfiar de algunas causas que están relacionadas con esta condición. Desde la Clínica Alemana nos informan de que una nutrición inadecuada, carencia de algunas vitaminas o la genética podrían ser algunas de ellas.

Sin embargo, es posible que aquellas mujeres que sufren preeclampsia (presión arterial alta) también puedan tener placenta envejecida. Esta condición en la mayoría de los casos es leve, hasta un 75% según afirma un artículo del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (NICHD).

Los controles durante el embarazo son fundamentales para detectar cualquier cambio en la placenta que pueda poner en riesgo la vida del bebé. En los casos en los que se detecte una placenta envejecida antes de la debida semana, lo habitual es que se realice un parto de emergencia o prematuro.

No obstante, en algunos casos puede realizarse un seguimiento más habitual para provocar en el parto en el momento en el que la situación empeore. Debemos tener en cuenta que el bebé no está recibiendo los nutrientes y el oxígeno que necesita. Una situación que empeorará.

La placenta tiene un ciclo de vida corto que pasa por varias fases. Pero, en algunas mujeres algunas de ellas, como la placenta envejecida, pueden presentarse antes de tiempo. Cuando esto ocurre es importante tomar medidas para garantizar la salud y el bienestar del bebé.

Asimismo, aunque la placenta envejecida se presente en la fecha que le corresponde (a partir de la semana 36) también conviene estar atentos. Si en la semana 37 la futura madre no se ha puesto de parto hay que pensar en provocarlo. Pues, la vida del bebé puede correr grave peligro.

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