La crisis de los chips que robó la Navidad: si estás pensando en regalar tecnología, lo mejor es que compres ya

Si estás pensando en regalar a los tuyos algún dispositivo tecnológico esta Navidad, probablemente ya vayas tarde. La crisis mundial de componentes unida a los retrasos de los fabricantes por falta de stock y a una escasez y encarecimiento de los contenedores de transporte ha derivado en que los consumidores estemos recibiendo nuestros productos meses después de comprarlos. Y no parece que la cosa vaya a mejor próximamente.

De hecho, hasta el propio CEO de Intel, Pat Gelsinger, ha advertido que la escasez de chips no terminará hasta al menos dentro de dos años: “Estamos en lo peor ahora; cada trimestre del próximo año, mejoraremos gradualmente, pero no va a haber un equilibrio entre la oferta y la demanda hasta 2023”, dijo a CNBC en una entrevista. Otras compañías, como AMD o Nvidia, son un poco más optimistas y creen que a lo largo de 2022 el sector se irá recuperando.

Esa misma idea la comparten en Microsoft, uno de las primeras marcas, junto a Sony, que se vio afectada de manera directa por este desabastecimiento mundial: ambas empresas sacaron a finales de 2020, después de siete años, sus nuevas Xbox y PlayStation y las dos han tenido serios problemas de stock y muchas, muchísimas quejas de sus fans por ello, algunos de los cuales todavía no han podido echar el guante a su consola deseada.

Si analizamos cómo ha ido evolucionando el comportamiento de los consumidores desde principios de 2020 podemos observar con facilidad como en cada momento pandémico ha ido escaseando uno u otro producto.

Inicialmente luchábamos por mantener nuestras casas abastecidas con equipo de protección personal, harina para hacer pan y competir con el que habían hecho nuestros contactos en Instagram y, por supuesto, papel higiénico.

Cuando aquello pasó y ya había quienes tenían en su casa rollos como para empapelarla entera, vino el ansia por llenar el tiempo en casa y entonces se disparó la compra de mancuernas, bicicletas estáticas, tarjetas gráficas o accesorios gaming. Pero además del ocio, había que teletrabajar: empresas y particulares iban como locos en busca de ordenadores portátiles y diferentes dispositivos para seguir conectados, como por ejemplo las webcams, que vivieron también su crisis de desabastecimiento.

¿Resultado? La alta demanda de dispositivos que requieren componentes tecnológicos ha hecho que la industria que se dedica a producirlos se resienta y no pueda suministrarlos en la cantidad que le piden los fabricantes, de manera que estos tienen que reducir también su producción y, por tanto, llegan menos productos a las estanterías de las tiendas.

Parte del problema es el mundo en el que vivimos: lo queremos todo y lo queremos ya. Esto, tal vez, no es algo nuevo en el comportamiento de los humanos, pero desde luego nunca antes hemos tenido tanta variedad de productos al alcance de nuestras manos ni tan rápido su disfrute. La ‘cultura Prime’ que nos ha hecho comprar a golpe de clic y exigir que llegue a nuestra puerta en horas.

Eso, a su vez, también nos ha vuelto menos previsores y puede que un poco holgazanes a la hora de pensar en los regalos de un ser querido. ¿Quién no se ha visto en Amazon un 22 de diciembre buscando algún tesoro para poner debajo del árbol? Que tenga entrega garantizada antes de Navidad, claro.

Si estás pensando en hacer eso para las próximas Fiestas, vete cambiando de planes: ha llegado ya el momento de comprar tus regalos navideños -sí, en octubre, y es posible que ya tengas problemas para encontrar el producto que quieres-.

El 40% de los consumidores comenzarán a realizar sus compras navideñas mucho antes que el año anterior, según el estudio 2021 Holidays Unwrapped realizado por Klarna en el que se entrevistó a más de 24.000 personas en Estados Unidos.

La propia compañía promotora de la investigación informa de que ha observado en su plataforma que un total de 20 millones de usuarios ya ha comprado algún producto de cara a Navidad y que en la encuesta un 45% afirma que quiere evitar retrasos en los envíos y por ello ya ha comenzado a chequear la disponibilidad de los productos.

El alcance de esta crisis es tan grande que prácticamente ningún sector se salva de sus efectos: casi todas las industrias se han visto afectadas por la escasez de la cadena de suministro. Pero las que peor lo tienen son aquellas que fabrican dispositivos que se componen de microprocesadores especializados, los cuales requieren fábricas especializadas para fabricarlos cuyos procesos productivos se encuentran ahora mismo bastante constreñidos.

Por su parte, los fabricantes de semiconductores, como la empresa taiwanesa TSMC o la estadounidense Intel, se están viendo obligadas a priorizar a qué empresas abastecen de chips en primer lugar. Naturalmente, su objetivo será servir primero a los clientes más lucrativos, como Apple o Samsung. Pero dejar a otras compañías sin componentes podría provocar la fuga de esos clientes en el futuro.

Si bien las grandes marcas no reconocen públicamente que tendrán problemas para entregar sus productos estrella esta Navidad, incluso muchas aseguran que todo estará a tiempo y reluciente en los estantes de nuestras tiendas, la realidad que estamos viviendo es diferente.

Un ejemplo ya lo hemos mencionado más arriba con el caso de Microsoft y Sony y sus consolas, que llevan mucho tiempo sufriendo los problemas de la escasez de componentes. Otro sería Apple: ya no es solo que el Apple Watch haya llegado más tarde que el su smartphone a pesar de que se presentaran en el mismo momento, ni tampoco que los plazos de entrega que maneja la compañía sean más largos que otros años, es que los de Cupertino han anunciado ya públicamente un recorte en la producción de los iPhone 13.

El mejor consejo, como decía en el titular de esta noticia, es no dormirse: si deseas con mucha fuerza un artículo muy específico lo mejor es que vayas pensando ya en comprarlo.

Sin embargo, te aconsejamos también no poner tus expectativas muy altas e ir asumiendo que tal vez este no es el año para comprarte el móvil de última generación que querías. O al menos que si te lo compras no esperes con toda seguridad que esté debajo del árbol. Muchos fabricantes, como el mencionado Apple o también Google, ya están reduciendo su inventario para asegurarse de que puedan mantener los artículos en stock.

Y, desde luego, pese a lo que normalmente te diría una servidora, si quieres encontrar algo y ves que vas a tener dificultades lamentablemente lo tendrás más fácil si vas a buscarlo en grandes plataformas en lugar de pequeños comercios. A la tienda de barrio difícilmente llegarán los productos que escasean.

Eso sí, si es posible, mantente en el terreno nacional para comprar, ya que como decía a la escasez de chips se le suma un problema de suministro y una falta de, por ejemplo, contenedores de envío y un importante encarecimiento del coste de los mismos: el precio medio de envío de un contenedor de 12 metros se acerca ahora a los 10.000 dólares, lo que supone el triple de lo que costaba ese envío a principios de 2021 y 10 veces más de lo que costaba en el mundo prepandémico. Con este panorama, la mejor manera de asegurarte de que tu ser querido reciba un regalo es recogiéndolo tú mismo.

Finalmente, y muy importante, fíjate en los plazos de envío antes de comprar y si puedes asegúrate de que se cumplirán.

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