Por qué debes echarle limón a las espinacas para aprovechar al máximo sus propiedades

Las espinacas son una de las verduras estrella en el consumo en España, puesto que añaden multitud de propiedades saludables a cualquier ensalada, guiso, smoothie o caldo en el que se incluyan. Ricas en hierro, fibra, vitaminas y minerales, estas verduras de hoja (muy) verde se pueden considerar un superalimento.

Sin embargo, y más allá de los beneficios que conseguimos con su ingesta por sí mismas, las espinacas forman una excelente pareja de baile con el limón, rico en vitamina C, puesto que ambos alimentos consiguen multiplicar los beneficios, fundamentalmente, para combatir la anemia. A continuación, vamos a explicar el por qué de esta sinergia tan interesante.

Propiedades saludables de las espinacas

En primer lugar, vamos a desgranar cuáles son eses efectos tan recomendables de las espinacas en la salud de la población general. Ricas en nutrientes y muy bajas en calorías, las espinacas son perfectas en las dietas de adelgazamiento, tanto frescas y crudas como hervidas.

Por lo que se refiere a una de sus cualidades más importantes, la de regular los niveles de azúcar en sangre, estos vegetales contienen un antioxidante que se denomina ácido alfa lipoico, y que ha demostrado reducir los niveles de glucosa, así como aumentar la sensibilidad a la insulina.

Al tratarse de un vegetal de hoja extraordinariamente verde, la espinaca contiene gran cantidad de clorofila, sustancia que se ha manifestado como potente activo contra el cáncer.

Además, las espinacas son ricas en betacarotenos, y su elevado contenido en potasio las convierte en aliadas de las personas que padecen ciertos desequilibrios de la presión arterial. ¿Por qué sucede esto? Por una especie de fenómeno de compensación, puesto que ayudan a reducir los efectos del sodio en la sangre, lo compensan.

La importancia de la fibra en las espinacas

Otro de los superpoderes de las espinacas es su elevado contenido en fibra, lo que las convierte en el producto favorito contra el estreñimiento y la correcta salud digestiva.

Por otra parte, estas verduras son ricas en vitamina K, cuyo déficit se ha asociado con una mala salud ósea y la posibilidad multiplicada de fractura ósea. Por eso, consumir espinacas de forma habitual ayuda a mejorar la absorción de calcio.

Para finalizar con los beneficios que aporta 'de serie' esta verdura, añadir que su contenido en vitamina A es excelente para mantener una buena calidad de la piel, así como un cabello saludable. Esta vitamina de las espinacas ayuda a controlar la producción de sebo en los folículos pilotos, además de que favorece el crecimiento del pelo.

¿Por qué añadir limón a las espinacas es una buena idea?

Llegados a este punto, y después de enumerar todas las propiedades de las espinacas, queda por explicar el mejor de los consejos, ese que predican los nutricioinistas: añadir limón a tu receta para potenciar su poder contra la anemia ferropénica.

El consumo de espinacas es imprescindible para reforzar el sistema inmunitario. Pero si hubiera que elegir un superpoder de este vegetal, nos quedaríamos con su aporte de hierro. ¿Y qué pasa con el hierro? Que se absorbe infinitamente mejor a través de la vitamina C.

El hierro de las espinacas no se absorbe bien, por lo que necesita ser vehiculizado por una fuente de vitamina C antioxidante como es el limón. Gracias a él, se produce la hemoglobina que transporta el oxígeno a la sangre y contribuye así a evitar la anemia. La vitamina C del limón hace que el hierro de las espinacas sea más soluble, y el organismo lo 'acepte' sin problemas.

Aunque su labor puede ser preventiva (y de hecho los nutricionista lo aconsejan), las espinacas, combinadas en una receta con limón, multiplicarán su aporte de hierro a la sangre, ayudando a disminuir este problema de salud en las personas con anemia. La energía, además, se ve reforzada y todo son ventajas.

Para finalizar, recomendar una preparación que puedes mantener en la nevera para beber todos los días del año: agua de espinacas con limón. Trituramos 120 gramos de hojas frescas de espinaca, con un litro de agua, un poco de azúcar y unas hojas de menta. Agregamos el resultado a una jarra en la que habremos puesto medio litro de agua con zumo de limón natural ¡y listo!

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