El "desamparo" de los enfermos de cáncer: "Somos daños colaterales de la Covid. Mi terapia se demoró dos meses"

Hace justo un año que a María le dieron una de las peores noticias que se pueden recibir: el bulto que tenía en el pecho era maligno. Ahí comenzó, tanto para ella como para su entorno, un duro camino que se hizo aún más empinado con la llegada poco después de un virus procedente de China que lo ha trastocado todo. Todo. Hasta el proceso que esta paciente debía seguir para hacer frente a su grave enfermedad.

"Mi tratamiento se demoró dos meses. Yo tenía que haber estado lista en abril para recibir la radio en mayo y acabé con ella en agosto", relata esta mujer, que pide no ser identificada. "Estuve dos meses llorando sin parar, con una ansiedad tremenda, de mal humor, tomando pastillas para dormir todas las noches. No sabía si era verdad que el cáncer había desaparecido, si podía volver, si podía extenderse… Y por lo que veía en las noticias tampoco sabía cuándo me podrían volver a operar", cuenta.

A María le habían extirpado el tumor en una intervención previa a la irrupción del coronavirus y estaba recibiendo quimioterapia una vez por semana cuando la pandemia estalló. El 9 de marzo tuvo la que debía haber sido la penúltima sesión. El colapso que ya sufría la sanidad, unido a que ella misma resultó contagiada de Covid dos días después, provocaron sin embargo que no se la volviese a tratar: "Presenté síntomas, me hicieron la PCR y me ingresaron. Me dijeron que no tenía defensas y se me volvió a parar el mundo". Por suerte, la infección no atacó a los pulmones y, tras cinco días en el hospital, pudo seguir la cuarentena en casa.

Esa cuarentena le impidió acudir a hacerse la resonancia, la ecografía y la mamografía que tenía previstas para el 23 de marzo y a partir de ese momento, la congestión del sistema sanitario desencadenó una extensa lista de citaciones con sus posteriores cancelaciones: "Todas las semanas me daban cita y todas las semanas me la anulaban. Intentabas hablar con Oncología y era muy complicado. Me habían dicho que estaba protegida durante un mes, porque acababa de terminar la quimio, pero el mes pasó", recuerda. Hasta últimos de mayo no logró que le hicieran las pruebas y finalmente, no sin antes retrasos también con el anestesista y el cardiólogo, en junio se sometió a la mastectomía y la linfadenectomía. Cinco semanas después, en pleno verano, iniciaba la radio.

Con su caso,esta mujer pone voz a los datos que empiezan a reflejar las consecuencias que la pandemia está teniendo en los enfermos de cáncer. Los primeros se abordaron en el Congreso Virtual ESMO 2020, organizado por la Sociedad Europea de Oncología Médica, y se obtuvieron de 356 centros, entre ellos hospitales españoles. El estudio muestra que casi el 37% de los tratamientos oncológicos se han paralizado. Recoge además que el 60,9% de los centros de oncología médica redujeron su actividad en el pico de la crisis sanitaria, lo que se tradujo en la cancelación o retraso de las cirugías en el 44% de los centros, la quimioterapia en el 25% y la radioterapia en el 17%.

En ese contexto, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y las principales sociedades médicas trabajan para evaluar con precisión qué ha ocurrido en concreto en España, donde cada año se diagnostica un tumor a más de 275.000 personas y 300 mueren cada día. Su pronóstico es que las cifras no variarán mucho de las presentadas por ESMO.

"Me he sentido muy desamparada. A la deriva. Los pacientes de otras enfermedades hemos sido daños colaterales de la Covid", remarca María. Su próximo paso es una cita en Oncología en noviembre. No sabe si presencial o telefónica pero quiere creer que no se la cancelarán y que no volverá a pasar por un calvario en el que agradece haber contado con el apoyo de la AECC: "Espero que hayamos aprendido la lección y que en esta segunda ola del coronavirus al resto de pacientes no nos dejen abandonados".

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