Diez frases de Andrés Montes en el aniversario de su muerte: "Eso no es un pase, es una declaración de amor"

Entender a Andrés Montes era tan complicado como apasionante. Su labor al frente de las narraciones, ya fuera de baloncesto, de fútbol o de lucha (que hizo brevemente), se convertía en un ejercicio de concentración máxima para el espectador: había que entender a qué se refería cuando afirmaba que John Stockton era el ordenador de la liga o que Pau Gasol era E.T. porque parecía llegado de otro planeta.

Por sus motes, sus frases y sus conversaciones con Antoni Daimiel, primero, y con Julio Salinas después, cada 16 de octubre, su nombre vuelve a la memoria de los aficionados y las redes sociales le recuerdan.

Algunas de aquellas sentencias fueron auténticas lecciones de comportamiento, de un periodista que no rompió el molde porque ya nació fuera de él. Su labor al frente de la NBA en Canal+ (hoy Movistar+) le convirtió en un ídolo 'underground' antes de llegar al gran público con su aterrizaje en La Sexta para llevar las riendas del Eurobasket y el Mundial de baloncesto, primero, y de las narraciones de Primera División después.

Estas son sólo diez de las mil y una píldoras que dejó en sus incontables horas de televisión:

"La vida puede ser maravillosa". Posiblemente su máxima, la que le movía y con la que se despidió, en una suerte de epitafio que le acompañará siempre.

"¿Dónde están las llaves, Salinas?". Antes de que existieran los 'memes', él ya había creado uno. Aquella insistente expresión con Julio Salinas le servía para expresar jugadas en las que el balón estaba muy enmarañado y no se podía ver nada.

"Artículo 34 de la liga: hago lo que quiero, cuando quiero y como me da la gana". Uno de sus motes más largos, convertido en frase. Cuando Shaquille O'Neal cogía el balón, no le paraba nadie y Montes lo ejemplificaba así.

"Eso no es un pase, es una declaración de amor". Cuando un jugador (de fútbol o de baloncesto) ponía el balón en un punto clave para anotar, Montes lo asimilaba a una pareja de novios. La versión contraria era "Eso no es un pase es una sandía", porque acababa chafada.

"¿Por qué todos los jugones sonríen igual?". Otra de sus expresiones más conocidas. Sólo se la guardaba para los que sabía que tenían un carisma especial, más allá de su talento.

"¡Wilma, ábreme la puerta!". Cuando un jugador daba un mal pase, normalmente muy fuerte, se acordaba de Pedro Picapiedra.

"¿Qué es la presión para un serbio, Daimiel?". Andrés Montes estaba muy encima de la actualidad política internacional, algo que de vez en cuando metía en las narraciones. El mejor ejemplo fue esta expresión, que usó de vez en cuando.

"Hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana". No era su despedida más habitual, pero sí una de las más sentidas.

"Yo, vestido un caballero; desnudo, un chimpancé". Montes no dejaba nada al detalle: ni las gafas, ni las camisas, ni las pajaritas, sello personal. Eso sí, era muy consciente de que físicamente no era un Adonis y sabía reirse de sí mismo.

"La Sexta desmiente a la historia: ¡El oro no estaba en Moscú, está en Polonia!". La selección española de baloncesto ganó el Eurobasket de 2009, con Montes como narrador. Murió apenas 20 días después.

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