Encuentran óxido en la Luna pese a que no hay aire en el satélite ni agua en estado líquido

Un estudio reciente publicado en la revista Science Advances ha encontrado que existe hematita en la Luna, un tipo de óxido que requiere agua y oxígeno para formarse, a pesar de que no existe aire en el satélite ni agua en estado líquido. La NASA ha reconocido que la comunidad científica está desconcertada con el hallazgo y todavía no hay ninguna respuesta oficial al puzzle.

"¿Cómo es posible que la Luna se esté oxidando?", preguntó la NASA en sus redes sociales y en su página web. "El misterio comienza con el viento solar, una corriente de partículas cargadas que fluye desde el Sol, bombardeando la Tierra y la Luna con hidrógeno. El hidrógeno dificulta la formación de hematita, es un reductor, lo contrario de lo que se necesita para que ese óxido se cree", añaden desde la agencia espacial.

Los investigadores afirman que al principio "no se lo creían", pero tras revisar el estudio pudieron confirmar la existencia del óxido en la Luna. La NASA explica que hay tres ingredientes clave en la ecuación para que se forme o no la hematita: el oxígeno, el agua y la reducción de óxido que provoca el hidrógeno, presente en el satélite. "La Luna es un entorno terrible para que se forme hematita", explicó una de las autoras del estudio.

Hace escasos días, en el mismo estudio, se descubrió que la Tierra oxida a la Luna. La pista principal fue que la concentración de este material se encontraba en la parte de la superficie lunar más próxima al planeta terrestre.

"Todo nuestro planeta está envuelto en una burbuja de magnetismo, que surge de una dínamo fundida en el núcleo de la Tierra. En el espacio, el viento solar presiona contra esta burbuja y la estira, creando una larga 'cola magnética' en la dirección del viento. La luna entra en la cola magnética tres días antes de que esté llena y tarda unos seis días en cruzar y salir por el otro lado. Es durante esos seis días que pueden suceder cosas extrañas", explican desde la NASA.

El oxígeno terrestre viajaría por la cola magnética hasta la Luna, juntándose con las moléculas de agua y creando así el óxido. Durante los días que se establece esta conexión, la cola magnética bloquea el viento solar que viene cargado del hidrógeno que dificulta la creación de óxido, por lo que durante ese tiempo es más sencillo que se produzca la reacción.

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