Entrevista | Cepeda ('OT'): "Estoy intentando modernizarme un poco"

Le debe su fama a la inolvidable edición de Operación Triunfo 2017. Aunque aquello, confiesa, no le pilló en su mejor momento, lo cierto es que Luis Cepeda ha sido uno de los concursantes que más rédito le ha sacado a esto de la tele. El gallego ha sorprendido este verano con un single trascendente en un momento vital de su carrera y en el que se muestra una vez más como un artista muy versátil.

¡Qué sorpresa La fortuna! ¿Sí? Tenía miedo de que a la gente no le acabara de llegar. No es una letra que suelo hacer, con tanta metáfora y tan personal, sino que he intentado hacer una letra para disfrutar, de las que se hacen ahora. No sabía si me estaba metiendo en un jardín.

¿Le apetecía este giro? Sí. Quería darle un poco de rollo al verano, un poco más de felicidad. No hacer siempre esos temas tan tristones, tan menores.

¿Se siente igual de cómodo en estos ritmos más bailongos que en las baladas? No, yo soy baladista. Me encanta hacer baladas, componer baladas, sacar melodías de baladas, aquello de una letra supermetafórica... Pero te paras a pensarlo y, con la que nos está cayendo, si nos ponemos a hacer una letra de esas y sacamos una balada en verano, se nos hunde el mundo encima. Entonces quise darle la vuelta a la tortilla.

¿Estamos ante una nueva etapa profesional de Cepeda? Cada disco es una nueva etapa, hagas el mismo estilo o no. En este caso, musicalmente creo que es una nueva era porque estoy intentando modernizarme un poco, básicamente. Seguir la tendencia que hay ahora, pero con mi estilo propio.

¿Es una evolución personal o algo que exige la industria? Es propia, es una decisión mía, obviamente. También estoy trabajando con productores nuevos, que son más urbanos, más modernos, no son tan clásicos. Me dejo guiar. No me he metido en la misma casilla del primer disco.

Es un gran compositor. ¿En qué estado lo hace mejor? ¡Borracho! (ríe). Es broma, es broma.

¿Tienen siempre, a veces o nunca algo de biográfico sus canciones? Tienen sus cosas, sí. Siempre me baso en algo real, no me lo invento, pero no siempre es mío. Si cuentas una historia, tiene que ser de verdad, porque si no la canción te sale de mentira. A ver, yo hago canciones, y hay muchas que no quiero cantarlas yo y las presento a la discográfica. Luego ellos las colocan o lo que sea, eso ya no es cosa mía.

¿Es más satisfactorio que otros artistas canten sus composiciones? ¡Imagínate! Que alguien grande te coja una canción es lo mejor que te puede pasar.

Le conocimos gracias a OT. ¿Cómo recuerda esa etapa? Mi época de OT fue bastante desastre, todo lo que vino después fue lo bueno. Realmente cuando compuse el disco y empecé a girar y a cantar de verdad sobre un escenario delante de tanta gente es cuando aprendí la mayor parte de lo que sé ahora. No fue en OT. Operación Triunfo fue un programa que me abrió la puerta, y lo hizo muy bien, porque fue un escaparate brutal, pero fue una época de mi vida en la que no era yo al cien por cien. Y ahora mismo sí lo soy.

Se suele decir que los fans se olvidan pronto de los concursantes de este tipo de programas. Hay que trabajar mucho después del programa para que eso no pase. Tienes que sacar música, estar activo y darle todo de ti a esa gente que te ha seguido durante el programa. Con el trabajo constante y con ese cariño que ya tenías de antes consigues levantar una carrera. ¿Que me olviden? Seguro que hay gente que lo ha hecho, pero también habrá gente que me ha escuchado en la radio y ha venido. He tenido la suerte de que la música que he ido haciendo les ha gustado a los fans que me seguían en el programa.

¿Alguna vez dejó de creer en usted? Todo el mundo tiene sus altibajos, y sobre todo es más por las redes sociales que por otra cosa. Siempre que hay alguna movida que, de repente, se te viene el mundo encima...

¿Tan atento está a ellas como para afectarle de esa forma? Ahora ya no, pero antes sí. Y te planteas borrarte de todos los lados y seguir con tu vida de diseñador industrial, que iba bastante bien (ríe). Pero no, al final te das cuenta de que hay gente que te sigue que te quiere mucho y tú sigues por ellos.

¿Agradece que todo esto le haya pasado algo más adulto? Sí. Yo no sé cómo actuaría a mis veinte años en esta situación. Yo me vuelvo loco, te lo juro.

¿Le llega todo el hype que se crea cuando anuncia un nuevo trabajo? Obviamente es por lo que lo pongo. Si lo hago es para que evidentemente lo sepa la gente que lo quiere. Ojalá que en Twitter solo pudieran ver mis mensajes la gente que me sigue, yo estaría encantado.

¿Dice eso por todas las polémicas que ha protagonizado en las redes? A mí ya no me sorprenden, porque Twitter es así. He aprendido que ahí está lo mejor y lo peor de cada familia. Si pongo algo que trasciende negativamente, me da igual, sinceramente. Me la pelan los insultos, hoy ya me la pela todo.

Eso sí, nunca se corta a la hora de dar su opinión. En lo que me parece injusto no me corto. Sigo respondiendo a tuits de ultraderecha y sigo estando en contra de los toros. Y no pasa nada, eso la gente ya lo sabe. Pero es eso: si vas a los toros, prefiero que te quedes allí y que no vengas a un concierto mío.

Una vez conocida desde dentro, ¿le ha sorprendido la industria musical? En realidad no. Esto funciona de una manera muy fácil: las discográficas apuestan por ti cuando trasciendes. Si hay gente que te quiere escuchar, vas a tener una que apueste por ti. Y si no, entonces o eres muy bueno o te comes un colín.

Sabemos de dónde viene, pero no a dónde va. ¿Dónde se ve dentro de un tiempo? Yo no me veo, dejo que el tiempo pase y me guíe hacia lo que quiero ser.

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