Entrevista | Tini Stoessel: "Ha habido un 'match' lindo entre la gente y yo"

En apenas un lustro, ha mutado de 'patito feo' a reina del reguetón pasando por Violetta, su papel en la serie infantil que, siendo aún una adolescente, la catapultó directamente a la fama. Ex chica Disney, ahora Tini cosecha éxitos en forma de hits musicales y millones de seguidores en las redes sociales.

Después del empoderamiento de Miénteme llega Maldita foto, donde se muestra más vulnerable. ¿En qué versión está más cómoda? Siento que soy las dos. Soy la persona a la que le gusta seducir y gustar, pero, obviamente y en general todas las personas, también he pasado por ese momento de sentirme triste por haber perdido o terminado una relación con alguien al que le tenía amor y cariño. Esas dos cosas pasaron por mi vida, tanto sentirme superdivertida en una fiesta como el enamorarme y que me rompan el corazón.

¿Cómo se olvida a un ex? Con tiempo. Aunque pueda parecer que no hay luz al final del pasillo, la verdad es que sí que la hay. Es importante abrazar el duelo, no taparlo. Se trata de tomar la tristeza y la angustia como parte del proceso del ser humano, entender que muchas veces vamos a estar tristes y dejarte estar así. Llegará un día que digas: 'hoy no lloré, hoy no pensé'. El tiempo va sanando las heridas.

Haciendo referencia a La niña de la escuela, el hit junto a Lola Índigo y Belinda, ¿alguna vez usted fue esa niña del colegio que no gustaba? (Ríe) Sí. Me he sentido enamorada de un compañero más grande que yo y que no me hacía caso y que, al cabo del tiempo, volvió. ¡Es lo que dice la canción! Yo creo que esa es una situación con la que hombres y mujeres se han sentido identificados. Es eso de que han pasado los años y ahora me he puesto más buena, pero soy más mala (ríe). De todas formas, el enamoramiento a esa edad era mucha idealización, hablabas dos palabras y se terminaba ahí.

¿Es este el momento de la mujer, al menos en la música? Lamentablemente no lo fue en el pasado y tenía que haber sido así. Ahora estamos en un proceso en el que todavía tienen que cambiar un montón de cosas, pero al menos se habla y podemos transmitirlo a través de la música. Estamos más unidas en la industria musical y hay cada vez más mujeres que tienen la oportunidad de alzar su voz gracias a esas otras que perdieron su vida por luchar por nuestros derechos. Creo que aún queda mucho por hacer, pero estoy orgullosa de formar parte de este movimiento donde puedo transmitir el mensaje de ser libre y de igualdad. Y para esto, no solo necesitamos la ayuda de las mujeres, sino también de los hombres.

Pasó de ser fan a colaborar con su ídolo, Alejandro Sanz. ¿Por qué es tan especial? Es un artista que marcó mi adolescencia y mi niñez, porque mi mamá siempre lo escuchó mucho. Él hizo que yo amara más la música y siempre fue un sueño muy grande para mí conocerlo y cantar con él. Que, de repente, ese sueño se haya hecho realidad tan pronto y sin haberlo imaginado hace que signifique tanto en mi vida.

¿Se recuerda soñando otra cosa que no fuera ser artista? De pequeña siempre fui muy personaje, me la pasaba cantando y bailando en el colegio. Estaba muy frustrada, porque la mayoría del tiempo hacía cosas con las que no me sentía conectada y no tenía tiempo para el arte. Creo que es importante saber que no todos nacemos para lo mismo. No recuerdo un momento en el que yo no usara el arte o la música para salirme un segundo de las 8 o 9 horas de colegio donde me enseñaban cosas de las que se me quedaron guardadas la mitad. Yo simplemente era una niña que amaba cantar y bailar. En esa época lo hacía desde el lugar del hobbie, pero luego la vida me terminó llevando por el camino del que hoy es mi oficio.

¿Sintió la presión de ser el referente de toda una generación? Obviamente. La exposición fue lo que me hizo sentirla. Para aprender, uno necesita caerse y levantarse, y que eso que tú estás viviendo esté expuesto por momentos te hace sentir mucha presión. Lo intenté llevar lo mejor que pude, siempre cerca de quienes podía confiar para abrirme y contarle mis angustias.

Lleva siendo famosa toda la vida. ¿Le ha pasado factura alguna vez? Seguro. De todas formas, intento sacar mis tiempos personales. Necesito mis ratos con mis amigas, necesito mis mates en mi habituación, desconectarme un poco, volver a mis raíces para volver a renacer. Necesito ambas cosas para poder brillar, tanto la vida laboral y la personal.

¿Tiene tan marcado el futuro como lo tuvo en el pasado o ahora vive más al día y prefiere dejarse llevar, dentro de lo que cabe? Es lo que decía. Intento mediar siempre entre mi trabajo y mi vida personal, la verdad. Si, por ejemplo, estoy un año entero sin ver a mis amigas, se me destruye el alma.

¿Cómo logró quitarse la etiqueta de chica Disney? Ya hace tiempo que terminó Violetta y, después, han sido años de no solamente demostrar cosas, sino de encontrarme yo. Era superjovencita y, cuando recibes tanta información, necesitas tiempo para procesarlo, crecer y volver a armarte y entender hacia dónde quieres ir. Necesité mi tiempo para poder generar eso en mí, poder transmitirlo y que fuera real. La gente entendió ese proceso y se ha conectado con las canciones que he ido sacando. Ha habido un match lindo entre la gente y yo.

¿La música es sinónimo de libertad? Al menos más que la actuación. Me gustan las dos. De hecho, cuando yo canto también interpreto la canción. Cuando me subo al escenario hay como un personaje que se apodera de mi cuerpo. El hecho de actuar y de generar emociones a través de lo que estoy cantando vive en mí. Si Dios quiere, el año que viene volveré al mundo de la interpretación. Ya veré cómo coordino y saco tiempo para ambas cosas.

¿Marean las cifras del éxito? Dejo que pase lo que tenga que pasar con las canciones que voy sacando y ya, lo dejo ser. Disfruto cada vez que la gente que se conecta y, si ha habido alguna canción que no fue lo que uno le llama éxito, igualmente está bien. Pretender todo el tiempo que algo sea número uno es muy agotador. Yo soy muy tranquila en ese sentido.

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