Los epidemiólogos ponen en duda los test masivos de Madrid, Cataluña y Galicia: "No se puede ir a ciegas"

El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijoó anunció el miércoles que, aunque su comunidad "está en una situación epidemiológica mucho mejor que el resto", hará un cribado de pruebas PCR de coronavirus a más de 60.000 personas de entre 18 y 40 años. Primero en A Coruña y luego, en otras localidades. Feijoó sigue así la estela de otras autonomías que ya lo hacen. El pasado sábado fue Cataluña la que comenzó con los test masivos en el barrio de Torre Baró de Barcelona y el lunes hizo lo propio Madrid. El distrito elegido fue Carabanchel, aunque no se presentaron la mitad de los citados, lo que provocó un efecto llamada que hizo que el martes en Usera fuera más gente de la llamada.

El objetivo es similar. Según explican fuentes de la Consejería de Sanidad a 20Minutos, el proceso es hacer pruebas en zonas de salud donde hay "una mayor transmisión del virus" con el objetivo de detectar de forma precoz a asintomáticos que no sepan que lo son "para cortar la cadena de transmisión". "La oferta de PCR", continúan desde el departamento de Enrique Ruiz Escudero, "se centra en las edades y colectivos en los que se observa un incremento de la transmisión en la última semana".

Sin embargo, su eficacia es rebatida por varios expertos y asociaciones. No tanto por la teoría (realizar pruebas en zonas donde más contagios hay), sino por lo que puede suponer su utilización. En este sentido, la Asociación Madrileña de Salud Pública señala, por ejemplo, que estas pruebas "no son una alternativa" a la carencia de un sistema eficaz de detección de casos y seguimiento de contactos".

La primera crítica es a la diferenciación de la edad. Las autonomías se han centrado, aproximadamente, en la franja de de edad entre 18 y 49 años, por ser la más afectada por los nuevos contagios. Sin embargo, esto provoca que "se dejen fuera de su alcance a la inmensa mayoría de los asintomáticos". La solución, por tanto y a juicio de esta agrupación, sería hacer pruebas a todo el vecindario "de entornos geográficos pequeños con alta incidencia" a través de la búsqueda activa, "en lugar de métodos más pasivos", como la citación por SMS, la opción a la que ha recurrido Madrid.

Así, sentencia la asociación que estas PCR "solo servirán para detectar los puntos calientes sobre los que hacer después cribados". "La mejor forma de cortar las cadenas de transmisión de la enfermedad es mediante el refuerzo de la atención primaria", dicen en un comunicado, una idea que también defiende la Sociedad Española de Medicina Preventiva, cuyo portavoz, Julián Manuel Domínguez, se muestra contrario este cribado masivo.

El jefe de servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario de Ceuta explica que no tienen un "rendimiento epidemiológico adecuado" y, en una conversación con este diario, se basa en varios estudios para demostrarlo. Preguntado sobre si estos métodos funcionan, argumenta que el documento nacional de Estrategia frente a la Covid-19 del Ministerio de Sanidad explica que si bien estos métodos pueden suponer un ahorro de recursos, también tienen el peligro de poder provocar una morbilidad mayor en el paciente "por el adelantado diagnóstico". Además, estas pruebas pueden dar una sensación "de falsa tranquilidad" a los falsos negativos, que podrán relajarse y esparcir más el virus al tener consigo un resultado negativo y a los falsos positivos, "un período innecesario de ansiedad y, en el peor de los casos, un tratamiento inapropiado".

Es claro que, entonces, lo que marca si estas pruebas son un éxito o un fracaso es seleccionar bien a la población testada con el fin de aumentar la capacidad de los test para acertar en el diagnóstico. Aquí, Domínguez cita un estudio realizado en China y publicado en la revista médica Annals of Internal Medicine en el que se llega a la conclusión de que "la detección de asintomáticos puede ser muy baja, de tres por cada mil". Esto podría ser un patrón, ya que en otro estudio realizado en Verona (Italia), sobre los cribados masivos, "entre casi 6.000 participantes obtuvieron un 0,7% de asintomáticos" que llegaba al 10% "si el test se hacía por ser contacto de un caso positivo".

Este hecho también lo señala el doctor Salvador Peiró, de FISABIO, que explica a 20Minutos que la interpretación de un test "depende mucho de la probabilidad previa". Asegura que con la prevalencia (porcentaje de gente que ya ha pasado la enfermedad) de ciudades como Madrid o Barcelona, entre el 7 y el 11% según el estudio de Sanidad, "probablemente entre el 30 y el 50% de positivos sean falsos positivos". "Esto no pasa cuando los test se hacen con contactos estrechos, ya que esa probabilidad baja al 5%", afirma.

Así, pide cambiar las estrategias porque "no se puede ir a ciegas". Lo que hay que hacer, explica, es "identificar los casos y aislar a los positivos y a sus contactos". Solo cuando eso se desborda se puede "montar la carpa y hacer test masivos, sobre todo si se dan brotes en discotecas o similares donde es difícil rastrear los contactos". Según él, lo erróneo es "tener como estrategia principal el cribado" porque, además, supone que "desperdicias test", algo que también afeó la Sociedad Española de Medicina Preventiva.

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