España vuelve al estado de alarma tras cuatro meses: crónica de una gestión que ha acabado en récord de contagios

Cuántos serán los ciudadanos cuyas mentes viajan a marzo. A aquellos primeros días de pandemia, y de confinamiento. Lo cierto es que España no sale del bucle. Fue un 21 de junio cuando decayó el estado de alarma que tuvo al país en vilo durante 50 días. Y ahora, como si de la pescadilla que se muerde la cola se tratase, ya hay otro sobre la mesa: solo cuatro meses después. ¿Por qué? Los motivos son varios, y la cronología no tan clara como puede parecer. ¿Cómo ha vuelto España casi a la casilla de salida ante el coronavirus?

Del 14 de marzo al 21 de junio España estuvo bajo un estado de alarma que puso a la economía en jaque. La salud ya lo estaba. El país más afectado por la primera ola del coronavirus en toda Europa se encontraba colapsado. Pedro Sánchez y su Gobierno sudaron tinta para sacar adelante las consiguientes prórrogas. Fue precisamente la pérdida de apoyos a esas prórrogas (en concreto a la séptima) lo que hizo que cambiase la estrategia de Moncloa. Se abrió entonces una etapa en la que estaba prevista la llamada cogobernanza: Gobierno central y autonómicos aceptaban coordinarse, pero sigue quedando la duda de si alguna vez lo han hecho.

El objetivo, aunque nunca se dijo con esas palabras tan rotundas, era salvar la temporada de verano. Del confinamiento total se paso a una desescalada rápida e incluso desordenada y posteriormente a una temporada estival que dentro de la "nueva normalidad" era más normal que nueva, con los riesgos que eso conllevaba. Sol, playa, viajes y...mascarilla. Poco más. Se mantuvieron las recomendaciones para mantener la distancia social y la higiene de manos, y los hoteles tomaron medidas. Con todo, la situación parecía estabilizada.

Nada más lejos de la realidad. El verano iba tocando a su fin y con la llegada de septiembre los riesgos se multiplicaban: vuelta al cole, regreso a los centros de trabajo y un retorno, como quien dice, a la vida. A nivel político, seguía habiendo descoordinación y la segunda ola, todavía lejos, pululaba a modo de aviso en diferentes comunidades. Cataluña y el País Vasco, por ejemplo, fueron las primeras en sufrir los estragos y por tanto en tomar medidas.

La bola se fue agrandando y llegó uno de los momentos clave de esta segunda ola que, entonces sí, era una realidad. Madrid. La Comunidad madrileña y el Gobierno central entraron en un conflicto político-sanitario que duró varias semanas (y que quizás sigue presente). Desde el 21 de septiembre, que fue cuando se produjo la reunión en Sol entre Sánchez y Ayuso, no cesaron los tira y afloja. El grupo Covid-19 de coordinación entre las partes no calmó las aguas y la marejada acabó con un estado de alarma autonómico. Precisamente es este sábado cuando deja de estar vigente.

El Ejecutivo madrileño había apostado por un confinamiento por zonas básicas de salud en un momento en el que, junto a Navarra y Aragón, marcaba incidencias máximas. Al Ministerio de Sanidad no le parecieron suficientes y eso condujo a la alarma. "Ha decidido no hacer nada", sostuvo Salvador Illa en referencia a Isabel Díaz Ayuso. Recursos judiciales mediante, Madrid se instaló en la duda, que se resolvió con un estado de alarma sanitario para unos y de filias y fobias políticas para otros.

Mientras, Navarra y Aragón apostaron por duras medidas también ante el aumento de casos. El Gobierno central las defendía, marcando distancias con las adoptadas por Madrid. Y en ese discurso, las cosas no cambiaron. La segunda ola golpeaba con gran fuerza casi en todas las zonas de España, excepto en Canarias, que sí ha controlado el rebote. Por lo demás, todas las alarmas, por seguir con el mismo lenguaje, siguen más que encendidas. Y sonando.

La cifra global de contagios en España ya supera el millón -en concreto, se eleva ya a 1.046.132 desde el inicio de la pandemia-, y este viernes las comunidades autónomas notificaron al Ministerio de Sanidad 19.851 nuevos casos de Covid-19, 8.293 en las últimas 24 horas, lo que supone un ascenso con respecto a los 7.953 diagnosticados este jueves. Cataluña y Galicia han registrado en las últimas 24 horas récord de casos. Castilla y León, además, también está en máximos. A pesar de estos datos, desde el Gobierno se insiste en que la situación "no es comparable" a la de la primera ola, pues se han tomado más medidas y se hacen muchos más test que entonces.

El Gobierno, por tanto, se ve empujado a dar el paso (de momento) definitivo: declarar el estado de alarma para limitar la movilidad, después de que se lo hayan pedido diez Ejecutivos autonómicos lo hayan pedido, ninguno de ellos liderado por el PP. "Mi responsabilidad como presidente es ser fiel a la realidad y exponerla sin adornos y con toda su crudeza. La situación es grave y entre todos debemos actuar con determinación, máxima disciplina social y necesaria e imprescindible unidad", expresó Pedro Sánchez, en unas palabras que se parecen mucho al discurso dado en marzo. España, aunque de otra forma, ha vuelto al principio. A la casilla de salida.

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