Esta mascarilla N95+ transparente y sin cuerdas se adhiere con un efecto ventosa a la cara y puede reutilizarse

El equipo que la ha desarrollado asegura que su objetivo era mejorar la calidad de vida de quienes la tienen que llevar puesta todo el día, especialmente el personal sanitario: la mascarilla Seeus95 es transparente, no lleva cuerdas y se adhiere a la cara mediante un efecto ventosa respetuoso con la piel.

El hecho de no llevar tiras hace que se elimine la tensión de la zona de detrás de las orejas y el material del que está compuesta hace que la piel no se resienta. Seeus95 ha recibido muy buenas críticas y ha sido un éxito en la plataforma de mecenazgo Kickstarter.

La estructura de la mascarilla está hecha de silicona médica, es transparente y fácilmente lavable. Para protegerte de los patógenos Seeus95 lleva un filtro natural hecho de bambú, seda, plata y carbono con protección N95+. Además, según los creadores, es antimicrobiana y libre de BPA (bisfenol A).

Como se puede ver en la imagen superior, esta mascarilla está compuesta por varios elementos: la parte principal, un frontal que ellos llaman 'escudo' que está hecho de suave silicona flexible libre de BPA; un 'cojín' para que la zona de la nariz sea acolchada y sea más cómoda de llevar; una cavidad para meter los filtros de aire; el propio filtro de aire -reemplazable-; y una capa adhesiva para que quede 'pegada a la cara' sin necesidad de usar cuerdas que es respetuosa con la piel y que deja la mascarilla completamente sellada

Si quieres, incluso te dan la opción de ponerle unos ganchos, si lo que prefieres es llevarla sujeta a las orejas. Cuestan 8 dólares -unos 6,75 euros-.

Según dicen sus creadores, millones de las mascarillas desechables que usamos día a día en la 'nueva normalidad' acaban en los océanos, donde permanecerán al menos 450 años.

Pero, además, este tipo de máscaras faciales suponen otro problema: cuando haces un uso prolongado de ellas puede salir dermatitis, marcas y sarpullidos por el contacto constante con el material del que están hechas.

"Pensamos que ya era hora de que alguien revisara el diseño de las mascarillas, así que nos pusimos manos a la obra. Investigamos materiales, incorporamos biofiltros N95 y probamos prototipos con nuestros amigos y familiares para ofrecerle una opción que sea cómoda, sostenible y que ofrezca una mejor protección que las máscarillas líderes en el mercado hechas de polipropileno no tejido o tela", dicen sus creadores.

Se puedan limpiar y desinfectar "fácilmente de muchas maneras", subrayan. En la calle se les puede aplicar un poco de alcohol con un pañuelo o toallita y en casa se pueden meter en el microondas, solo hay que quitar los filtros primero y ponerlas 3 minutos. Con los filtros sacados también se puede meter en el lavavajillas -se pueden producir algunas manchas de agua, dicen, pero basta con limpiarlas con un paño suave-.

Filtra al menos el 95% del polvo, la contaminación, el humo, los gérmenes, los patógenos, los virus, las bacterias y los VOCs o compuestos orgánicos volátiles, y tiene un revestimiento anti-vaho en la superficie interior de la máscara que evitará el empañamiento. Se puede adquirir a un precio de 39 dólares, unos 32,60 euros, añadiendo un paquete de diez filtros por 18 dólares -15,20 euros-.

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