Los expertos prefieren "esperar" al fin de las mascarillas en exteriores: "Empezaría por municipios pequeños"

El "será pronto" que se limitaba a decir este miércoles la ministra de Sanidad, Carolina Darias, al ser preguntada por la fecha para dejar de llevar de forma obligatoria la mascarilla al aire libre ha sido desvelado este viernes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Será a partir del próximo 26 de junio cuando la población española podrá estar en espacios al aire libre sin la obligación de cubrirse boca y nariz.

A falta de conocer los detalles de la futura norma, que será llevada a un Consejo de Ministros Extraordinario que se celebrará por este motivo el próximo jueves, los expertos y la opinión pública se divide entre los que consideran que esta opción es adecuada y quienes consideran que es precipitada.

Esta misma semana, marcada entre otros por este debate, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, situaba el horizonte para levantar esta medida contra la propagación de la covid-19 en alcanzar el 50% de la población diana vacunada con la pauta completa. También cautas se mostraban las autoridades sanitarias del País Vasco o Galicia. Sin embargo, la Comunitat Valenciana y otras autonomías costeras se muestran más proclives a meter la mascarilla en el bolsillo cuando estemos en exteriores y con distancia de seguridad.

A nivel europeo, Francia ha estrenado esta misma semana esta nueva norma, si bien aún se ve a personas por la calle con la mascarilla puesta como medida de protección frente al virus. Alemania o Reino Unido tampoco exigen la mascarilla en exteriores. Austria, por ejemplo, ya ha planteado su eliminación incluso en interiores a partir de julio.

En medio de este debate, epidemiólogos como Quique Bassat han valorado para 20minutos el anuncio de este viernes del presidente del Gobierno. El investigador ICREA del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) afirma que "preferiría empezar por municipios pequeños, por ejemplo de menos de 100.000 habitantes, e ir progresivamente ampliando (la medida) a localidades más grandes".

El pediatra considera que la medida es fruto de "la presión social" y asegura que le habría gustado "esperar más" y "ser más cautos". Con todo, recalca que es "fundamental" asegurar que la mascarilla sigue usándose correctamente en interiores porque "no estamos al final de la pandemia, sino en plena pandemia".

Por otro lado, el doctor Juan Antonio Pineda, médico en el Hospital de Valme de Sevilla y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), subraya que la mascarilla en exteriores y "respetando la distancia de seguridad -esto es fundamental-, es razonablemente seguro retirarla en zonas donde la incidencia acumulada en los últimos 14 días es inferior a 50 casos, como pasa en algunas zonas ya".

Sin embargo, prosigue el médico, hay todavía muchas pequeñas localidades en Andalucía donde la incidencia supera los mil casos por 100.000 habitantes. En estos casos, cree que retirar la mascarilla en la calle, incluso manteniendo la distancia de dos metros, es "absolutamente precipitado" y advierte que esta decisión "puede dar lugar a brotes".

Pineda, al igual que Bassat, recalca en que esta nueva medida no debe abrir la puerta a relajarse con el uso de la mascarilla en interiores. "Sería una aberración de graves consecuencias", afirma Pineda, que es también partidario de esperar, al menos hasta que el 60-70% de la población española estuviera vacunada contra la covid-19 con la pauta completa. E, incluso, llegada esta situación, el experto añade que "habría que seguir contemplando excepciones en casos de altas incidencias con carga viral alta".

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