Feijóo pide moderación a sus diputados y una política de propuestas para contrarrestar el "desprestigio populista de todo signo"

"Las cámaras no son una red social de zascas y palabras gruesas". Alberto Núñez Feijóo ha reunido este viernes a las tres bancadas populares –Congreso, Senado y Bruselas– para fijar las prioridades parlamentarias con las que pretende impregnar su etapa, una vez desconectado de sus responsabilidades en Galicia. Objetivos licuados en una especie manual de modales, de buen parlamentarismo. "No creo en la política de insultos ni de trincheras, sino en la política de propuestas", ha trasladado a sus filas el líder del PP; que, sin embargo, acuña el denominativo "partido sanchista" para referirse al PSOE.

Feijóo da por concluido "el proceso de renovación en poco más de 50 días", a contar desde su llegada al séptimo piso de Génova 13 tras el congreso extraordinario de Sevilla. Toca ahora la siguiente parada. "Vencer convenciendo", según la arenga final de Feijóo, un mensaje unamuniano con el que defender la "unidad de la nación española, la responsabilidad frente al malgasto y la improvisación, el rigor ante la frivolidad y exigencia con nosotros mismos".

"España se ilusionó con la Transición, con el cambio socialista a principios de los ochenta, con Aznar en los 90 y el gobierno del presidente Rajoy que afrontó con determinación la crisis oculta de 2008". Feijóo ha remarcado cuatro momentos a los que pretende sumar su llegada a la Moncloa. "Ahora vuelve a ser posible: es necesario que involucremos a la sociedad ", ha animado a "recuperar la ilusión nacional" y escribir "un nuevo capítulo de nuestros mejores momentos democráticos".

"Me revelo contra el desprestigio populista de todo signo que con el calor de distintas oleadas de indignación han intentado levantar sombras sobre alguna de nuestras instituciones", ha dicho apuntando veladamente en relación a Podemos y a Vox. "Al contrario de eso, yo voy a contribuir proteger y prestigiar las instituciones", ha prometido.

Un momento de "enorme delicadeza"

Ese ha sido el balance final de una hora de reunión en el Pleno del Senado, la Cámara en la que Feijóo y su vicesecretario de Organización, Miguel Tellado, aterrizaron este miércoles. El líder del PP, que ha mantenido a los portavoces elegidos por la anterior dirección de Pablo Casado, ha rescatado el mensaje de la "renovación por adición". "Un partido es una organización viva que nunca puede dejar de renovarse. Pero un partido de Estado y de Gobierno tampoco puede hacer tabula rasa: ni renegar de la experiencia de tantos años de servicio a nuestros ciudadanos". Una respuesta casi idéntica a la que hace unas semanas a la posible expulsión de Casado y de su 'número dos', Teodoro García Egea.

Todo lo pedido significa un "camino menos espectacular", pero, a juicio, del presidente popular, el necesario para rescatar al país en un momento de "enorme delicadeza" y sin "rumbo claro". Feijóo ha vuelto a reivindicar el documento económico entregado al Gobierno como ejemplo de lo que hacer contra "inercias" e "improvisaciones". Ha sido entonces cuando ha metido otra marcha en un discurso de adelanto electoral que ya no rehúye: "En unos meses podemos tener que implementar las medidas que estamos proponiendo ahora".

Porque "no gobierna, lo hacen sus socios", porque "no gestiona", porque "nos está endeudando sin control", porque "miente", porque "sacrifican cualquier cosa, incluso las instituciones del Estado". Así ha dibujado el líder de la oposición al Ejecutivo del Pedro Sánchez. Y para acabar con ello, "revelarnos desde la política que mayoritariamente cuento desde que asumí la presidencia del partido".

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