La frenética precampaña de Sánchez contra la desmovilización provoca temores en el PSOE por el 10-N

CLARA PINAR

Pedro Sánchez, ayer en Valencia.

Desde que el 30 de septiembre el PSOE lanzó el lema de su precampaña, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha dado mítines en una quincena de provincias, más de uno al día, en una frenética carrera para pedir la movilización de los votantes que es vista con cierto recelo desde algunos territorios del PSOE, que, nerviosos por sus resultados el 10-N, empiezan a temerse que Moncloa no hiciera bien los cálculos cuando el pasado mes de septiembre se lanzó tan alegremente a la repetición electoral.

Mientras que sus adversarios políticos conceden alguna entrevista, dan algún paseo entre militantes o participan en desayunos informativos, Sánchez ha emprendido un ritmo que en menos de 15 días le ha llevado a Huesca, Zaragoza, Cáceres, Oviedo, Vigo, Barakaldo, Valencia, Teruel, Córdoba, Jaén, Granada, Valladolid y Segovia, Barcelona y Madrid. A ello se suman tres entrevistas en radio y televisión. Junto temas locales o del día. Junto a cuestiones de actualidad o especificidades locales, el mensaje del PSOE a sus militantes es el mismo, que vayan a votar ellos y animen a hacerlo a sus conocidos.

En el PSOE se ve perfectamente normal que el presidente se lance a la carretera para evitar la desmovilización del electorado, pero esto no evita la sospecha de que quizá tanta actividad se deba a que, como apuntan las encuestas, Sánchez no va a ganar más diputados el 10-N. De momento, este es el pronóstico que en esta etapa de la precampaña hacen también en Moncloa. Ahora, el PSOE podría quedarse en 123 diputados, "tres arriba, tres abajo", lo que no se descarta bajar a los 120. La diferencia con los pesimistas territorios socialistas es que el equipo del presidente hace esta previsión en el "peor momento", cuando todavía estamos en el "juego de culpas" y tras la irrupción de Íñigo Errejón y su candidatura, Más País. A partir de aquí, las cosas no pueden más que mejorar, dicen en Moncloa.

Sin embargo, fuera de Madrid el PSOE es más cauto. Tanta intensidad "me sorprende un poco pero no lo veo mal", dice un dirigente socialista lejos de la capital, que apuntan a que "quizá no han hecho bien los cálculos", un miedo que se extiende geográficamente igual que lo hace la precampaña del presidente en funciones. "Sánchez está muy activo, aunque tampoco sabes si lo tenían así previsto", dicen en el PSOE sobre un ritmo que el asesor electoral Luis Arroyo cree que es justo lo que tiene que hacer. "Si apuestas por gobernar, seguir haciendo cosas, que se te vea en movimiento, mientras en Ciudadanos no saben si van o vienen y el PP está medio callado", dice.

Cálculos y nervios

Pero dentro del partido son muchos los territorios que ya hacen sus cálculos, dudan que puedan mantener sus resultados y descartan totalmente subir de escaños. Estos temores difieren del cálculo de 130 0 140 escaños que esperaba Moncloa el 10-N. "No lo veo", dice un socialista que se daría con un canto en los dientes si en su territorio el PSOE retiene los resultados del 28-A.

Coincide con Moncloa en que "el mayor peligro es la desmovilización" pero difiere en la interpretación que hace de los efectos de dos factores clave para el PSOE en esta campaña, la caída prevista de Ciudadanos y la irrupción de Más País. En las provincias pequeñas y medianas, donde se eligen pocos diputados y senadores, el miedo de los socialistas tiene que ver con que no en todas ellas aplica el cálculo de que el desangramiento de Ciudadanos se convertirá en votos socialistas. Esto ocurre en Cataluña, donde Sánchez ya ha estado en dos ocasiones. Allí, los votantes naranjas lo eran antes del PSC, que ahora puede recuperarlos. Pero en otras comunidades es justo al revés, los de Albert Rivera antes votaban al PP, de manera que el PSOE ahora no tiene nada que ganar.

Así, si en Barcelona la jugada puede salir bien, quizá no en territorios, entre lo que ya se apunta también Madrid, la provincia "complicada", donde Sánchez se medirá directamente con Errejón y en cuya lista electoral se han frenado incorporaciones importantes ante la previsión de que otros dirigentes puedan quedarse sin el escaño que ahora tienen. Para Moncloa, Más País es un "escudo virtual" perfecto, porque calculan que perjudicará a Podemos y no tendrá oportunidades en provincias y medianas, donde se espera un crecimiento del PP y PSOE. Sin embargo, el lunes Sánchez abrió la semana en Madrid y allí la cerrará este domingo, en Alcorcón, para presentar un plan "contra el bloqueo".

Según lo previsto

Frente a estas preocupaciones, en Moncloa insisten en que todo va según lo previsto, con una primera fase de bajada, de la que ya están saliendo, según las encuestas. A partir de aquí, tienen claro que ya solo se podrá ir mejorando, a pesar de que la experiencia dice que a Sánchez no le suelen salir bien las campañas.

"Lo peor ya ha pasado", aseguran e indican que primero hay que "movilizar a los nuestros", que "tienen que hacer la digestión y pasar el luto" por la no investidura y la repetición electoral. Y esto es lo que está haciendo Sánchez, llamando a la movilización y pidiendo ya el voto en una precampaña en la que los socialistas se ven como una especie de evangelistas, "agentes electorales activos para llevar el mensaje de los socialistas a todos los rincones", según dijo esta semana en Teruel el presidente de Aragón, Javier Lambán.

Después llegará la campaña propiamente dicha, en la que Sánchez no piensa bajar el pistón, con un mensaje de "gobierno, estabilidad y democracia". Este tercer elemento apunta a la exhumación de Franco, una de las grandes bazas con las que cuenta el PSOE de cara al 10-N y para la que piensa apoyarse también en las criticas. Quienes critiquen la salida de los restos de Franco del Valle de los Caídos tendrán que explicar por qué, dicen en la sala de máquinas electoral socialista.

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