El Gobierno alemán admite que hay "radicalización" negacionista tras el asesinato a tiros de un joven

El Gobierno alemán admitió este miércoles que el movimiento en contra de las restricciones contra la pandemia tiene un núcleo cuyo número decrece pero se está "radicalizando" tras conocerse la muerte de un joven por parte de otro hombre que le disparó y declaró su "hartazgo" por las medidas. "La escena se está haciendo más pequeña pero su núcleo se está radicalizando", declaró Marek Wede, portavoz del Ministerio del Interior en conferencia de prensa en la capital alemana en la que se abordó el suceso y el movimiento de los negacionistas.

Wede dijo que se está investigando lo ocurrido y añadió que las autoridades ya advirtieron de que "no se debe infravalorar" la capacidad de que miembros del movimiento que está en contra de las restricciones por la pandemia y propaga teorías conspiratorias sea capaz de cometer "actos violentos".

El martes se conoció que un hombre admitió haber matado el sábado pasado de un disparo al cajero de una gasolinera en Idar-Oberstein (oeste de Alemania) por haberle solicitado que se pusiese la mascarilla. El hombre, en prisión preventiva, alegó ante el juez de instrucción que las restricciones de la pandemia le habían afectado mucho y que de esta forma quería dejar claro su hartazgo.

La reconstrucción de los hechos proporcionada por la fiscalía apunta a que el hombre, de 49 años, entró el sábado por la noche sin mascarilla en la gasolinera para comprar un pack de cervezas. Al llegar a la caja para pagar, el cajero, un joven de 20 años, le indicó que debía ponerse la mascarilla, conforme a las actuales restricciones por la pandemia.

El hombre se marchó y volvió al poco tiempo, esta vez con mascarilla y un revolver. Al llegar al mostrador con las cervezas se quitó la mascarilla y cuando el joven le recordó la norma, sacó el arma y le disparó en la cabeza. El joven murió en el acto. El autor confeso de los hechos fue detenido el domingo por la mañana en las instalaciones de la policía en Idar-Oberstein cuando, según las fuerzas de seguridad, parece que iba a entregarse.

Los hechos han recibido la repulsa de la gran mayoría clase política nacional y junto a la gasolinera se han depositado numerosas flores y velas en las últimas horas. El diario "Tagesspiegel" informó que en grupos ultraderechistas y conspiratorios del servicio de mensajería Telegram se ha aplaudido y justificado al autor confeso del crimen.

Este miércoles el Gobierno agregó sobre el suceso que no se pronuncia sobre el eventual trasfondo del caso hasta que se conozca el resultado de la investigación pero declaró que lo ocurrido es un "hecho aborrecible" y "desconcertante".

Ya el pasado junio el Gobierno comunicó que la pandemia ha contribuido a fortalecer el extremismo de derechas en Alemania, que ha difundido su ideología a través de internet y ha capitalizado las protestas contra las medidas restrictivas. Los servicios secretos alemanes reconocieron además que empezaron a seguir a partes del principal movimiento negacionista de la pandemia, llamado "Querdenker", al considerarlo un riesgo para el orden constitucional.

En junio también el ministro del Interior, Horst Seehofer, se refirió al movimiento de oposición a las medidas por la pandemia dentro de la situación general en materia de seguridad, que calificó de "especial" y que constituye un "gran problema". Seehofer aludió entonces a que en las manifestaciones registradas en Alemania en contra de las restricciones para combatir la pandemia los activistas de extrema derecha han logrado "imprimir su sello" y en ellas los ciudadanos de a pie "con frecuencia" no se han distanciado claramente de los ultraderechistas y de sus posturas.

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