El Gobierno se inclina por limitar la subida fiscal de los Presupuestos al IRPF a partir de 130.000 euros

Quince días después de que empezara la negociación entre los socios del Gobierno para alumbrar un documento base con el que negociar los Presupuestos con el resto de grupos, parece que ya hay quorum sobre cómo debe quedar una muy limitada reforma fiscal. Según fuentes conocedoras de los contactos entre la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, se mantendrá una única subida de impuestos de entre las que figuraban en el acuerdo de coalición. Descartadas las subidas del Impuesto de Sociedades o la creación de un impuesto sobre la riqueza como pedía Unidas Podemos, a día de hoy el Ejecutivo se inclina por subir IRPF, para las rentas más altas, a partir de 130.000 euros.

Han sido dos semanas de tira y afloja en el que Montero ha defendido que la situación actual no aconseja subir impuestos y que el acuerdo de coalición debe “modularse” para dejar la reforma fiscal que contempla para los próximos años. En representación de Unidas Podemos, Álvarez ha mantenido que de la quema fiscal debía salvarse al menos la subida de un impuesto, como “gesto” político que respaldara la justicia fiscal que propugna el Gobierno de coalición. Se espera que terminen en breve de cerrar el acuerdo base, que previsiblemente presentarán Sánchez y Pablo Iglesias la semana que viene.

Según apuntan las fuentes, la solución en materia fiscal se habría encontrado en el IRPF. Los socios de Gobierno acordaron en el acuerdo de coalición un incremento de dos puntos de los tipos impositivos sobre la base general para contribuyentes con rentas superiores a 130.000 euros anuales. El incremento sería de cuatro puntos para quienes excedan los 300.000 euros.

Aunque empezó en posiciones mucho más duras sobre la necesidad de cumplir ya en 2021 el acuerdo de coalición, Unidas Podemos ha ido evolucionado hacia una solución en la que admite que haya una única subida de impuestos, que tiene un carácter más simbólico que recaudatorio. En este sentido, queda claro que para el año que viene no existe “afán recaudatorio” con la limitada subida fiscal que se estarían ultimando, gracias a los miles de millones que empezarán a llegar ya del Fondo de Recuperación y Resiliencia de la UE. No obstante, Unidas Podemos sí ha incidido en dejar al menos una subida fiscal. En la búsqueda de qué impuesto tocar han quedado descartados el de Sociedades, en un momento en que las empresas pasan por grandes dificultades y el Gobierno ha aparcado también los impuestos verdes a la espera de que haya una regulación común en la UE.

Todo apunta a que quienes notarán la subida de impuestos, en el IRPF, quienes cobren a partir de 130.000 euros. Aunque insiste en no revelar nada sobre el contenido de su negociación con Álvarez, la ministra de Hacienda ha tenido oportunidad estos días de pronunciarse sobre este impuesto a la renta. Ha sido a cuenta de la bajada de medio punto en todos que anunció la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y que a Montero le parece que “no tiene lógica” dada la coyuntura económica. “El momento no puede ser más inadecuado”, dijo el mismo día del debate sobre el estado de la región en Madrid.

Con estos límites a partir de los cuales el Gobierno tiene claro que las clases medias no quedan afectadas por la subida. Tampoco pymes o autónomos, para quienes el acuerdo se encaminaría por bajarles los impuestos. Según el pacto de coalición y la malograda propuesta de Presupuestos de cuando Sánchez gobernaba en solitario, las empresas que facturan menos de un millón de euros pasarían a tributar el 23% en lugar del 25%.

A estas medidas se suman la creación de dos nuevos impuestos que Hacienda tendrá listos para aplicar el año que viene. Sobre la llamada Tasa Tobin sobre las transacciones financieras y sobre la actividad de plataformas digitales como Google o Amazón, conocida como Tasa Google.

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