Iglesias discrepa en Moncloa con ministros del PSOE sobre la prensa, los desahucios o las instituciones del 78

El presidente, Pedro Sánchez, asegura que la pandemia ha cohesionado a su Gobierno de coalición y ha fortalecido los trabajos entre los socios del PSOE y Unidas Podemos. Sin embargo, la rueda de prensa de este martes en Moncloa tras el Consejo de Ministros ha dejado una imagen ligeramente diferente. Tras la mesa sobre la tarima, cuatro miembros del Ejecutivo ha comparecido en una rueda de prensa en la que el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, ha discrepado con sus compañeros, todos del PSOE, sobre la labor de los periodistas, las víctimas de los desahucios o, por alusiones, sobre el ‘régimen del 78’.

Como consecuencia de las críticas vertidas en días pasados por Iglesias y otros portavoces de Unidas Podemos, el primer tema de disenso entre los socios del Ejecutivo ha sido hasta dónde pueden llegar las críticas a los periodistas por sus informaciones y opiniones. De puertas para adentro, ministros socialistas mantienen una postura muy similar a la que ha mantenido Iglesias, que ha advertido de que “en una democracia, todos los poderes son objeto de crítica”, incluida la Prensa, denominada “cuarto poder”.

Según ha dicho, “cualquiera que tenga presencia pública o responsabilidades en una empresa de comunicación o en política” puede estar sometido “tanto a la crítica como al insulto en las redes sociales” y ha negado que haya existido “señalamiento” a periodistas por parte dirigentes de su partido. Más bien al contrario, Iglesias sí lo ha visto en críticas desde la derecha y la extrema derecha a periodistas situados a la izquierda.

A su lado, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha mantenido una posición en línea con la que expresó este lunes el presidente, que no reconvino a Iglesias por sus declaraciones, pero precisó que él nunca ha criticado a la prensa, ni ante los tratos “más desfavorables”. Las declaraciones de la también ministra de Hacienda han ido por derroteros bien distintos a los de Iglesias. “Sin los medios de comunicación, la democracia sería imposible”, ha dicho y ha dicho de ellos que, junto con el Parlamento, son una de las vías para la “rendición de cuentas” por parte del Gobierno.

También sin gran estruendo, Montero tampoco ha secundado este martes desde Moncloa la petición de Iglesias para que el Congreso cree una comisión parlamentaria para investigar las “cloacas del Estado”, incluidos los periodistas que considera parte de ellas. Según ha dicho, impulsar un órgano de tal naturaleza es una “tarea” del Congreso. En el Gobierno, “no nos compete”, ha dicho.

Al otro lado de Iglesias, se ha situado el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, que por momentos ha exhibido gestos de especial buena sintonía con el líder de Podemos pero ha discrepado con él en un aspecto que seguramente este martes no estaba en la agenda de ninguno de los dos.

Ha surgido a preguntas de una periodista, que ha querido saber si el Gobierno prevé alguna medida, como desahucios exprés, para los propietarios de viviendas que ven cómo bandas organizadas las ocupan y hacen negocio con ellas. La respuesta de Ábalos ha sido clara, al aludir a la “seguridad jurídica”, al “juego limpio” y a que el Gobierno solo contempla el “cumplimiento de la ley”. “No avalamos ninguna actuación que no está en la ley”, ha dicho Ábalos, en referencia concreta a la “ocupación” por la que se preguntaba.

La respuesta de Iglesias ha sido muy distinta. El vicepresidente no ha entrado a valorar si se trata de actitudes legales o ilegales y ha tomado la parte -las bandas organizadas- por el todo -las personas que son desahuciadas- para advertir de que “como vicepresidente de Derechos Sociales no puedo aceptar que se sugiera que las víctimas de los desahucios son delincuentes”. Además, ha asegurado que si Unidas Podemos está hoy en el Gobierno se debe a la lucha de su partido junto a ellas.

El cuarto ministro ‘en discordia’ ha sido el de Justicia, Juan Carlos Campo, que ha presentado un plan de choque para reactivar la justicia y un anteproyecto de ley para sustituir la incapacitación judicial de las personas con discapacidad por acciones de apoyo.

Sin embargo, Campo ha terminado evidenciando las diferencias de criterio que existen entre los dos socios del Gobierno. Por una parte, porque como ministro de Justicia y juez de carrera, a él le ha correspondido asegurar la “igualdad ante la ley”, también para el rey emérito desde que abdicó, pero también para defender el principio de la “presunción de inocencia”. En la misma mesa estaba Iglesias, cuyo partido ha pedido en el Congreso investigar al rey Juan Carlos.

De manera indirecta, la investigación judicial que afecta al rey emérito ha servido también para que Campo haya hecho este martes un reconocimiento a una institución como la Justicia, una “institución que nos dimos en el 78”. Se refería al ‘régimen del 78’ que Podemos empezó denostando tanto. Y lo ha hecho un ministro muy enfrentado a principios de año con otra ministra de Unidas Podemos, Irene Montero, a cuenta de la elaboración del proyecto de reforma del Código Penal para reforzar el consentimiento en las relaciones sexuales.

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