Juan Carlos I se reencontrará este lunes con Felipe VI en Zarzuela tras casi dos años distanciados

Tras casi dos años desde que Juan Carlos I tomara la histórica decisión de irse de España por el cerco judicial sobre sus finanzas, el rey emérito y su hijo Felipe VI se reencontrarán este lunes en el Palacio de la Zarzuela. Archivadas ya las investigaciones de la Fiscalía, el ex jefe del Estado pone el broche final a su primer viaje a España desde que se instaló en Abu Dabi con una reunión en la que estarán presentes, aparte del monarca, la reina Sofía y otros familiares.

"Espero muchos abrazos y ver a la familia", confesó este domingo el emérito a la prensa congregada en el Club Náutico de Sanxenxo (Pontevedra).

La cita, no obstante, no aparece reflejada en la agenda de la familia real que se distribuyó el viernes a los medios de comunicación al considerarse "un encuentro familiar en el ámbito privado", si bien fue confirmado por la Casa Real la semana pasada. Eso sí, Juan Carlos de Borbón no dormirá allí: la Zarzuela, aparte del lugar de residencia de la familia real, es la sede de la Jefatura del Estado.

Ya hace varios años de la última imagen que se tomaron juntos don Juan Carlos y el rey Felipe. Zarzuela no tiene previsto publicar ninguna foto de la reunión, aunque de producirse, la esperada instantánea tendrá lugar 655 días después de que la Casa Real hiciera pública una carta del emérito a su hijo anunciando el paso de marcharse "ante la repercusión que están generando ciertos acontecimientos pasados" de su "vida privada" con el fin de "contribuir a facilitar el ejercicio" de las funciones del jefe del Estado, "desde la tranquilidad y el sosiego que requiere" esa "alta responsabilidad".

Intensos días en Galicia

Juan Carlos I acude al Palacio de la Zarzuela tras un intenso fin de semana en Sanxenxo, localidad donde llegó el jueves pasado tras aterrizar en Vigo desde Abu Dabi. Allí asistió a una regata velera organizada por su amigo y anfitrión, el empresario gallego Pedro Campos, y atendió a preguntas de los periodistas.

El sábado también aprovechó para reencontrarse con uno de sus nietos, Pablo Urdangarin, que jugaba un partido de balonmano en Pontevedra. Tras asistir al encuentro en primera fila, abuelo y nieto se fundieron en un abrazo, captado por las cámaras.

No obstante, la cita de este lunes con Felipe VI ha sido la pregunta más recurrente. "¿Qué le va a decir?", preguntó una reportera este domingo. "¿Cómo que qué le voy a decir? ¿Tú qué le dirías a tu hijo?", respondió. Respecto a si le va a dar algún tipo de explicación, don Juan Carlos se mostró evasivo: "Explicaciones, ¿de qué?", dijo.

Este mismo lunes, tras la visita a su hijo, el emérito regresará a Abu Dabi, donde ha fijado su residencia habitual, aunque ya ha confirmado que volverá a Sanxenxo a partir del 10 de junio para participar en más regatas.

El proceso de alejamiento

El encuentro que se plasmará este lunes en Zarzuela tiene lugar después del distanciamiento que ha ido imponiendo la Casa Real entre Felipe VI y su predecesor debido a las conductas que ensombrecieron el final del reinado de Juan Carlos I y sus primeros años como emérito.

Poco antes de que el ex jefe del Estado se marchara de España, desde Zarzuela se tomó una decisión sin precedentes en la Corona, cuando Felipe VI rompió todo vínculo institucional con su padre: se desligó de las fundaciones en Panamá abiertas a nombre de Juan Carlos de Borbón y que le situaban como beneficiario, anunció que renunciaría a la herencia y retiró al emérito la asignación salarial que cobraba de las arcas públicas hasta la fecha. 194.232 euros anuales, según los datos de 2018. Unos meses antes, Juan Carlos I también se había retirado de la vida pública.

Era la primera vez que la Monarquía ponía tierra de por medio con quien ocupó en el trono durante décadas. No quedaba otra opción: la Justicia española investigaba al emérito por el supuesto cobro de comisiones ilegales en la concesión a empresas españolas de las obras del AVE a la Meca. Después se conocieron otras dos líneas de investigación más que le afectaban directamente por presuntos delitos fiscales.

Esto llevó a Juan Carlos I a presentar dos declaraciones ante Hacienda con las que regularizó su situación fiscal y que suman casi cinco millones de euros. Pero aunque ahora el emérito está exonerado en España, su imagen se ha visto muy cuestionada.

Los pronunciamientos de Felipe VI al respecto han sido muy puntuales y en ningún caso mentando expresamente el nombre de su padre. Así, en la primera Nochebuena con Juan Carlos de Borbón fuera de España, el monarca tuvo que dar su discurso más comprometido. "Los principios morales y éticos (...) están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personas o familiares", dijo el 24 de diciembre de 2020.

El debate político

Las conductas del ex jefe del Estado no han abandonado el debate político en estos casi dos años de ausencia, lo que ha llevado al ala socialista del Gobierno a esforzarse por diferenciar entre la figura de Juan Carlos de Borbón y la institución monárquica que ahora representa Felipe VI. El propio jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, no ha escatimado en ello, afirmando que el rey emérito debe dar explicaciones a los españoles por sus "decepcionantes" conductas y resaltando al mismo tiempo los esfuerzos del actual monarca por marcar distancias con su padre y por hacer de la transparencia y la ejemplaridad los ejes de su reinado. Un discurso que siguen al pie de la letra los ministros del PSOE.

Sin embargo, los socios minoritarios del Gobierno, Unidas Podemos, son más duros en sus declaraciones, en las que hacen hincapié en la necesidad de someter a debate la "utilidad" de la Monarquía. Mientras, los socios parlamentarios de ERC, EH Bildu o PNV insisten en que Zarzuela rinda cuentas en el Congreso, así como en abrir una comisión de investigación sobre las conductas del rey emérito.

En aras de avanzar en la transparencia y poner distancia entre la etapa del rey emérito y el actual, el Consejo de Ministros aprobó recientemente un decreto según el cual el Tribunal de Cuentas auditará las finanzas de la Casa Real y los regalos que reciban los monarcas serán "registrados y custodiados". En otra decisión histórica, Felipe VI hizo público su patrimonio.

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