Leche más barata que el agua: guerra de precios en el sector lácteo que enfrenta a ganaderos, industria y supermercados

El precio que pagan los operadores lácteos a los ganaderos por su leche enfrenta de nuevo al sector. Diferentes asociaciones de productores han denunciado que los 33 céntimos por litro que reciben de media son insuficientes para cubrir siquiera el coste de producción, que en la actualidad ronda los 37 céntimos.

Al incremento en los últimos meses del precio de los alimentos de las vacas -supone el 65% de los costes de producción y entre junio de 2020 y mayo de 2021, por ejemplo, la soja ha pasado de 328 euros por tonelada a 531 y el maíz de unos 131 a más de 250 euros- se ha unido en las últimas semanas el auge de los carburantes y la electricidad, lo que ha provocado que se dispare la factura de la producción de la leche mientras los ganaderos siguen percibiendo la misma cantidad de dinero por litro.

"La mayoría de los ganaderos están produciendo a pérdidas. Si ya estábamos antes en una situación delicado ahora se ha agravado aún más. Solo el coste de la alimentación de los animales ha subido un 30%", explica Francisco Fernández, director de Agaprol OPL, la mayor asociación de productores de leche de España por volumen de producción (800.000 toneladas anuales).

Para Román Santalla, secretario de Ganadería de UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos), “vender la leche más barata que el agua es una perversión, una vergüenza”. "Son precios que provocan ruina, cierres de granjas y despoblamiento”, añade Santalla, quien asegura que el encarecimiento de los combustibles y la tremenda subida de la luz ha supuesto la condena definitiva para sus granjas, muchos de las cuales han tenido que cerrar: “Ordeñamos y enfriamos la leche en la tarifa más alta”.

Desde 2015, se estima que han cerrado unas 5.000 granjas debido a su precaria situación, aunque no solo ha influido el bajo precio al que se paga la leche sino que también ha sido decisiva la desaparición de las cuotas lácteas (cantidad máxima que cada explotación podía vender). "Las explotaciones que sobreviven lo hacen porque son negocios familiares en los que si no cobra alguien no pasa nada y tienen otras fuentes de ingresos, como la venta de terneros o la venta de estiércol, con lo que compensan las pérdidas de la leche", sostiene Fernández.

Vender la leche por debajo de su coste de producción está prohibido. El Real Decreto-ley 5/2020, de 25 de febrero, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación obliga al comprador a pagar "un precio igual o superior al coste efectivo de producción".

También indica que el operador que realice la venta final del producto al consumidor "en ningún caso podrá repercutir a ninguno de los operadores anteriores su riesgo empresarial derivado de su política comercial en materia de precios ofertados al público".

Esto quiere decir en la práctica que ni la industria puede comprar por debajo de lo que le cuesta a los ganaderos producir el litro de leche ni la distribución puede adquirir, como consecuencia de su estrategia de venta, este producto básico a un precio que suponga pérdidas o no sea rentable para otros operadores.

Ofrecer productos básicos como el pan o la leche por debajo de su coste o sin obtener beneficio es una estrategia común usada por los supermercados para atraer consumidores, quienes en la mayoría de los casos salen de estos establecimientos con más productos de los que iba a comprar en un principio. El litro de leche entera de marca blanca podemos adquirirlo en la actualidad a un precio de entre 57 y 60 céntimos, aunque ha estado aún más bajo. Por contra, en las primeras marcas oscila entre 79 y 80 céntimos.

El último Estudio de Valor de la Cadena de la Leche, publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que recoge datos de precios desde el año 2018 hasta el primer semestre de 2020, señala los ganaderos españoles están vendiendo su leche por debajo de sus costes de producción.

En concreto, el informe precisa que los ganaderos reciben de media al año 33 céntimos por litro cuando el coste medio de producción es de 35,6. En estas cifras no se tiene en cuenta la subida de las materias primas, del combustible y de la luz del último año. Los ganaderos calculan que ahora el coste es de 37,15.

"Es la distribución quien pone el precio final de venta y, con los datos del estudio, se puede ver claramente que lo hace mayormente a pérdidas, condicionando el precio que llega al ganadero y a la industria", defienden desde la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL), compuesta por 60 empresas que transforman el 95% de la leche producida en España.

Un portavoz de esta patronal explica que el 56% de la leche envasada clásica, la básica y más demandada, se vende en supermercados a un precio 60 céntimos o menos. "Toda esa leche se vende, confirma el estudio del Ministerio, con un margen negativo por parte de la distribución de casi 7 céntimos por litro", defiende. "Todo ello supone perdidas de en torno a 133 millones de euros al año y una destrucción de valor en la cadena, ya que no se cubren los costes de producción de ganaderos e industrias", añade.

"Nuestra voluntad es ayudar a que todo el sector sea sostenible, pero sin que los consumidores se vean perjudicados por problemas estructurales de la cadena de valor de la leche en España", replica la Asociación de Empresas de Supermercados (ASEDAS), una organización que agrupa a casi una veintena de cadenas de supermercados.

Desde Asedas insisten en que aplauden los cambios legales aprobados por el Gobierno que prohíbe comprar la leche por debajo de su coste de producción. "Conviene tener en cuenta que quien compra la leche a los ganaderos es la industria, y que, según el Estudio de la Cadena de Valor del MAPA, solo el 30% de la leche producida tiene como destino la leche líquida de consumo, mientras que la mayor parte de la producción se dirige a otro tipo de productos lácteos que demanda el consumidor", destacan.

En este contexto, los ganaderos tienen la opción de dirigirse a la industria con el informe del Ministerio bajo el brazo para recalcular los precios establecidos en los contratos, denunciar la situación ante la Agencia de Información y Calidad Alimentaria (AICA) -organismo encargado de velar por la legalidad y el cumplimiento de los contratos- si no hay una respuesta satisfactoria o acudir finalmente a los tribunales.

Por el momento, Agaprol se ha dirigido por carta a García Baquero, Lactalis, Schreiber y Pascual para poder lograr una subida. Y tres de esas cuatro industrias han respondido positivamente a la propuesta de la organización de productores lácteos y han confirmado que habrá una subida.

"Nosotros estamos pidiendo a todas las industrias la renegociación de los contratos. Algunas están más receptivas que otras", señalan desde Agaprol, que recuerda, no obstante, que "solo negociamos por nuestros socios".

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