Lo último en turismo espacial: viajes a la estratosfera por 125.000 dólares y propulsados por un globo gigante

A SpaceX y Virgin Galactic les ha salido un nuevo competidor: la compañía Space Perspective acaba de aparecer en el tablero de juego con una curiosa propuesta de viaje “al borde del espacio” a bordo de la nave espacial Neptune, una cápsula presurizada impulsada por un gigantesco globo de hidrógeno del tamaño de un estadio de fútbol.

“Desde escalar montañas y navegar por los mares, hasta viajes aéreos y vuelos espaciales, la humanidad siempre ha ido más alto y más lejos, para una mejor y nueva perspectiva de nuestro mundo. Ahora, queremos llevarte al borde del espacio para experimentar lo que casi nadie ha experimentado: la perspectiva de la Tierra como planeta”, afirma la compañía en su web.

Detrás de la iniciativa se encuentran Taber MacCallum y Jane Poynter, responsables del diseño de los sistemas de aire, alimentos y agua para Biosphere 2, “la base espacial prototipo más avanzada jamás construida y operada”, afirman. Ambos estuvieron también en la tripulación original de ocho personas para vivir durante dos años dentro de esa biosfera artificial.

La idea de Space Perspective es enviar a la estratosfera a un grupo de ocho personas -más el piloto- “de una manera segura y cómoda con requisitos físicos mínimos y tan simple como abordar un avión”. Dentro de la cápsula no falta de nada: hay barra de bar, baño y sofás. Además estará climatizada para ir “en mangas de camisa” y los pasajeros podrán “comunicarse durante el vuelo” e incluso “publicar en redes sociales” y “transmitir en vivo eventos”.

Durante el viaje, que dura un total de seis horas y que va “donde solo 20 personas han estado antes”, tanto la tripulación como los pasajeros podrán conocer en todo momento información como la altitud a la que se encuentran o el viento y la temperatura en el exterior.

El lanzamiento se hace unas horas antes del alba: la cápsula Neptune asciende durante dos horas por encima del 99% de la atmósfera de la Tierra a 100.000 pies -unos 30.500 metros, tres veces más alto que un avión comercial-. Con el cielo aún en total oscuridad y las estrellas en su máximo esplendor, el globo estabiliza su subida y se queda cruzando el borde del espacio hasta que el sol se eleva lentamente sobre la extremidad curva de la Tierra. Con esa impresionante visión en la retina, la tripulación empieza su viaje de descenso, de otras dos horas. Un barco recupera a los pasajeros, la cápsula y el globo.

Y todo ese idílico e inolvidable viaje puede estar al alcance de cualquiera que tenga en el bolsillo unos 125.000 dólares -por cada billete-, más de 110.000 euros, aunque “aún no se ha establecido un precio para esta experiencia”, dijeron MacCallum y Poynter.

Sus creadores afirman que el diseño de este medio de transporte está basado “en más de 50 años de tecnología probada” ya que “la NASA ha utilizado globos similares durante décadas para volar grandes telescopios de investigación”. “La nave espacial Neptune se desarrolló desde cero para la máxima seguridad, accesibilidad, emisiones casi nulas y operaciones de rutina en todo el mundo”, subrayan.

La nueva compañía de vuelos espaciales planea lanzar el primer vuelo de prueba sin tripulación desde la icónica pista donde el Transbordador espacial aterrizó a su regreso del espacio -en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida- . Está programado para principios de 2021 e incluirá “un conjunto de cargas de investigación”. Otros lugares de lanzamiento planificados incluyen el Puerto Espacial Cecil en Florida, Hawai o Alaska.

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