María, Patricia y Ana, las tres detenidas de Infancia Libre que han puesto a la asociación bajo sospecha

L.M. / AGENCIAS

Infancia Libre

María Sevilla, Patricia González y Ana María Bayo son tres mujeres que tienen varias cosas en común. Una de ellas es que todas pertenecen a la asociación Infancia Libre, de la que Sevilla es la presidenta. Se trata de una organización "sin ánimo de lucro que lucha a favor de la protección integral de los derechos del menor", según se puede leer en la biografía de Twitter de la agrupación, pues su página web está desactivada, al igual que las vías de contacto a través del correo electrónico o del teléfono.

Otra circunstancia que las une es que las tres han sido detenidas en los últimos dos meses por conductas bastante similares. El último arresto, sin ir más lejos, se produjo este martes por la mañana. Ana María Bayo, de 39 años, se encontraba en las inmediaciones del Hospital madrileño de La Paz, donde trabaja, cuando la Unidad Adscrita de Policía Nacional a los Juzgados y la Fiscalía de Madrid la detuvo por incumplir el régimen de visitas fijado para su expareja y padre de su hija desde 2017. Horas más tarde, el Juzgado de Instrucción 48 de Madrid la dejó en libertad, aunque, eso sí, investigada por no cumplir dicho régimen.

Fue la autoridad judicial –según fuentes de la Jefatura Superior de la Policía de Madrid– la que requirió la detención de Bayo por un delito de desobediencia que el padre de la menor ya había denunciado en numerosas ocasiones.

Absuelto de la acusación de abusos

Este hombre, el exmarido de la investigada y padre de la menor, fue absuelto el pasado mes de abril del delito continuado de abusos sexuales a su hija de 11 años entre junio de 2014 y marzo de 2015, en una sentencia de la sección 16 de la Audiencia Provincial de Madrid, que sí le condenó a tres meses de prisión por maltrato familiar sin lesiones, por dar un "fuerte bofetón" a la niña cuando esta tenía 7 años, según informó Efe.

Después de su puesta en libertad con cargos sobre las 15.00 horas de la tarde, la mujer no quiso hacer declaraciones a la salida de los juzgados, aunque sus padres sí hablaron. Estos aseguraron que su nieta llegó a grabar al padre para demostrar los presuntos abusos porque "estaba harta de que nadie la creyera", aunque en ese vídeo la Audiencia Provincial no encontró indicios delictivos. Los abuelos también apostillaron que la niña "no tragó a su padre nunca" y que "no le quería ver ni en pintura".

Tres casos parecidos

El caso de Ana María Bayo no es aislado, y las autoridades empiezan a sospechar que podría tratarse de una trama organizada criminal.

Antes que a Bayo, los agentes arrestaron a María Sevilla el 1 de abril, acusada de un delito de sustracción de menores. La mujer se alojaba en una pedanía de Tarancón (Cuenca) con su hijo de 11 años, al que mantenía aislado y sin escolarizar desde hacía tiempo. Sevilla había perdido la custodia del niño por sentencia firme tras divorciarse y antes de la detención llevaba dos años en paradero desconocido.

La segunda fue Patricia González. El sábado 18 de mayo los agentes la localizaron en La Cabrera (Madrid). Allí estaba con su hija de 10 años, a la que, al igual que Sevilla, mantenía sin escolarizar. También a González la buscaban por un delito de sustracción de menores. Aunque en este caso la madre sí detentaba la custodia de la menor, comenzó a incumplir en numerosas ocasiones el régimen de visitas con su expareja, hasta que en 2017 desapareció del mapa junto a la hija.

El parecido modus operandi en los tres sucesos, en los que las mujeres llegaron a contratar los servicios de la misma abogada y del mismo psiquiatra, hace que los agentes no descarten nuevas detenciones. De hecho, este martes sopesaban trasladar al juzgado los indicios con los que cuentan para poder estudiar a fondo si, tal y como barajan, la asociación funciona como una trama organizada criminal.

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