La mayoría de los crímenes de violencia machista los cometen los españoles, no los extranjeros

H. M. GARRIDO

  • Hasta 30 de los 47 asesinatos machistas de 2018 fueron perpetrados por personas de nacionalidad española.
  • Los crímenes de este tipo cometidos por extranjeros nunca superaron a los nacionales desde que hay registros.
  • "La nacionalidad es irrelevante en la cultura machista", explica Esteban Ibarra (Movimiento contra la Intolerancia).
  • A FONDO: Todos los datos sobre violencia machista que desmontan a Vox.

Crímenes de violencia machista

Cada vez que se produce en España el asesinato de una mujer a manos de su pareja (o ex pareja), parte de la sociedad pone el interrogante en la nacionalidad del agresor. De algún modo, se intenta sugerir e introducir en la opinión pública el argumento de que la violencia machista no es intrínseca de la cultura española, sino que la introducen los inmigrantes que llegan al país.

Los datos, sin embargo, desmienten rotundamente este discurso. Apenas 18 de los 47 asesinatos machistas que se produjeron el año pasado en nuestro país fueron cometidos por personas de nacionalidad extranjera. Esto supone uno de cada tres asesinatos, el 38% para ser más exactos. El resto fueron cometidos por personas con nacionalidad española.

Y no es algo que solo sucediese en 2018. Ha sido una constante desde que se manejan estadísticas oficiales. El número de asesinatos machistas cometidos por extranjeros siempre ha sido inferior a la cifra de crímenes perpetrados por españoles. El gráfico de debajo, con datos oficiales de la Secretaría de Estado de Igualdad, constata esta realidad.

Entonces, ¿por qué se realiza este énfasis en la nacionalidad del agresor? "Es claramente un prejuicio xenófobo", explica a 20minutos Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia.

Ibarra admite que ciertas culturas pueden acoger más violencias machistas "cotidianas y puntuales", pero subraya la gran diferencia entre este tipo de actitudes y cometer un asesinato. "Rechazamos de plano el sostenimiento del prejuicio de que haya culturas mas violentas. La cultura machista es planetaria, por lo que la nacionalidad es irrelevante cuando se realiza un acto de violencia machista".

Un repaso a las redes sociales, sin embargo, muestra que la realidad de los datos empapa a cuentagotas al discurso popular. "Otro asesinato machista cuyo asesino es un ecuatoriano, hagan el favor de significar su nacionalidad porque es fundamental", dice un usuario por Twitter tras conocerse que el autor del primer crimen machista del año, que se produjo este jueves en Laredo, es latinoamericano. "Nacionalidad ecuatoriana, dejen de echar tanta bilis hacia los españoles", añade otro.

"Es que la estigmatización es tan vieja como el ser humano", apunta Ibarra. "Se usa una visión negativa que ya tengo del otro, y le estigmatizo con todos los males, incluida la violencia machista. Además, la nacionalidad obvia otros condicionamientos como pueden ser los socio-económicos".

Un partido como Vox defendiería con su programa la expulsión del país de los extranjeros que hubiesen matado a sus parejas. El punto 15 de su programa de acción presentado en Vistalegre contempla la "deportación de los inmigrantes que estén de forma legal en territorio español pero que hayan reincidido en la comisión de delitos leves o hayan cometido algún delito grave".

¿Beneficia a este partido un discurso así, teniendo en cuenta el crecimiento que está teniendo en las encuestas (como en el CIS de este viernes) y en las urnas (como sucedió en Andalucía)? "No sé si este tipo de discurso les beneficia, pero no hacen una interpretación objetiva de la realidad", apunta Ibarra. "Es un discurso con tintes xenófobos, nada científico y que busca una sinergia argumental que no se adecua a los datos".

Concentración en Santander por la joven asesinada por su expareja en Laredo. (EFE/ Pedro Puente Hoyos)

La estadística sí deja otro dato para el análisis... y es la tendencia. El número de víctimas de violencia machista ha caído progresivamente en los últimos 15 años. Si a principios de la década pasada se producían cerca de 70 muertes cada año, el año pasado marcó la cifra más baja de asesinatos (47) desde que se tienen registros.

Los causados por extranjeros han evolucionado de forma paralela al movimiento migratorio: crecieron a comienzos de siglo por la venida de más inmigrantes al país con el boom del ladrillo, y bajaron durante la crisis económica cuando muchos regresaron a sus países. Sin embargo, en los cuatro últimos años se ha estabilizado el número de crímenes con agresor extranjero (de 16 a 18 anuales), mientras que entre los nacionales la cifra ha disminuido.

El presidente de Movimiento contra la Intolerancia tiene tres explicaciones a que el porcentaje de crímenes machistas cometidos por extranjeros haya aumentado ligeramente desde el 27% de 2015 —26 de los 60 que se produjeron aquel año— al 38% del año pasado (18 de 47).

"La primera es que la recuperación ha incrementado la presencia extranjera en el país hasta los seis millones de personas", apunta Ibarra; "la segunda es que los tramos de edad de la población inmigrante en España se acerca más a la más proclive a episodios machistas, y la tercera que el discurso de prevención llega menos al colectivo extranjero de primera generación, algo que no sucederá con sus hijos, más sensibles y permeables a la violencia machista porque reciben los mismos mensajes en las escuelas y en los medios de comunicación que el resto de los chicos de su generación".

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