Nuevas huellas, más sospechosos... el caso de Esther López da un vuelco y Óscar podría no ser el único implicado en la muerte de la joven

El caso de Esther López, la joven de 35 años encontrada sin vida en una cuneta el pasado 5 de febrero en Traspinedo (Valladolid), ha cambiado de nuevo, ya que las últimas pesquisas apuntan a que una persona más, concretamente una mujer, podría estar implicada en la desaparición. Hasta ahora, Óscar, amigo de la joven, era el principal sospechoso, pero un análisis de ADN ha cambiado el rumbo de la investigación.

Se trata, en concreto, de la huella de una tercera persona junto a la de él y a la de la fallecida en la goma del maletero del Volkswagen T-Roc gris de Óscar, que ya ha sido escrutado por las autoridades y donde se han encontrado restos de ADN de la joven.

La muestra de ADN del coche presenta "un enorme estado de deterioro", algo que podría deberse a que la zona del maletero habría sido tratada con agentes químicos "como lejía o amoniaco" para intentar borrar los rastros.

Óscar, el principal sospechoso, no ha sido capaz de explicar a las autoridades la presencia de las huellas de Esther al maletero de su coche, además de la suya propia y la de otra persona, sigue manteniendo su versión de los hechos.

La noche de los hechos

Según el investigado, el pasado 13 de enero, Esther y él se montaron en su coche junto con otro investigado tras ver el partido de la Supercopa entre el Barcelona y el Real Madrid. Esta tercera persona, Carlos, se bajó en el restaurante La Maña.

Fue entonces cuando Óscar discutió con la víctima porque ella quería seguir de fiesta y él no. Esther se bajó entonces del coche y fue la última vez que la vio con vida, según declaró. Esto se produjo poco después de las 2.45 horas en un cruce de la urbanización El Romeral de esta población, en la que residía la víctima.

Pero este relato choca contra las evidencias, pues las investigaciones han demostrado que el teléfono móvil de Esther estaba en la casa de Óscar sobre las 3.26 horas y que este registró una actividad de más de 300 pasos durante la madrugada cuando él ha asegurado que se encontraba durmiendo.

Por otra parte, los investigadores también han demostrado que entre las 6.00 y las 9.00 horas los móviles de ambos se pusieron en modo avión. Sin embargo, Óscar aseguró que tras levantarse se fue a Valladolid.

Pero el sistema de geolocalización que tiene su coche, se ha descubierto que en realidad sale de Valladolid y se va a Traspinedo por la mañana con el teléfono en modo avión. Posteriormente, regresa a Valladolid, donde está un cuarto de hora lavando su coche.

Las teorías sobre el cuerpo

Precisamente, que se haya encontrado material genético de la joven hace pensar a los investigadores que no fue atropellada en el lugar en el que se encontró el cadáver, sino que este fue trasladado.

De hecho, una teoría de lo ocurrido dice que Esther agonizó durante horas en la cuneta donde fue encontrada, por lo que podría haber sido depositada allí todavía con vida.

"La persona que trasladó su cuerpo, la movió mientras todavía estaba viva, en las primeras 24 horas", ha adelantado el periodista Nacho Abad el lunes, sobre cómo acabó el cuerpo de Esther en el lugar en el que fue encontrado.

"[El lugar donde fue depositada] Fue elegido expresamente, ya que tienes visibilidad tanto desde la izquierda como desde la derecha", ha añadido también sobre el emplazamiento, algo que habría facilitado la huida de quien depositara el cuerpo en caso de ser visto en el instante de los hechos.

En el momento en el que Esther fue "colocada" precisamente en esa cuneta, la joven se encontraba gravemente herida tras el atropello: tenía una rotura de cadera y múltiples magulladuras en todo el cuerpo. Además, varios forenses coinciden en que agonizó durante 8 horas después del arrollamiento.

En libertad

A pesar de todo esto, Óscar continúa en libertad, después de haber declarado a finales de abril en el Juzgado de Instrucción Número 5 de Valladolid.

En el Juzgado, la acusación particular, en representación de la familia de la víctima, solicita prisión provisional con una fianza de 60.000 euros para Óscar S. y alternativamente el mantenimiento de su detención durante tres días, a la espera de que la Guardia Civil termine una serie de diligencias.

El fiscal se ha opuesto a esa solicitud y la jueza también la ha rechazado, de manera que el investigado ha salido libre del Juzgado, igual que ha entrado.

El auto establece que las sospechas que pueden recaer sobre el investigado "no son suficientes para adoptar unas medidas tan gravosas", ya que "ni siquiera existe en la causa un relato fáctico de lo que pudo suceder, y el investigado tiene arraigo personal, familiar y laboral, ha colaborado con los agentes, acudió al llamamiento policial y ha compareciendo igualmente al llamamiento judicial".

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