Ocho euros por reseña: las engañosas prácticas del comercio online con las que Consumo pretende acabar

El pasado mes de mayo, una empresa dedicada a la ciberseguridad descubrió una "base de datos" que contenía mensajes entre proveedores de Amazon y clientes. En ellos, las empresas ofrecían dinero a cambio de que los usuarios publicaran reseñas en sus productos sin probarlos. Fue la demostración más tangible de la existencia de las reseñas falsas, una práctica que ahora el Ministerio de Consumo se ha propuesto perseguir, pues, tal y como recuerdan desde asociaciones de consumidores, es un factor que altera el mercado online, cada vez más en auge.

El hallazgo de la compañía Safety Detectives fue voluminoso. En total, encontraron 7 gigas de datos que podrían implicar a más de 200.000 personas. Según explicó entonces el portal 20Bits, la sección de tecnología de 20Minutos, los proveedores enviaban una lista de artículos con el fin de que éstos recibieran una reseña de cinco estrellas. Los usuarios compraban el producto, escribían la engañosa valoración y la empresa les devolvía el importe a través de una transferencia bancaria.

El precio por la transacción no se llegó a conocer. Sin embargo, en 2011 el diario The New York Times, cuando comenzaron a aflorar las sospechas, cuantificó en hasta ocho euros la cantidad recibida por acción. Ese sueldo, no obstante, podría considerarse hasta precario viendo el gran impacto en los potenciales compradores que tienen las reseñas. Según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), un 41% de los encuestados afirmó que tienen una gran influencia a la hora de comprar por internet.

Es por ello por lo que realizaron otro trabajo en el que analizaron más de seis millones de opiniones sobre 47.000 productos comercializados en diferentes web de venta online en diferentes países, entre otros, España. Así descubrieron que más del 8% de los productos de Amazon, del 6% de TripAdvisor o del 2% de Booking tenían una valoración alterada de forma significativa por opiniones no naturales. Por ello, pidieron a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que investigara la "tolerancia" de los portales de venta online y a la Dirección General de Consumo, que revisara los mecanismos de opinión y valoración de estas plataformas.

No obstante, el Ministerio de Consumo ha decidido ir un paso más allá e incluir estas prácticas en el anteproyecto de reforma de la Ley de Defensa de los Derechos de los Consumidores y Usuarios, que inició su tramitación el pasado 20 de julio y que recibirá en los próximos meses los informes preceptivos para ser aprobada de nuevo en el Consejo de Ministros y pasar al Congreso de los Diputados. "La normativa de derechos de las personas consumidoras necesita adaptarse, sobre todo, a las grandes transformaciones como es el consumo online", dijo el responsable del ramo, Alberto Garzón.

Las dudas, no obstante, se centran en cómo luchar contra estos fraudes, puesto que las asociaciones de consumidores mostraron sus dudas sobre la efectividad de la lucha. Desde Asufin valoraron "positivamente" el paso dado por el Ministerio, pero aseguraron que la cartera de Garzón "necesitará medios". "Perseguir prácticas desleales en materia de competencia exige una dotación de personal especializado que instruya estos expedientes y no parece que el Ministerio de Consumo cuente con ello", señalaron en un comunicado.

"La lucha no va a ser tan fácil", insiste Patricia Suárez, CEO de Asufín, una asociación de consumidores. Explica en una conversación con este diario que "no es tan fácil" encontrar personal experto en la materia porque, además, alerta de que aunque "la práctica la podemos detectar todos, no es tan fácil saber qué proceso tiene la infracción y cómo se comete".

Frente a las sospechas y los señalamientos, un portavoz de Amazon señala a este diario que durante el pasado año detuvieron más de 200 millones de reseñas sospechosas de ser falsas. Esto, asegura, lo hicieron con herramientas online y con un equipo de investigadores que analizan a la semana más de 30 millones de opiniones. Explica que "más del 99% de las medidas de bloqueo de reseñas" fue debido a su "detección proactiva". "Monitoreamos todas las reseñas existentes en busca de señales de comportamientos inadecuados y tomamos medidas rápidamente", continúa.

Asimismo, añade que en los primeros tres meses de 2020, Amazon descubrió 300 grupos de empresas para captar posibles clientes -y que tardaron 45 días en evitar que esos grupos "usaran su servicio para perpetrar abusos"-. En los primeros tres meses de 2021, cuantifica, la cantidad de grupos detectados fue de 1.000 y el promedio de días para cerrarlos, de cinco.

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