El Parlamento Europeo retoma el proceso del suplicatorio de Puigdemont: va para largo y se decide por mayoría simple

La historia política de Carles Puigdemont tiene muchos capítulos, y está a punto de abrirse uno más. El 16 de noviembre arrancará el debate para dar curso al suplicatorio realizado por el Tribunal Supremo al Parlamento Europeo para levantar la inmunidad tanto al expresidente de la Generalitat como a los exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí. El suplicatorio, en pocas palabras, es una petición de una autoridad judicial precisamente para poder enjuiciar al miembro de un parlamento, en este caso de la Eurocámara.

El proceso, con todo, puede durar meses. Hay varios detalles importantes. El primer debate será de una duración escasa, pero supondrá solo el primer paso de varios, y se celebrará a puerta cerrada. De momento, Puigdemont, Ponsatí y Comín no asistirán al debate, y no lo harán hasta la fase final del mismo.

El reparto de los ponentes encargados de cada suplicatorio se realiza por turnos entre los distintos grupos parlamentarios y en esta ocasión la responsabilidad recaerá sobre un diputado que comparte grupo con la delegación de Vox, pero también con los nacionalistas flamencos de la N-VA, muy cercanos y simpatizantes de la causa independentista catalana.

Debe quedar claro, en este contexto, que si se acaba aceptando el suplicatorio, no se da "un veredicto de culpabilidad, sino que simplemente permite a las autoridades judiciales nacionales proceder a la investigación o el juicio", explican fuentes de la Eurocámara. Tras un largo proceso, en el que de la Comisión de Asuntos Jurídicos pasa al Pleno y ahí se decide por mayoría simple, se comunica tanto al presidente del Parlamento como a los eurodiputados afectados.

Antes de llegar al pleno de la Eurocámara, el caso se trata a puerta cerrada e incluye la posibilidad de que el afectado comparezca en una audiencia a la que puede acudir acompañado por un abogado que le asesore o puede designar a otro eurodiputado para representarle. Posteriormente, el informe va al pleno.

Las reglas de la Eurocámara permiten rechazar un suplicatorio si está motivado por opiniones o votos del eurodiputado en el ejercicio de sus funciones y también si el objetivo de la petición "perjudicar la actividad política de un diputado y, en consecuencia, la independencia de la institución". Durante la pasada legislatura, el Parlamento Europeo recibió 55 peticiones de suplicatorio.

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