"El precio de la luz se baja aumentando la competencia, pero España y Europa favorecen la concentración oligopólica"

Juan Torres (Granada, 1954) es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y autor de numerosas publicaciones y libros científicos y divulgativos. Acaba de publicar un libro, titulado Econofakes (Editorial Deusto), en que señala y refuta lo que considera "las 10 grandes mentiras económicas de nuestro tiempo y cómo condicionan nuestra vida".

Fue el autor, junto al también economista Vicenç Navarro, del programa económico marco de Podemos. También ha sido miembro de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS).

En su nuevo libro Econofakes desmonta 10 grandes mentiras económicas de nuestro tiempo. ¿Esas falsedades tienen un propósito político? ¿Quién o quiénes las promueven?

Los seres humanos no podemos saber los propósitos o intenciones de los demás. Podemos conocer las consecuencias de nuestras decisiones y actos. En el libro señalo claramente cuáles son los efectos de todas ellas y, no pude ser casualidad, que en todos los casos sirvan para aumentar los beneficios o privilegios de los grupos sociales ya de por sí más ricos y poderosos.

Hablemos de algunas de las que cita. ¿El envejecimiento de la población hará imposible financiar las pensiones públicas?

De esa afirmación se puede decir taxativamente y sin ninguna duda que es una mentira. La posibilidad de poder financiar o no las pensiones públicas el día de mañana depende de diversos factores y no solo del envejecimiento. Pondré un caso extremo, exagerado, para que se entienda por qué es mentira.

Supongamos que dentro de unas décadas solo quedara un joven empleado y que toda la población fuese "vieja" y estuviera jubilada. ¿Eso haría imposible financiar sus pensiones públicas? No. Dependería de cuál fuese el producto que ese empleado pudiera obtener. Si la productividad hubiera crecido tan bárbaramente como para que una sola persona joven produjese todo el PIB del país, pues no habría problema. O, mejor dicho, solo se tendría el problema político de convencerlo u obligarlo a que con su inmensa renta financiara al resto.

Es un ejemplo muy extremo, pero indica que la financiación de las pensiones no dependen del número de personas empleadas sino del producto que sean capaces de generar, lo cual depende -entre otras cosas- de la productividad.

¿Qué habría que hacer en su opinión para que el sistema público de pensiones fuera sostenible?

Lograr que se distribuya más igualitariamente la renta primaria (antes de la intervención del Estado), avanzar en equidad fiscal, frenar la actividad improductiva en favor de la que crea riqueza, aumentar la innovación y mejorar la productividad. Y, además de eso, algunas mejoras a corto plazo en el sistema.

Otra de las fakes news que cita: ¿Para crear empleo hay que bajar los salarios?

Es otra mentira. Tan burda como sería decir lo contrario, que hay que subirlos. La razón es sencilla. La creación de empleo depende de factores muy diversos. No solo de los costes de las empresas (pueden ser muy determinantes desde el punto de vista de cada una de ellas en singular) sino también de sus ventas y estas dependen en muy gran parte de la masa salarial. Cuanto más baja sea, menos venderán las empresa y menos empleo crearán.

¿Cómo se puede solucionar el problema del enorme encarecimiento de la factura eléctrica? ¿Quién o quiénes son los responsables?

Los economistas honrados saben que hay una forma bastante segura de bajar los precios: aumentar la competencia. Pero, en lugar de hacer eso, en España y Europa se ha favorecido la concentración oligopólica, así que el efecto no puede ser sino justamente el contrario.

En concreto, lo que habría que hacer sería actuar sobre las causas del encarecimiento y estas son variadas. Influye por un lado, el sistema de fijación del precio mayorista. Un sistema concebido para favorecer los intereses y las prácticas del oligopolio eléctrico. Hay que cambiarlo.

Y, en cuanto al precio regulado, lo que ha encarecido el precio de la luz son los privilegios tremendos que vienen teniendo las eléctricas desde hace décadas. Súmele a ello, el frenazo a fuentes de energía que podrían ser más baratas. Y, para colmo, no se olvide del fraude y el engaño consentido que hacen las empresas. POr ejemplo, cobrando por consumos no realizados.

Se encarece la luz, la gasolina, el transporte, las materias primas... ¿Viene una subida inevitable de precios en todos los sectores? ¿Cómo afectará a la gente?

He explicado en algunos artículos que viene una etapa de subida de precios por dos razones. Porque hay estrangulamientos en la oferta de carácter coyuntural, a consecuencia de la pandemia, pero también porque ya antes de esta última estábamos entrando en una crisis industrial.

Las redes de suministro se han bloqueado y se está comenzando a producir una relocalización global. A eso añada la presión de la demanda y tendrá el cóctel perfecto. Creo que los bancos centrales se están equivocando: como no pueden actuar contra esto están negando que se vaya a producir con permanencia.

¿La economía española va a salir reforzada de la crisis derivada de la pandemia de coronavirus o dañada?

Todo deseamos eso, que salga reforzada, pero tengo muchas dudas. El clima político de tanta tensión es muy negativo.

Las grandes empresas tienen demasiado poder político y están usándolo para procurar que los fondos refuercen lo ya existente. Son muy rentistas, en España no hemos sido capaces o no sabemos acabar con el capitalismo de amiguetes que vive de obtener favores y privilegios. Me temo, además, que se están forjando algunas nuevas burbujas, como con el hidrógeno. Echo de menos un gran acuerdo nacional y alguna instancia con independencia de control y rendición de cuentas.

¿Hay mucho propagandista revestido de economista? ¿Cómo se pueden diferencia a unos de otros?

Ocurre que la economía es un saber de gran incidencia en los intereses sociales. Con razón. Paul Samuelson, el economista más prestigioso de la segunda mitad del siglo pasado, decía "No me importa quién redacte las leyes de una nación o quién elabore sus tratados avanzados, si puedo escribir sus libros de texto de economía". Quien tiene el poder necesita que haya un relato económico ad hoc y a su servicios y eso hace que trate de tenerlos a su servicio, consciente o inconscientemente.

Por último, si usted tuviera 10.000 euros ahorrados. ¿Qué haría con ellos?

Desde hace muchos años decidí que no necesitaba propiedades más allá de un coche para moverme de un sitio a otro y mis libros, así que haría lo que he hecho siempre: gastarlos en hacer lo más feliz posible a la gente que tengo a mi alrededor. Ni tengo interés en ahorrar, ni invierto.

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