La primera hambruna causada por el cambio climático: "Sobreviven comiendo saltamontes y hojas de cactus"

Son muchos los países que están sufriendo los efectos de un cambio climático que es ya se ha considerado "irreversible", pero Madagascar es el primero en sufrir una hambruna causada principalmente por la crisis climática. Debido al aumento de la temperatura del mar, el calor extremo y las sequías, las cosechas se han reducido a un tercio de lo habitual y más de un millón de personas se enfrenta al hambre extremo: "Se han visto obligados a adoptar medidas desesperadas, como comer saltamontes y hojas de cactus", cuenta Alice Rahmoun, responsable de comunicación del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas a 20minutos.

El PMA es una de las organizaciones que trabaja sobre el terreno para paliar esta hambruna, repartiendo miles de kilos de comida cada día para aquellas personas, sobre todo familias del medio rural, que la necesitan con urgencia. Víctimas de una crisis climática a la que no han contribuido, porque sus emisiones están cercanas a cero. Tamaria y sus cuatro hijos están entre ellos. Viven al sur del país, en Amboasary, la zona más afectada por la sequía.

"Vivimos de tubérculos silvestres y el cactus rojo del bosque. Vendimos todos nuestros productos domésticos, incluidas las cucharas. Si encontramos vegetales y queremos cocinarlos, debemos pedir prestadas ollas. No hay actividad, no hay oportunidad de trabajo, no hay cosecha y no hay nada que poner sobre la mesa", cuenta Tamaria al PMA.

En la misma situación está Tema, una mujer que tiene un pequeña cabaña de chapa en Toby Mahavelo: “Hay muchas otras personas que necesitan ayuda porque tampoco tienen nada para comer. Hacemos todo lo posible para que la comida dure el mayor tiempo posible, limitamos nuestro consumo a 14 puñados de arroz durante una semana. No necesitamos estar llenos, solo comer algo y evitar quedarnos sin nada".

Más de un millón de personas que necesita comida urgentemente. "Y está previsto que otro millón se vea afectado por la hambruna a medida que entremos en la estación de escasez", dice Alice Rahmoun. Madagascar siempre ha sido un país con falta de lluvia o, cuando caía, lo hacía en trombas. Pero el cambio climático ha llevado esto al extremo y ha causado la mayor sequía de las últimas cuatro décadas.

"El aumento del dióxido de carbono en la atmósfera está provocando una subida de la temperatura del mar, del nivel de acidez de los océanos y que haya más fenómenos meteorológicos extremos. Esto ha agravado, por ejemplo, las sequías, al marchitar la vegetación, hacer desaparecer los ríos y secar las tierras de cultivo", explica a 20minutos Landry Ninteretse, director de 350Africa.org, una organización dedicada a luchar contra la crisis climática en África desde la equidad social.

Debido a esto, Madagascar ha ido pasando por varias "sequías consecutivas que han acabado con las posibilidades agrícolas de la población. Han dejado a las familias del sur de Madagascar, eminentemente agrícolas, indefensas y sin medios para alimentarse", cuenta Rahmoun. Es decir, el aumento del dióxido de carbono ha llevado a la sequía extrema y esta a unas cosechas pobres que no llegan a cubrir la demanda de una población que está en riesgo de hambre extremo.

Por eso, "Investigadores de la Universidad de California han concluido que el desastre de la hambruna de hoy es causada por la volatilidad climática. Y se prevé que los fenómenos meteorológicos extremos aumenten tanto en su aparición como en su gravedad", apoya Ninteretse.

Pero las consecuencias del cambio climático en Madagascar van más allá del hambre, según el PMA. El sur de Madagascar vive principalmente del campo, así que sin cosechas, no hay trabajo. Esto quiere decir que no hay salario por lo que al final, la pobreza extrema hace mella entre la población y, aunque en los mercados se ofrece comida como pollos vivos o algunos cereales, no pueden pagarlos. Con esto, la única solución para muchos es que los niños, los que aún están suficientemente sanos, salgan a caminar durante kilómetros para encontrar agua, tubérculos o insectos con los que alimentar a la familia.

Con estas condiciones, muchos encuentran una única salida: la migración. "Ya hemos visto fenómenos de migración interna, de personas que viven en áreas particularmente afectadas por la sequía que se trasladan a áreas con condiciones ligeramente más favorables. Pero Madagascar es una isla y eso hace más difícil que la gente en situación de vulnerabilidad huya a un país vecino", explica Rahmoun.

Pero, al final, cuando la crisis climática y sus consecuencias se extiendan por el resto de la isla y ya no haya forma de sobrevivir, la gente acabará por huir. "Buscarán refugio donde las condiciones ambientales, sociales y económicas parezcan favorables y seguras. Y las consecuencias políticas, migratorias y económicas del desastre de Madagascar llegarán mucho más allá de las fronteras de África", asegura el director de 350Africa.org.

De la misma forma advierte la experta de Naciones Unidas que cree que, de momento, estos "estos movimientos siguen estando muy localizados" por lo que "todavía hay tiempo de actuar para limitar" estas estrategias de superviviencia que considera "extremas", y evitar que la gente huya de su propio país porque el cambio climático lo haga inhabitable.

Para eso, hay que empezar a tomar medidas ya. Lo primero, como dice Alice Rahmoun es "salvar vidas ", por lo que "el PMA está ayudando a unas 700.000 personas al mes con distribución de alimentos". Pero las soluciones más importantes son las que pueden tomarse a largo plazo, "las que abordan las causas fundamentales de la crisis como programas de adaptación climática que garanticen que los pequeños agricultores tengan recursos" incluso cuando los fenómenos extremos como sequías, inundaciones o ciclones se multipliquen.

Y "esta vez, parece que el Gobierno se lo está tomando en serio", asegura Ninteretse. "El presidente Rajoelina convocó una reunión con altos funcionarios para garantizar que las personas del sur tuvieran acceso a los recursos necesarios para la supervivencia", explica. Esto, junto a la ayuda de la ONU, ya está salvando vidas. Pero el experto cree que el Gobierno malgache debe avanzar en otras cuestiones como "proteger los recursos naturales, garantizar que la población tenga medios de vida que cubran sus necesidades y reducir el número de malgaches que se encuentran atrapados en la pobreza y que pueden empobrecerse aún más a medida que se agotan las reservas de recursos naturales".

Se trata de sacar un país de la pobreza cambiando el modo de vida de su población a la vez que se adapta a la inminente subida de temperatura global y se reducen sus emisiones para evitar que el cambio climático sea más severo. Un objetivo al que "Madagascar, no podrá hacerle frente solo", dice Ninteretse

Desde 2015, Madagascar, junto a otros países africanos, está luchando por adaptarse a esta situación y por reducir sus emisiones contaminantes pero "sin acciones reales, radicales y ambiciosas de los mayores emisores, tales esfuerzos serán en vano", explica el director de la ONG. "Los países desarrollados y las instituciones financieras globales deben poner fin a sus inversiones en combustibles fósiles, apoyar a países vulnerables como Madagascar a bajar sus emisiones y priorizar las energías renovables. Por el bien del planeta y la humanidad".

De la misma forma opina Rahmoun: "Necesitamos que los gobiernos ayuden a las comunidades a desarrollar urgentemente los sistemas que anticipen, prevengan y mitiguen los desastres climáticos más frecuentes y extremos. Pero todos tenemos la responsabilidad de actuar contra la crisis climática porque es uno de los mayores impulsores del hambre en el mundo". Es decir, la comunidad internacional y los mayores emisores deben, ni más ni menos, que honrar el acuerdo de París.

Porque la crisis climática no está afectando solo a Madagascar. Otros países del sur de África como Zimbawe, Malawi o Mozambique se han visto devastados en los dos últimos años por ciclones que, debido al aumento de la temperatura del mar, son cada vez más frecuentes y más devastadores, por lo que aún no han acabado de recuperarse. Pero muchos países se han visto afectados ya de una forma u otra por el cambio climático: las inundaciones en Alemania, las olas de calor extremo en España, el fuego del Mediterráneo, el deshielo de los Polos...

Landry Ninteretse lo explica de forma clara: "Los desastres que estamos viendo hoy en Madagascar nos dan una pequeña idea de lo que pronto se convertirá en una triste realidad mundial: sequías prolongadas, eventos climáticos extremos e inundaciones terribles. Todo, sino tomamos medias reales y radicales que reduzcan drásticamente las emisiones a escala global".

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