¿Qué es la psoriasis? Causas, tipos, síntomas y tratamiento

La psoriasis es una enfermedad que sigue siendo poco conocida, pero que afecta a más de 125 millones de personas a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la psoriasis como una enfermedad crónica grave cuya causa es desconocida y para la que todavía no existe una cura.

En este sentido, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), a través de la Fundación Piel Sana, ha publicado una guía para pacientes con psoriasis que incluye información relevante sobre las causas, los tipos y los posibles tratamientos de esta enfermedad inflamatoria.

Esta guía ha sido elaborada por los doctores Ricardo Ruiz-Villaverde, del Hospital Clínico Universitario San Cecilio de Granada, Manuel Galán Gutiérrez, del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y la doctora Lourdes Rodríguez Fernández-Freire, del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla con el objetivo de aportar conocimiento y rigor sobre esta patología.

En primer lugar, se trata de una enfermedad inflamatoria crónica cuyo origen es desconocido y que se caracteriza "por una multiplicación demasiado rápida de las células de la piel". ¿Por qué sucede esto? "Las señales defectuosas que se originan en el sistema inmunológico, provocan que la formación de nuevas células epidérmicas se lleve a cabo en días, en lugar de en semanas", indica la guía.

La aparición de afecciones como placas eritematosas "cubiertas por escamas blancas y nacaradas" es consecuencia de este sobrecrecimiento de las células epidérmicas. Es más habitual que aparezca psoriasis en los codos, rodillas, cuero cabelludo o en la zona lumbar.

¿Tienen más incidencia algunos grupos de la población? Esta enfermedad puede aparecer a cualquier edad y en cualquier persona, "siendo el 75% de los pacientes mayores de 40 años". Uno de los aspectos más relevantes de esta enfermedad es que presenta una gran variabilidad clínica y evolutiva, por lo que puede afectar de forma distinta a cada paciente, desde síntomas leves a graves.

Los signos de alerta de la psoriasis, como se ha comentado anteriormente, pueden variar dependiendo de la situación clínica de cada paciente y del tipo de psoriasis que padezca. Algunos de los síntomas más frecuentes, según Mayo Clinic, son los siguientes: manchas rojas en la piel cubiertas de escamas gruesas, pequeños puntos escamados, piel seca y agrietada, dolor, picazón, ardor y articulaciones inflamadas o rígidas.

La causa concreta de la psoriasis es desconocida, pero puede ser debida a diversos factores que "alteran el funcionamiento de las células epidérmicas, en especial de los queratinocitos y los fibroblastos", destaca la AEDV. Estos factores son genéticos, inmunológicos, medioambientales y psicológicos.

- Carácter genético: aunque los conocimientos actuales sobre el factor genético asociado a la aparición de psoriasis son aún insuficientes, "los estudios realizados con familias de personas psoriásicas, demuestran que existen regiones cromosómicas asociadas a esta enfermedad".

- Carácter inmunológico: la dermis de los pacientes con psoriasis se caracteriza por una "hiperproliferacion epidérmica", esto es, cuando las células de la epidermis se renuevan demasiado rápido, "a un ritmo que es de cuatro a seis veces mayor que el de la piel normal".

¿Por qué sucede esto? Los queratinocitos de la epidermis no se multiplican con la normalidad que deberían y crean una queratina modificada que forma las famosas escamas. "Las principales células de la dermis, los fibroblastos, controlan el recambio de queratinocitos. No obstante, dicho control es defectuoso en los casos de psoriasis".

Por otra parte, respecto al factor inmunológico, la piel de las personas con esta enfermedad también se caracteriza por un "infiltrado inflamatorio dérmico", esto es, una reacción inflamatoria en la piel.

- Carácter ambiental: hay personas con predisposición genética a la psoriasis que puede verse afectada por determinados factores ambientales como:

Esta enfermedad no tiene cura, pero existen tratamientos disponibles bastante eficaces para minimizar sus consecuencias físicas y psicológicas. El tratamiento, en todo caso, tiene que ser individualizado.

- Tratamiento tópico con hidratantes y queratolíticos. Este es uno de los tratamientos principales en pacientes con psoriasis para evitar la "fisuración de las placas". Por otro lado, los corticoides tópicos también se suelen utilizar para paliar los efectos de la enfermedad. Otra opción de tratamiento es utilizar preparados con derivados de vitamina D e inhibidores tópicos de la calcineurina. Estos últimos son medicamentos que actúan como antiinflamatorios y que se suelen emplear en el tratamiento de la dermatitis atópica.

- Tratamiento con fototerapia. Según la guía de la AEDV, la exposición al sol y la humedad del ambiente pueden favorecer la desaparición de los síntomas asociados a la psoriasis al mantener la piel más hidratada. Por ello, una opción de tratamiento es la fototerapia.

- Tratamiento sistémico. Este tipo está indicado para pacientes con psoriasis más severa o cuando el tópico no es adecuado. "Son tratamientos que si bien son muy efectivos, requieren a menudo una evaluación analítica para controlar los posibles efectos adversos asociados a su uso". Algunos de los fármacos más comunes en el tratamiento de la psoriasis son: el metotrexato, los retinoides, la ciclosporina A, el dimetilfumarato o el apremilast.

- Terapias biológicas. "Son medicamentos creados por tecnología de ADN recombinante, que van a bloquear citocinas implicadas en la aparición de la psoriasis", indica la guía.

Uno de los aspectos clave en pacientes con esta enfermedad es la alimentación. En primer lugar, la obesidad "es una de las principales comorbilidades asociadas a la psoriasis". Por eso, es esencial llevar una dieta equilibrada y reducir (o eliminar) la ingesta de alcohol, sobre todo para el tratamiento de la psoriasis.

Una de las cuestiones más habituales es si es recomendable eliminar el gluten de la dieta si se padece psoriasis. "En pacientes con psoriasis que además son celiacos, una dieta libre de gluten no sólo mejora la sintomatología digestiva, sino que también reduce la gravedad de la psoriasis", destaca la AEDV.

Otra de las recomendaciones para personas con psoriasis es practicar ejercicio físico con regularidad, ya que ayuda a reducir peso, mejora la función articular y "regula la función del sistema nervioso vegetativo, ayudando a luchar contra el estrés".

Respecto a la afectación psicológica, las personas afectadas por esta enfermedad crónica pueden desarrollar un "sentido de vulnerabilidad", de inseguridad o de fragilidad. Esta patología puede influir en "la autoestima, la confianza o la calidad de vida". Por ello, es realmente importante "recurrir a la atención del malestar emocional que le supone a la persona tener una enfermedad crónica".

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