La quinta ola explota en plenas vacaciones: media España endurece las restricciones para frenar el aluvión de contagios

El verano avanza inexorable y, con él, lo hace también la quinta ola de la pandemia de COVID-19. Con agosto a la vuelta de la esquina, el aluvión de contagios siguen sin dar tregua en España y amenaza las vacaciones de buena parte de la población, así como el flujo del turismo nacional e internacional. En este comprometido escenario, con todas las comunidades autónomas en riesgo extremo, los Gobiernos regionales han comenzado a adoptar nuevas restricciones para frenar la propagación del coronavirus.

Toques de queda, limitaciones en las reuniones y en la restauración y cierre del ocio nocturno llegan en pleno verano, bajo un calor sofocante y de la mano del aumento de las infecciones, a prácticamente todo el país. Comunidades como Cataluña, Comunidad Valenciana o Baleares han sido de las primeras en aplicarlos, no sin temor a que estas medidas se traduzcan en cancelaciones y pongan en riesgo la temporada estival por segundo año consecutivo.

La comunidad más castigada por el coronavirus en esta quinta ola está siendo Cataluña, con una incidencia acumulada de más de 1.200 casos por 100.000 habitantes y una ocupación en las UCI de 37,8%, lo que le ha llevado a reintroducir una serie de restricciones. En concreto, el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad (TSJC) ha autorizado este jueves prorrogar el toque de queda nocturno entre la 1 y las 6 horas una semana más y ampliarlo de 161 a 165 municipios, así como limitar las reuniones sociales a 10 personas, como pidió el Govern para atajar la propagación del SARS-CoV-2.

Estas medidas, que estarán vigentes al menos hasta el 30 de julio, se suman al cierre del ocio nocturno y las limitaciones aplicadas los locales de restauración, que no pueden permanecer abiertos más allá de las 00.30 horas.

La situación es similar en otro de los grandes destinos españoles de sol y playa: la Comunidad Valenciana, donde la Justicia ha autorizado este jueves la restricción de la movilidad nocturna entre la 1 y las 6 horas en las 77 localidades de más de 5.000 habitantes que presentan un mayor riesgo epidemiológico por COVID-19, tal y como había solicitado la Generalitat. En la misma línea, el organismo da luz verde a la limitación a un máximo de 10 personas de las reuniones sociales y familiares en toda la región.

Estas medidas se aplicarán durante buena parte de la temporada estival, desde el 26 de julio hasta el 16 de agosto, y, en el caso del toque de queda nocturno, afecta a 2,6 millones de habitantes -la mitad de la población de la Comunidad Valenciana- en municipios tan turísticos como Valencia, Gandía, Benicasim, Alicante, Benidorm, Denia, Calpe, Sagunto, Tavernes de la Valldigna, Oropesa o Peñíscola. Además, el ocio nocturno lleva varias semanas cerrado en la región y bares y restaurantes deben bajar la persiana a las 00.30 horas.

No muy diferente es la coyuntura en otro de los destinos turísticos por excelencia, las Islas Baleares, que presentan una incidencia acumulada a 14 días de 692 casos por 100.000 habitantes. El Tribunal Superior de Justicia de la comunidad (TSJIB) ha autorizado al Govern a prohibir desde este sábado las reuniones entre no convivientes tanto en espacios públicos como privados desde las 1 a las 6 horas en Mallorca, Ibiza y Menorca, al menos durante un mes. En Formentera, esta limitación comenzará una hora más tarde.

Además, desde este jueves la restauración debe cerrar a la una de la madrugada en Mallorca, Menorca e Ibiza y el número de personas por mesa se reduce a cuatro en interiores y a ocho en las terrazas. Asimismo, disminuyen los aforos en eventos culturales y deportivos y, desde el lunes, aumentan las sanciones por participar en botellones, que llegan a multiplicarse por diez.

La Justicia murciana también ha avalado la limitación a diez personas en las reuniones informales de no convivientes, acordada por el Ejecutivo regional para evitar la propagación de la COVID-19, al considerarla una medida "idónea, necesaria y proporcionada". Estará vigente, en principio, hasta el 3 de agosto con el objetivo de frenar el avance del coronavirus en una de las regiones con la incidencia acumulada más baja, con 342,56 puntos.

También Euskadi ha adoptado nuevas medidas para reducir la transmisión en su territorio, con una incidencia acumulada de 600 puntos, y adelantará a la una de la madrugada el cierre de la hostelería desde este viernes. Asimismo, hará necesario el uso de la mascarilla en entornos urbanos transitados e insta a la ciudadanía a una autolimitación voluntaria de la movilidad entre la 1 y las 6 de la mañana, así como a no sobrepasar las reuniones de seis personas no convivientes.

Por el momento, Andalucía no impondrá el toque de queda, después de que los comités de alerta de Salud Pública de las ocho provincias hayan decidido este jueves no proponer ningún municipio para la restricción de la libertad de movimiento en horario nocturno al no presentar tasas de incidencia por encima de 1.000 casos por 100.000 habitantes en ascenso.

Tampoco habrá cambios en el ocio nocturno, que podrá cerrar a las dos de la mañana, aunque la Junta solicitará un registro de entrada. La ocupación de las mesas en los establecimientos de restauración será siempre de cuatro personas en interiores y, en exteriores, dependerá del nivel del riesgo del territorio, con una oscilación de entre 6 y 10.

Algunas comunidades se encuentran a la espera de que la Justicia ratifique las medidas solicitadas. Es el caso de Galicia, pendiente de la autorización para restringir las reuniones entre no convivientes. Su objetivo es limitar a 6 el número máximo de personas en el ámbito privado en el interior, a 10 en el exterior y sea cual sea el número entre las 3 y las 6 de la mañana en la calle. Además, la Xunta aboga por solicitar una prueba negativa de COVID-19 o el certificado de vacunación para entrar en los locales de hostelería de los municipios con peor situación epidemiológica.

El Principado de Asturias seguirá esta línea y solicitará al Tribunal Superior de Justicia (TSJA) el toque de queda entre la 1 y la 6 de la madrugada en aquellos municipios que previsiblemente entrarán en los próximos días en situación de riesgo extremo por COVID, en los que también se restringirá la agrupación de personas a seis en interiores y a diez en exteriores y se limitará la celebración de eventos multitudinarios.

También Cantabria solicitará al Tribunal Superior de Justicia de la región (TSJC) prorrogar el toque de queda de 1 a 6 horas en vigor en 53 municipios otros 14 días más "si los datos no mejoran". Esta restricción a la movilidad nocturna entró en vigor el 17 de julio e inicialmente tenía una duración prevista de dos semanas -hasta el día 30-, si bien la Consejería de Sanidad cree que el Gobierno tendrá que solicitar una extensión.

Por su parte, el Gobierno de Aragón va a solicitar a la Justicia el toque de queda nocturno entre la 1 y las 6 en los municipios de Jaca, Huesca, Monzón y Barbastro, ante la elevada tasa de incidencia de COVID-19 que presentan. Además, a partir de la medianoche entre el jueves y el viernes, restauración y ocio nocturno cerrarán a las 00.30 horas y se reducirán a la mitad los asistentes a eventos multitudinarios.

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