Radiografía de los bulos antivacunas: llegan por WhatsApp, se consultan más en internet que con médicos y se desinflan en dos años

Cuarenta minutos de discusión en consulta con un paciente cargado con un dosier de una supuesta investigación de la Universidad de Almería que afirmaba que la vacunas contra el coronavirus de Pfizer contenía grafeno son cuarenta minutos perdidos. "En estos casos tan escorados, no podemos hacer nada", reconoce el médico Manuel Menduiña, internista en el Hospital Virgen de las Nieves de Granada. La Universidad de Almería se desmarcó del viralizado como 'informe Campra', llamado así por el apellido del autor del mismo, que incluso concluía que la microscopía no proporcionaba "una prueba concluyente". Sin embargo, la presencia del grafeno es el tercer bulo más difundido sobre las vacunas en el último año.

Así se desprende del primer estudio sobre bulos en salud centrado en las vacunas realizado por Doctoralia, el Instituto #SaludsinBulos y la Asociación Española de Vacunología (AEV), cuyos resultados se han presentado esta semana. Junto al grafeno, que ocupa el tercer lugar en la clasificación de los bulos que más llegan a los móviles de las personas encuestadas, la modificación del ADN mediante las vacunas de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) y la utilización de estos pinchazos para implantar microchips a la ciudadanía son los rumores en los que más se centran las noticias falsas sobre vacunas.

Otra de las conclusiones de este trabajo, realizado entre 1.176 personas en marzo de 2022, es que los usuarios tienen la sensación de que el principal canal de difusión de bulos sobre vacunas es la aplicación de mensajería WhatsApp -como también detectó otro reciente estudio sobre el tema dirigido por Ramón Salaverría-, seguido de los medios de comunicación y la red social Facebook.

Al toparse con una fake new (noticia falsa) sobre salud o sobre vacunas, los encuestados explicaron que principalmente recurren a internet para intentar contrastarla y comprobar su veracidad. En este sentido, mientras que una de cada tres (29%) personas encuestadas en este estudio dijeron que acudían a un especialista sanitario para resolver las dudas generadas por la desinformación, seis de cada diez (56%) hacía esto mismo navegando en internet. Del tercio que sí buscó en un profesional las respuestas a sus preguntas sobre las vacunas, el 69% asegura que salió de la consulta con las aclaraciones necesarias.

En doctor Menduiña, uno de los profesionales que han presentado los resultados de este trabajo, considera "clave" que los pacientes hayan resuelto sus dudas -principalmente sobre la seguridad y eficacia de las vacunas- con personal sanitario. Que la mayoría de las consultas (55%) se centraran en la seguridad de los sueros "demuestra que el relato antivacunas ha creado dudas en una parte de la población, aunque no han logrado su objetivo [en España] como sí ha pasado en otros países".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya incluyó en 2019 la reticencia a las vacunas como una de las diez mayores amenazas para la salud global. Luis Ignacio Martínez Alcorta, vocal de la innovación de la AEV, recuerda que los movimientos antivacunas "son tan antiguos como el inicio de las campañas de vacunación. Comenzaron a emerger a mediados del siglo XIX, cuando la vacunación formó parte de una asistencia sanitaria regularizada y obligatoria. La libertad del individuo por parte de estos colectivos respecto al bien de la comunidad fue el revulsivo en el cual trataban de focalizar que la vacunación no era necesaria y se oponían a ella".

La génesis de estos movimientos se dio "en países anglosajones y, a partir de la mitad del siglo XX, en Francia sobre todo; y a partir de 1990 emergió en España", agrega Martínez Alcorta. "Incluso la vacuna de la viruela, que desde que se erradicó se estima que ha salvado entre 150 y 200 millones de vidas, ha encontrado movimientos opositores", destaca.

Los colectivos antivacunas son "heterogéneos" que "muchas veces surgen como efecto de la polarización"

El experto de la AEV expone que los colectivos antivacunas son "heterogéneos" que "muchas veces surgen como efecto de la polarización o influencia política de ciertos líderes mundiales. Es famoso [el expresidente de EE UU] Donald Trump, [el presidente de Brasil] Jair Bolsonaro o los bots rusos a la hora de generar inestabilidad". Otras muchas veces los intereses son económicos, añade Alcorta, al tiempo que cita al osteópata y empresario estadounidense Joseph Mercola, inspeccionado y advertido por la reguladora de medicamentos de EE UU (FDA, por sus siglas en inglés) por anunciar su propia línea de vitaminas como tratamientos para la covid-19.

Vacunación pediátrica

La campaña de vacunación contra la covid logró en un principio una gran cobertura, alcanzando al 82% de la población total las dos primeras dosis. Sin embargo, la penetración de las terceras dosis no ha sido tal y se ha estancado en el 52%. Un porcentaje similar al de la vacunación pediátrica: el 54% de los niños y niñas de 5 a 11 años tienen la primera dosis y el 42% las dos. A estos datos se refirió el pediatra y vicepresidente de la AEV, Fernando Moraga Llop, otro de los ponentes en la presentación de este estudio.

En su opinión, el debate científico inicial respecto a la vacunación contra el coronavirus de los más pequeños, las vacaciones de Navidad -que coincidieron con el arranque de la campaña de inmunización de los niños- y que muchos se infectaron con ómicron fueron las razones del bajo porcentaje de vacunación pediátrica frente a la covid. No pasa lo mismo con el resto de vacunas incluidas en el calendario de vacunación infantil: el 95% de los menores de un año cumplen escrupulosamente con las recomendaciones médicas y del cinco por ciento restante, "solo entre el 1,5% y el 3% son niños de padres que han expresado su deseo de no vacunar", subraya Moraga-Llop.

Volviendo a las vacunas pediátricas de la covid, el vicepresidente de la AEV confiesa que ve "difícil" que el porcentaje de niños vacunados aumente por la actual "infravalorización de la pandemia", si bien confía "bastante" en que con la llegada en los próximos meses de vacunas actualizadas a las nuevas variantes y nuevas fórmulas recombinantes, o la desarrollada por la farmacéutica española Hipra, que ya está siendo evaluada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés), se "podrían aumentar" tanto las terceras dosis para la población adulta como la vacunación pediátrica.

Caducidad del mensaje

El doctor Alcorta apunta otro factor que podría ayudar a que en un futuro disminuya el rechazo a las vacunas contra la covid. "Está demostrado por varios estudios científicos que cuando se implementa una nueva medicación, la información que circula respecto a su seguridad es mucho mayor los dos años posteriores a su comercialización. Después, desciende muchísimo. Es lo que ha pasado con las vacunas del covid. Esto es puro oportunismo. Los grupos que buscan crear desconfianza en la población lo hacen a expensas de generar miedo hablando de temas que asustan como el cáncer o la infertilidad. De aquí en adelante, creo que los bulos y la información sobre los efectos adversos, que conocemos mucho mejor, irá descendiendo", expone.

Para luchar contra la desinformación, el jefe de Pediatría del Hospital Universitario General de Villalba, Roi Piñero, que también intervino en el coloquio, propone "sanciones más duras" para todos los sanitarios que difundan desinformación sobre las vacunas "al igual que aceptaríamos sanciones si los sanitarios dijéramos burradas como que los niños deben fumar y beber alcohol a partir de los seis años para crecer más sanos. Si dijera eso, tendría una sanción. Pero un 'médico por la verdad' puede decir lo que le dé la gana sin que pase absolutamente nada".

En este sentido, Moraga-Llop habla de "atentados contra la salud pública" contra los que tendrían que actuar las administraciones públicas con "sanciones", igual que ya están haciendo algunos colegios médicos. Asimismo, y para fortalecer la confianza en las vacunas, el pediatra incide en la necesidad de "armonizar" los calendarios de vacunación de cada Comunidad Autónoma para acabar con la inequidad existente con algunas vacunas que algunos territorios subvencionan y otros no -como es el caso de la vacuna contra la meningitis o la del virus del papiloma humano-. "Lo que es un calendario común debería ser un calendario único y de máximos", sentencia.

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