Los riesgos de la dieta keto: “Cuando no ingerimos hidratos de carbono nuestras neuronas se deprimen”

En los últimos tiempos, la dieta keto o dieta cetogénica ha logrado fieles seguidores que no han hecho más que acrecentar su popularidad como una de las mejores opciones para perder peso. ¿El secreto de su éxito? Pues que promete adelgazar comiendo alimentos ricos en grasas que en otras dietas están restringidos o directamente prohibidos: beicon, queso, mantequilla, carne roja, hamburguesas sin pan…

Por el contrario, los hidratos de carbono se reducen al máximo. Para entenderlo mejor, en este plan nutricional se restringe la ingesta de hidratos de carbono al 10% (en una dieta normal estos suponen, más o menos, un 40%) y se aumenta ligeramente el aporte de grasas y proteínas.

¿Cómo actúa esta dieta? Cuando el cuerpo no tiene reservas de hidratos de carbono, debe tirar de las grasas como combustible para obtener energía y estas grasas se convierten en lo que se denominan cuerpos cetónicos (que le dan su nombre). “Se consigue que el cuerpo entre en cetosis, un estado metabólico en el que cuando no hay suficiente cantidad de glucosa en la sangre, el cuerpo utiliza las grasas y proteínas para conseguir esa glucosa y producir energía, lo que conllevaría a la tan ansiada pérdida de grasa”, nos explica la doctora Marisa Navarro, autora del libro La alimentación emocional.

La experta explica que este proceso, realizado de forma continua, puede poner en riesgo nuestra salud ya que las las células se alimentan de glucosa, así como las neuronas (que consumen más del 50% de la misma): “Cuando no ingerimos hidratos de carbono, que es la forma más rápida que tiene nuestro organismo de conseguir la glucosa, pasa a conseguirla en primer lugar de los almacenes de glucógeno que se encuentran en nuestros músculos e hígado, después de las proteínas y, por último, de las grasas. Pero ocurre que el esfuerzo que nuestro cuerpo tiene que hacer para conseguir la glucosa de las proteínas y de las grasas es tan enorme, que nuestras neuronas se deprimen y todas nuestras células se deprimen junto a ellas”.

La doctora Navarro advierte que la eliminación radical de los hidratos de carbono de la dieta puede llevarnos a manifestar serios problemas emocionales como tristeza, distimia, melancolía e incluso depresión. Y añade que “cuando se escucha hablar sobre la dieta keto se resaltan una cantidad de milagros infinitos, pero la realidad es que no hay mayores diferencias a largo plazo si se compara con una dieta equilibrada baja en calorías y con presencia de hidratos de carbono saludables (como frutas, verduras y legumbres).

Para la especialista, la dieta keto realizada por un tiempo prolongado o instaurada como estilo de vida puede llegar a tener más riesgos que beneficios, destacando entre ellos la acidosis metabólica: “un problema muy grave que puede llegar a ser fatal, puede desarrollarse en personas con predisposición y que practiquen esta dieta, y se produce cuando sus riñones no son capaces de filtrar el exceso de cuerpos cetónicos, que tienen que ser eliminados por la orina”.

Asimismo esta dieta también está asociada a otros problemas como el mal aliento, estreñimiento por la falta de fibra en la comida, disminución de la fuerza y el antojo constante de consumir dulces.

En casos más graves y avanzados, se pueden llegar a dar problemas renales, deshidratación, pérdida de memoria o depresión y se ha relacionado la práctica de de la dieta citogénica en embarazadas con mayores riesgos de defectos en el tubo neural del bebé, así como aumento del riesgo de defectos congénitos y diabetes gestacional “por lo que está absolutamente contraindicada en embarazadas”, asegura la doctora.

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