Sánchez intenta frenar el fenómeno Ayuso anunciando el fin a la mascarilla y la vacunación de adolescentes

Muy pocas de las cosas que ocurren en política lo hacen por casualidad. Los asesores de los grandes cargos tienen muy clara la importancia de lo que los anglosajones llaman timing, es decir, cuándo se hacen las cosas. Prueba de ello es el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su agenda este fin de semana.

Desde hace varias semanas había tres días marcados en el calendario político en España: estos jueves, viernes y sábado. El motivo era que el primer día se iniciaba el debate de investidura de Isabel Díaz Ayuso como presidenta de la Comunidad de Madrid, el segundo era en el que iba a ser investida y el tercero, el de la toma de posesión.

La creciente y cada vez más importante figura de Ayuso como baluarte del Partido Popular es capaz de marcarle la agenda al presidente del Gobierno, que se guardó dos grandes noticias, ambas positivas, para hacerlas coincidir en el tiempo con los dos grandes momentos de protagonismo de la presidenta madrileña e intentar hacerle sombra.

El primero fue el viernes, cuando Pedro Sánchez, que intervenía en la clausura de la Reunió Cercle d'Economia, en Barcelona, anunció una de las medidas más esperadas por la mayoría de los españoles: que a partir del próximo sábado 26 de junio no será necesario el uso de la mascarilla en lugares abiertos, medida que ya habían adoptado algunos países de nuestro entorno.

Al mismo tiempo, en la Asamblea de Madrid, se confirmaba lo que no tenía mucho secreto: Los votos del PP y de Vox le daban a Isabel Díaz Ayuso la presidencia de la Comunidad de Madrid, tras un debate de dos días con un tono muy similar al de la campaña electoral. Pero quizá por ser esta una noticia esperada y la de las mascarillas no, fue esta última la que rápidamente se aupó a las aperturas de los medios de comunicación digitales, de radio y televisión de toda España.

La decisión de Sánchez de levantar el uso de las mascarillas, por cierto, también recibió un puñado de críticas, sobre todo por parte de presidentes de autonomías del PP, que afearon al presidente del Gobierno tomar esta decisión sin consultarlo previamente (o al menos informar) en el Consejo Interterritorial de Sanidad que habitualmente se ha reunido para temas incluso de menor calado.

Este sábado, Ayuso tenía garantizado otro día de focos: el de la toma de posesión de ella y de su nuevo ejecutivo. Arropada por su familia, por Pablo Casado y por barones del PP como Alberto Nuñez Feijóo, Juanma Moreno, Fernando López Miras y Alfonso Fernández Mañueco, Ayuso ha asumido el cargo de presidenta de la Comunidad.

Y por si fuera poco, se ha permitido hacer lo que a ella más le gusta y lo que sabe que la hace ganar puntos: darse un baño de masas en la Puerta del Sol ante una multitud que le pide fotos y se acerca para tocarla o para jalearla como si de un futbolista o una estrella del rock se tratara.

Ante tal imagen en los medios, Moncloa tuvo que abrir otra vez la nevera para buscar alguna medida que el presidente Sánchez, que este sábado intervenía en un acto en homenaje a la comunidad educativa, contrarrestara el momentum de Isabel Díaz Ayuso.

En esta ocasión, lo que Sánchez anunció fue su intención de que los alumnos de ESO y Bachillerato empiecen a estar vacunados dos semanas antes de que se inicie el curso 2021/2022, un curso que por otro lado, se espera que sea el primero, esta vez sí, de la normalidad recuperada tras la pandemia de coronavirus. La batalla del relato está en todo lo alto.

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