Las secuelas en los pacientes de Covid más graves: "En unos meses habrá que ver cómo quedó su capacidad pulmonar"

El nuevo coronavirus ha supuesto un desafío para la ciencia, que está aprendiendo sobre la marcha acerca de un virulento agente infeccioso que se comporta como nunca antes lo había hecho otro. En ese contexto, y dado lo reciente de la enfermedad, la medicina desconoce la magnitud exacta de las secuelas que puede dejar, pero ya es posible avanzar algunas pautas y la mayor preocupación se centra en los pulmones.

"Nos falta mucha evidencia científica. Es un virus nuevo. Solo hace dos o tres meses que lo pasaron los primeros pacientes. Tenemos unas secuelas a corto plazo e intuimos algunas cuestiones pero nos falta saber si habrá otras a largo plazo", reconoce Olga Mediano, doctora en el Servicio de Neumología del Hospital Universitario de Guadalajara. Lo que sí se conoce ya es que algunos de los contagiados que desarrollaron una neumonía más grave sufren ahora fibrosis. "Son como unas cicatrices que vienen acompañadas de una pérdida de función pulmonar. Algunos estudios sitúan ya esa pérdida entre el 10 y el 30%", explica la especialista, que considera "casi imposible" revertir esas cicatrices.

Otro de los efectos de la Covid-19 que se está analizando es una posible hipertensión pulmonar causada por una tromboembolia, o lo que es lo mismo, por el taponamiento de una arteria de los pulmones debido a un coágulo que llega procedente del sistema venoso. En este punto no obstante hay cierta esperanza. "El virus produce muchos trombos. Hemos estado muy pendientes de ello y a todos los pacientes que ingresaban se les ponía profilaxis para la trombosis venosa. Si al darles el alta tenían los factores de coagulación elevados manteníamos la anticoagulación en casa durante el aislamiento posterior. Probablemente se han evitado muchas de estas complicaciones con esas medidas", apunta quien también es miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Ambas dolencias, tanto la fibrosis como la hipertensión, pueden producir fatiga al realizar actividades cotidianas y, aunque "no está siendo muy frecuente", derivar en una insuficiencia respiratoria crónica que haga indispensable un tratamiento con oxígeno en casa.

Para esos casos más extremos, y para reducir la asistencia a un centro sanitario de cualquier persona con terapia respiratoria domiciliaria, la empresa ResMed ha agilizado la puesta en marcha de una plataforma de telemonitorización de respiradores. Esta controla de forma remota la frecuencia respiratoria y la saturación de oxígeno. "Debido a la necesidad de descongestionar los centros de salud y proteger a los pacientes y al personal sanitario hemos acelerado el lanzamiento, que estaba previsto para septiembre", señala Hugo Almeida, su director en España.

Desde que comenzó la pandemia, esta multinacional ha triplicado la producción de ventiladores y multiplicado por diez la de máscaras de oxígeno. "En España hemos trabajado para entregar en dos meses los dispositivos que entregaríamos en seis", señala.

Los expertos calculan que entre un 5 y un 10% de todos los afectados por el coronavirus desarrollarán secuelas, porcentaje que será mayor entre los que hayan tenido que ser hospitalizados. "Conocemos casos leves que de repente tienen trombos pero es mucho menos frecuente que desarrollen complicaciones graves posteriores. Las secuelas las estamos encontrando en los que tuvieron una neumonía bilateral generalizada, y necesitaron soporte respiratorio no invasivo o intubación", afirma la doctora Mediano, que alerta de que algunos de los enfermos más graves siguen en la UCI y aún no han sido valorados.

La estancia prolongada en esa unidad, junto a la afectación del virus, provoca que a los problemas para respirar se una la pérdida de movilidad. Esto hace "esencial" la fisioterapia respiratoria, que incluso "se suele iniciar en las UCI". "En esos casos concretos hemos llegado a acudir dos veces al día para así intensificar la rehabilitación", subraya Leonor Prats, fisioterapeuta del Grupo Policlínica del Rosario de Ibiza. El centro ya ha retomado la actividad presencial pero durante el periodo de confinamiento más severo ha ofrecido un serie de vídeos con pautas y ejercicios que pueden seguir siendo útiles para los afectados.

"Lo más importante es individualizar el tratamiento", agrega Prats, antes de apuntar que resulta imposible establecer cuántas sesiones se requieren hasta llegar a la recuperación. "Va en función de las necesidades de cada paciente", insiste sobre un trabajo que se centra en restablecer la fuerza muscular, y en consecuencia el movimiento, y en reeducar y expandir completamente los pulmones, eliminando secreciones y favoreciendo la tos. Todo con un único fin: que el paciente vuelva a respirar sin dificultad, como lo hacía antes del contagio.

¿Hay ya un protocolo para hacer seguimiento a los pacientes? En la mayoría de los hospitales se han creado consultas postcovid para ver si les queda alguna lesión, valorar el oxígeno en sangre y descartar trombos. En unos meses habrá que realizarles una exploración funcional para ver cómo quedó la capacidad pulmonar.

¿Será a largo plazo? Sí. En la revisión inicial decidimos si hacer una prueba a corto plazo y volverles a ver o si se les cita para dentro de tres o cuatro meses.

¿Qué secuelas causa en otros órganos? Mi percepción es que, al menos en los casos que vemos ahora, no son muy frecuentes. Probablemente quienes las tengan sean quienes aún no han salido del hospital y han tenido un fallo multiorgánico.

¿Es normal que un virus se comporte así? No, no habíamos visto este comportamiento en ningún virus. Normalmente una neumonía no evoluciona de forma tan brusca. Es una situación totalmente anómala.

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