La sencilla técnica de estimulación de la glándula del timo para pasar de un estado de preocupación a uno de calma

La salud humana incluye una gran variedad de sistemas diferentes, pero todos ligados entre sí. Esto explica fenómenos como los síntomas más puramente fisiológicos de los trastornos psicológicos o psiquiátricos como la ansiedad o la depresión.

Así, según algunas teorías, la estimulación de alguno de estos sistemas puede tener efectos sobre otros y sobre nuestra mente. En este principio se basa la técnica de estimulación del timo que propone la terapeuta ocupacional Catalina Hoffmann en su método Neurofitness.

¿En qué consiste y para qué sirve?

El timo, explica Hoffmann, "es una glándula del sistema inmunitario situada entre el corazón y el esternón, en el centro del pecho y un poco por debajo de las clavículas, aunque no se nota ni podemos palparla al tocarnos en esa zona".

"Una de sus funcionalidades", prosigue, "es mantener fuerte nuestro sistema inmunitario (ya que es donde maduran los vitales linfocitos T) y, por ende, es responsable de nuestro estado emocional, ya que está conectado a los sentidos, la conciencia y el lenguaje".

De esta manera, el objetivo de la técnica sería "cambiar nuestro estado emocional enviando información a nuestro cerebro para ello".

¿Cómo se realiza?

En primer lugar, explica la experta, debemos "respirar para que el cerebro se active y se conecte (una primera toma de contacto) y, posteriormente, con los dedos índice y corazón posicionados ambos en el pecho sobre el timo, apretar como si fuera un botón y dar círculos en el sentido de las agujas del reloj, haciendo una ligera presión sobre la zona". Esto, aclara, puede provocar "incomodidad o una sensación extraña", lo cual es normal.

A continuación, hay que "inspirar y espirar mientras lo estimulamos".

Tal y como detalla Hoffmann, "el timo conecta con la glándula pineal, o epífisis cerebral, y al estimularla envía una orden de calma y tranquilidad a nuestro cerebro".

"Para una persona en un estado anímico regular o en una situación de nervios puntual, estimular la glándula del timo ayuda muchísimo a calmarla; es más, una vez que hemos activado con anterioridad el timo, nuestro cerebro sólo necesita que nos pongamos la mano en esa zona del pecho y rozarla mientras inspiramos, siempre que no podamos hacer la estimulación con los dedos en ese momento", añade.

"Nuestro cerebro entra en calma, pues ya hemos activado un nuevo núcleo neuronal, y sólo se necesita ese roce para que llegue la información al cerebro", concluye.

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