El "tapón" en el trámite para solicitar asilo en España se agrava y da alas a un mercado ilegal de compraventa a 3.000 euros por cita

España experimentó en 2023 un aumento sin precedentes del número de solicitudes de asilo: 163.220, lo que supone un 37,3% más que el año anterior. Este vertiginoso incremento, fruto de los graves conflictos y emergencias humanitarias, se ha producido "a pesar de los graves obstáculos para el acceso al procedimiento de protección internacional", según ha denunciado este lunes la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Con motivo de la presentación de su informe anual, CEAR ha incidido en el "tapón" de acceso a la protección internacional, debido a la escasez y la imprevisibilidad de las citas previas para el asilo que, un año más, "ha alimentado un mercado irregular de compraventa de citas" que llegan a costar hasta 3.000 euros y provocan indefensión en miles de personas, que se quedan en un "limbo", sin atención posible, con esperas "de nueve meses a un año" para poder plantear su caso.

El informe anual de personas refugiadas en España de 2023 de CEAR refleja cómo —en un mundo en creciente conflicto y con 110 millones de desplazados internacionales— España se ha convertido en el tercer país europeo en número de solicitudes de asilo, detrás de Alemania (350.000) y de Francia (166.000). Mientras que la tasa de concesiones de asilo ha disminuido cuatro puntos porcentuales, del 16,5% en 2022 al 12% en 2023, lo que sitúa a España en el último país de la UE en reconocimiento de esta protección.

El perfil de los solicitantes de asilo

Siete de las diez principales nacionalidades de solicitantes de asilo en España proceden de América Latina. Con Venezuela (60.534), Colombia (53.564) y Perú (14.308) como los tres principales países de origen, con casi el 80% de las solicitudes.

La tasa de reconocimiento varía según la nacionalidad del solicitante. Así, el año pasado el 99,6% de las solicitudes de Venezuela se aceptaron, mientras que el 93% de las colombianas, marroquíes o peruanas se rechazaron. Desde CEAR piden flexibilizar los restrictivos requisitos para ser refugiado y tener en cuenta, por ejemplo, que Colombia es "según Naciones Unidas el primer país del mundo en desplazados internos por la intensidad de la violación de los derechos humanos".

CEAR denuncia además el abultado tiempo de espera para la resolución de los que consiguen presentar su caso, debido a la falta de recursos. "Los tiempos son muy diversos dependiendo de la nacionalidad y de por donde se ha llegado, pero estarían entre los tres meses y los tres años", ha explicado la nueva directora general de la organización, Mónica López.

En cuanto a los perfiles de personas solicitantes, CEAR constata un aumento del número de mujeres, así como de niños y niñas. Estos últimos representaron el 19% del total de solicitudes en el año 2023.

La emergencia de Canarias

Durante 2023, además de persistir los problemas crónicos de las citas previas para solicitar asilo, la organización denuncia que se produjeran condiciones de hacinamiento e insalubridad en las salas de asilo del aeropuerto de Barajas a finales de año, por el aumento de llegadas de Senegal y de Kenia. Pero, sobre todo, subrayan el incremento de las llegadas por mar en la ruta hacia Canarias.

Mónica López cifró en 60.000 personas las que llegaron en 2023 por las costas españolas, "el 70% personas de Senegal o Gambia, hasta El Hierro y Tenerife (39.910 personas), una crisis humanitaria sin precedentes desde 2006, cuando la crisis de los cayucos". En CEAR celebran la "ágil respuesta" de la creación de grandes espacios de alojamiento en territorio canario ante las emergencias del año pasado, pero se han mostrado muy preocupados porque este año "la capacidad de acogida no sea suficiente ante un previsible incremento considerable de rutas atlánticas en los próximos seis meses". Por ello han solicitado al Gobierno la creación de una estructura de acogida estable también en la península que pueda dar a respuesta a lo que está por llegar.

En relación a las crisis más acuciantes de 2024, además del aumento de llegadas a Canarias, CEAR destaca "el genocidio en Gaza". La organización ha recordado que hasta la fecha 1,7 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, siendo la mayoría de ellas ya refugiadas anteriormente. Es el caso de Wafa Ghosien, refugiada palestina de 46 años, que ha contado en la rueda de prensa que si bien ella ha podido salir de Gaza con sus cuatro hijos, se muere por no poder sacar de los bombardeos a su marido y a su madre, que está gravemente enferma.

Wafa Ghosien: "Nadie quiere ser refugiado"

Ghosien, exempleada de una ONG palestina, ha explicado que ella tenía un buen trabajo, casa y coche, pero ya había solicitado visado para España antes de que empezara la guerra actual, consciente de que Gaza no era un lugar seguro para sus hijos, acostumbrados al "sonido continuo de los aviones que pueden bombardearte".

"Nadie quiere ser refugiado. Nadie quiere dejar su país, pero sí quieres dar a tus hijos un lugar donde se respeta tu dignidad, una guerra tras otra nos hizo buscar esta alternativa", ha explicado sobre sus motivos para solicitar después el asilo en España.

Pese a haber vivido conflictos anteriores, en 2008 o 2014, Ghosien ha asegurado que lo que comenzó el 7 de octubre de 2023 no es algo que se parezca a nada visto anteriormente. "Estaba claro que teníamos que marcharnos. Toda esa cantidad de sangre, de muerte, de destrucción y de devastación nos dejó bien claro que había que abandonar Gaza".

"Ellos están muriendo en Gaza y y yo muriéndome aquí por la espera. Ellos por los bombardeos, yo de la desesperación"

Ghosien celebra su suerte de haber completado los documentos para el visado que le permitieron traer a España a sus tres hijos mayores, ahora de 21, 18 y 14 hace un año. Ella se regresó a Gaza con la pequeña, de 11 años, pero volvió a salir al empezar la guerra actual. La pena que arrastra es no haber podido traerse consigo a su marido y a su madre enferma.

"No se puede imaginar ni creer lo que pasa sobre el terreno", ha dicho de la situación en su país, donde ha perdido a 15 familiares y a unos 30 o 40 amistades en bombardeos. "La verdad es que hemos podido escapar con nuestro cuerpo pero nuestra alma y nuestra mente están allí".

Según Ghosien "no hay un lugar seguro en Gaza, aunque dan órdenes de desplazarse, luego bombardean al lado, el bombardeo es continuo". No quedan, ha dicho, escuelas, hospitales ni lugar seguro donde esconderse.

En España, la hija pequeña también está sufriendo taquicardias por miedo a lo que sucede en Gaza, y Ghosien se ahorra más detalles que describirían lo inaguantable que es la situación que atraviesan. Por eso, pide a las instituciones internacionales celeridad para paralizar el genocidio, "castigar a los genocidas", y que triunfe la solución de los dos estados "para poder vivir en paz".

Tras agradecer al Gobierno el reconocimiento de Palestina y el fin de la venta de armas a Israel, ha reclamado mayor flexibilidad en los requisitos para los refugiados palestinos. "No puedo pedir la reagrupación con mi marido y mi madre porque no tengo la residencia permanente, y eso son nueve meses o un año de espera. Ellos están muriendo en Gaza y y yo muriéndome aquí por la espera. Ellos por los bombardeos, yo de la desesperación", ha concluido.

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