La última guerra entre Rusia y China está en el fondo del mar: estos países luchan por controlar los cables submarinos

Los gobiernos de Rusia y China están tratando de comprar o influir a las empresas responsables de la implementación de cables submarinos. Estas infraestructuras son las encargadas de transportar los servicios en línea entre países y cada vez dependemos más de ellas para la conexión a Internet global.

Según el informe ‘Cyber Defense Across the Ocean Floor: The geopolitics of submarine cable security’ del Atlantic Council, alrededor del 59% de estos cables no han sido desplegados y las empresas privadas los mantienen a su cargo. Mientras tanto, un 20% de los cables submarinos a finales de 2020 han sido fabricados o controlados por entidades estatales.

Un informe de The Record señala que “los cables submarinos son la columna vertebral de Internet”. Por ese motivo, las autoridades de Moscú y Pekín buscan poseer estos cables o influenciar a quienes lo poseen.

Sin embargo, el informe explica que esta situación es preocupante, ya que podría comprometer la seguridad al insertar “puertas traseras o permitiendo que las agencias de inteligencia monitoreen las estaciones de aterrizaje”.

James Lewis, vicepresidente senior y director del Programa de Tecnología y Políticas Públicas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington ha explicado que China ofrecerá buenos precios, pero a cambio existirá un riesgo: “Si usa material de China, creo que todo el mundo lo sabe, es muy probable que te espíen”.

Las compañías chinas que tienen, mantienen o construyen parte de la red de cable submarino son China Mobile, China Telecom, China Unicom y Huawei Marine. Según Justin Sherman, autor del informe de Atlantic Council, estas empresas están trabajando en 44 proyectos de estas infraestructuras para este año.

Por otro lado, el presidente ruso Vladimir Putin también habló públicamente de su intención de construir una infraestructura submarina de Internet para todo el mundo con la estatal Rostelecom. De momento, la empresa ha colocado cables submarinos que conectan las islas rusas con Asia y con Europa. Según Sherman, este 2020 se desplegarán al menos tres cables.

El espionaje submarino no sería algo nuevo. En la década de 1970, la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU llevó a cabo la Operación Ivy Bells cuyo objetivo era usar submarinos de ataque y buzos para colocar dispositivos de grabación a prueba de agua en cables submarinos que se situaban cerca de las bases navales soviéticas de las Islas Kuriles.

Actualmente, este trabajo se puede realizar virtualmente, sin necesidad de buzos. "Es fácil pensar en Internet en un nivel abstracto debido a la nube y el ciberespacio -ha apuntado Sherman del Atlantic Council-. Pero todavía depende de enrutadores y cables y eso afecta la forma en que los datos circulan por el mundo”.

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